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viernes, 18 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (5/10)

CAPÍTULO XIV
DE LOS DEBERES DEL PRÍNCIPE PARA CON LA MILICIA

Dice Nicolás que el príncipe sólo debe saber y pensar en la guerra, porque los hombres de paz y de guerra no se llevan, por eso, si quiere guiar al ejército, debe ser hombre de guerra

“(...) Uno de los males que acaecen si no estás desarmado es que te haces despreciable”


CAPÍTULO XV
DE LAS COSAS POR LAS CUALES SE ALABA O SE CENSURA A LOS HOMBRES Y ESPECIALMENTE A LOS PRÍNCIPES

“(...) el hombre que se empeña en ser completamente bueno entre tantos que no lo son, tarde o temprano perece”

El príncipe es un hombre, y como todo hombre, con defectos y virtudes; pero al ser una figura pública, cualquier acierto lo hará santo, y cualquier error, un monstruo. El príncipe debe tratar de ser una persona virtuosa; pero no debe temblarle la mano de cometer aglo impío si eso significa el bienestar del estado


CAPÍTULO XVI
DE LA LIBERALIDAD Y DE LA AVARICIA

Si el príncipe quiere ser liberal, se acabará las arcas, y cuando ya no tenga, la gente le seguirá exigiendo, entonces tendrá que quitar al pueblo para darle más, cayendo en su odio; pero si es avaro y acumula, cuando realmente se necesite defender al país, o hacer un proyecto monumental que beneficie al país, la gente lo amará

“(...) gastando bienes de otros se cobra fama, mientras que si gastas los tuyos, la pierdes” (Esto respecto a los bienes que se obtienen durante la guerra, como el botín)


CAPÍTULO XVII
DE LA CRUELDAD Y DE LA CLEMENCIA, Y SI VALE MÁS SER AMADO QUE TEMIDO

“(...) todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles” (Pero es mejor ser tachado de cruel y tener en paz y unido al pueblo, en lugar de ser clemente y dar paso a crímenes)

Nicolás, a diferencia de Séneca, dice que es mejor ser temido que amado, porque la naturaleza humana es hipócrita y traicionera. Si te ven como amado, se aprovecharán de ti, para Nicolás, los hombres son todos malos

Debe hacerse temer; pero no odiar

“(...) más fácilmente olvidan los hombres la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”


CAPÍTULO XVIII
SI DEBEN CUMPLIR LOS PRÍNCIPES SUS COMPROMISOS

“(..) hay dos maneras de combatir. Con las leyes y con la fuerza. La primera es la de los hombres; la segunda, la de los animales. Pero como a veces no basta la primera, hay que recurrir a la segunda” (Por eso el príncipe debe tener ambas naturalezas)

El príncipe no debe ser un hombre lleno de cualidades, sólo de aparentar ser clemente, fiel, humano, religioso e íntegro

Nicolás también menciona que los hombres no tienen voluntad propia; sino que se van a donde va la mayoría


CAPÍTULO XIX
HAY QUE EVITAR SER ODIADO Y DESPRECIADO

No tomar los bienes ni las mujeres de sus súbditos

No pasar por inconstante, ligero, afeminado, pusilánime, irresoluto

Ser firme en sus decisiones

“(...) el príncipe ha de preocuparse poco de las conspiraciones, si cuenta con el favor popular; pero si el pueblo está en contra suya y lo detesta, puede temerlo todo por parte de todos”

Para no hacerse odiar, el príncipe no debe ejecutar las leyes. Por eso pone de ejemplo a Francia y su separación de poderes

“(...) lo mismo se ganan odios obran mal que obrando bien”

Menciona tres partidos que el rey debe manejar: El pueblo, los soldados y a los grandes, cualquiera que mueva el estado, es al que debe complacer


CAPÍTULO XX
SI LAS FORTALEZAS Y OTRAS VARIAS COSAS QUE SUELEN HACER LOS PRÍNCIPES SON ÚTILES O DAÑOSAS

“Para conservar con toda seguridad el estado, unos príncipes desarman a sus súbditos; otros sostienen en sus provincias la división de partidos; varios se buscan enemigos adrede; algunos quieren atraerse a aquellos que antes de su reinado les eran sospechosos; los hay que construyen fortalezas, como también los hay que las derriban”

No siempre conviene desarmar a los súbditos, a veces darles armas les dice que confías en ellos, en especial si el príncipe es nuevo

No cree que tener al pueblo dividido sea buena idea, porque los débiles se unirán a los invasores contra los fuertes, y éstos ya nada podrán hacer

A veces, la gente que es odiosa para el príncipe, suelen ser los más provechosos, pues se esfuerza en ganar su merced, mientras que aquellos que ya gozan de su favor, podrían dormirse en sus laureles

Cuando un príncipe adquiere un estado nuevo porque se lo pide el pueblo, debe tener cuidado. Si fue por una inclinación particular a él, hacer lo que ellos esperan de él; pero si fue porque estaban descontentos de la situación anterior, nunca los podrá satisfacer

“(...) el príncipe que teme más a su pueblo que a los extranjeros, debe construir fortalezas; pero el que más teme al extranjero que al pueblo debe despreciarlas”

“La mejor fortaleza es el cariño del pueblo”

viernes, 11 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (4/10)

CAPÍTULO VIII
DE LOS QUE LLEGAN AL PRINCIPADO POR MEDIO DE CRÍMENES

Claramente distingue Nicolás entre conquistar el poder y conquistar la gloria. Quienes llegan al trono con crímenes, tienen poder; pero no gloria

Pone de ejemplo a Agatocles, quien tomó el poder a base de crímenes. Nicolás dice: “(...) no se puede atribuir ni a la fortuna ni al talento lo que consiguió adquirir sin ellos”

Dice Nicolás: “Creo que todo depende del buen o mal uso que se haga de la crueldad”

“Puede decirse que está bien empleada (si se puede llamar bien al mal) cuando solo se practica una vez, dictada por la necesidad de asegurarse el poder y que luego no se recurre a ella más que para conveniencia del pueblo. Crueldades mal ejercidas son las que, poco considerables al empezar, se aumentan en vez de extinguirse” (En este texto podemos ver que Nicolás no es desalmado, sólo es duro)

“(...) cuando la necesidad te apremia, ya no estás a tiempo de acudir al mal; y si haces el bien, nadie te lo agradece, pues todos están convencidos de que te has visto forzado a hacerlo”


CAPÍTULO IX
DEL PRINCIPADO CIVIL

Es cuando un ciudadano llega al trono por el favor de sus conciudadanos, sin recurrir a la traición ni a la violencia

Éste se consigue por habilidad, y se llega por la obediencia del pueblo o por el favor de los grandes

El primer caso, el pueblo no puede resistir a los grandes, y cede la autoridad a uno que lo defienda. En el segundo caso, los grandes usan al príncipe para oprimir más al pueblo

“(...) honradamente no se puede contentar a los grandes, y sí al pueblo” (Además el pueblo son muchos como para pelear contra ellos, y los grandes, pocos)

El príncipe puede cambiar de nobles; pero no de pueblo

“Los hombres, cuando reciben el bien de quien sólo el mal esperaban, quedan más agradecidos a su bienhechor (...) La benevolencia del pueblo puede conquistarse por varios medios, de los cuales, no hablaré  porque no puedo dar regla segura, ya que varían con los tiempos”

“(...) un príncipe necesita el cariño del pueblo, sin el cual no le queda recurso alguno cuando le sea adversa la fortuna”

“(...) los principados civiles corren a su ruina cuando quieren establecer un gobierno absoluto”

“Un príncipe prudente debe procurar que sus súbditos le necesiten en todo tiempo, único medio de que siempre le sean fieles”


CAPÍTULO X
CÓMO SE DEBEN MEDIR LAS FUERZAS DE LOS GOBIERNOS

Aquí, Nicolás nos dice que se hace teniendo muchos hombres y después, se debe procurar ser autosuficiente en caso de guerra. 

“(...) propio de humanos es amar tanto para el bien que hacen como para el bien que reciben”


CAPÍTULO XI
DE LOS PRINCIPADOS ECLESIÁSTICOS

Dice Nicolás que son más fáciles de conseguir que de conservar, ya que se obtienen por suerte o por mérito, y que como está respaldado por instituciones religiosas poderosas, se mantiene en el gobierno sin importar cómo lo haga


CAPÍTULO XII
DE LAS DISTINTAS CLASES DE MILICIAS Y DE LOS SOLDADOS MERCENARIOS



“(...) los principales fundamentos de los Estados (...) son las buenas leyes y las buenas tropas”. Pero como ambas son dependientes mutuamente, hablar de uno es hablar de la otra

Las defensas extranjeras son útiles y peligrosas, porque carecen de disciplina, son ambiciosas y poco fieles


CAPÍTULO XIII
DE LAS TROPAS AUXILIARES, MIXTAS Y NACIONALES

Auxiliares: Tropas que un príncipe pide a sus aliados. Son inútiles, pues cuando se ha perdido, ya nada queda; pero si gana, queda a el príncipe a su merced

“(...) El príncipe que no ve los males hasta que llegan no es verdaderamente sabio; y no a todos les es dada la sabiduría”

“(...) nada hay tan débil ni mudable como el poder que no se basa en sus propios cimientos, es decir, que no está defendido por sus propios ciudadanos”

viernes, 4 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (3/10)

CAPÍTULO IV
POR QUÉ EL REINO DE DARÍO, CONQUISTADO POR ALEJANDRO, NO SE SUBLEVÓ CONTRA SUS SUCESORES, DESPUÉS DE LA MUERTE DE ÉSTE

Hay dos tipos de principados: Aquellos que tienen al pueblo como esclavos del rey absoluto, quien da por su gracia facultades a quien quiere; y la del rey que tiene nobles que se han ganado su posición por la antigüedad de su raza, a su vez tienen súbditos particulares que les profesan particular afecto

En el primer caso, debido a la devoción que le tienen a su rey, será difícil de conquistar; pero una vez tomado, será fácil retenerlo (a éste pertenecía el reino de Darío)

En el segundo caso, siempre habrá algún o algunos grupos descontentos, capaces de buscar la caída del rey; pero una vez tomado, será difícil de conservar por la misma razón


CAPÍTULO V
CÓMO HAY QUE GOBERNAR LAS CIUDADES O LOS PRINCIPADOS QUE ANTES DE OCUPADOS SE REGÍAN POR SUS PROPIAS LEYES

Hay 3 medios: 1) Destruirlos; 2) Ir a vivir a ellos; 3) Dejarles sus leyes; pero obligándoles a pagar un tributo y creando un gobierno de reducido número de personas que le sostengan la amistad del país (Esta es la democracia de mis tiempos, y por lo que veo, las cosas no cambian y seguro así fue siempre y así será)


CAPÍTULO VI
DE LOS NUEVOS PRINCIPADOS QUE EL PRÍNCIPE ADQUIERE POR SU VALOR Y POR SUS PROPIAS ARMAS

“(...) el hombre prudente no debe caminar si no tras las huellas trazadas por los personajes más ilustres”

Nicolás hace un ejemplo de los arqueros, que apuntan más alto para llegar en parabólica a su objetivo 

El príncipe siempre se sostendrá mejor mientras no se confíe en la fortuna

“(...) nada hay más difícil, ni de tan dudoso resultado, ni de más peligrosa ejecución, que el introducir nuevas leyes”

“(...) la naturaleza de los pueblos es variable, fácil de encauzar a una opinión; pero difícil de afirmarla en ella”

Respecto a los príncipes que manipulan las creencias de su pueblo, Nicolás dice que es muy complicado conservarlo y siempre están en peligro

Cuando el pueblo empieza a flaquear en creer en el príncipe o en la nueva ley, hay que usar la fuerza para demostrar que se está en lo correcto


CAPÍTULO VII 
LOS PRINCIPADOS NUEVOS QUE SE ADQUIEREN CON FUERZAS AJENAS O POR FORTUNA

Quienes consiguen el poder por fortuna, mucho les cuesta conservarlo. 

“(...) el príncipe nuevo que quiera preservarse de sus enemigos ha de ganarse amigos y vencer por la fuerza o por la astucia; ha de hacerse amar y temer de los pueblos y respetar y obedecer por los soldados; deshacerse de los que puedan o deban perjudicarle, renovar con otra forma la antigua organización; ser agradable y severo, magnánimo y liberal; disolver una milicia infiel y crear otra diferente; conservar de tal modo la amistad de reyes y príncipes, que les agrade haceros bien o que teman causaros mal”

Cuando se dice que estos hombres dependen de la voluntad de quienes los impusieron porque son incapaces de valerse por sí mismos, Nicolás pone de ejemplo a los romanos que llegaron al poder por corrupción. Nicolás dice que este tipo de personas no saben gobernar. Nicolás sigue diciendo que ni las tropas le son fieles

Nicolás menciona que los pueblos nuevos no pueden consolidarse bien porque no tienen raíces que los sustenten. Sobre lo que dijo Nicolás yo pongo de prueba a todos los países nuevos que se van formando y se seguirán formando. No hay uno solo que no presente corrupción, guerrillas internas y pobreza

Nicolás dice que esos nuevos pueblos no podrán con el primer choque contra la adversidad

La comparativa de los países nuevos va en la misma relación a los príncipes nuevos, de que ninguno sobrevivirá comparado con aquellos que se prepararon con fundamentos antes de ser lo que ahora son

La única forma, según Nicolás, de que un príncipe de esta clase conserve su poder, es que tenga un talento superior

“(...) los hombres nos ofenden por odio o por temor”

“(...) es un error creer que entre grandes personajes los nuevos favores hacen olvidar antiguas ofensas”

viernes, 28 de julio de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (2/10)

CAPÍTULO I


CUÁNTAS CLASES HAY DE PRINCIPADOS Y POR QUÉ MEDIOS SE ADQUIEREN

Un resumen gráfico será más directo y fácil de entender




“Se conquistan o por las armas ajenas, o por las propias, por suerte o por virtud”


CAPÍTULO II

DE LOS PRINCIPADOS HEREDITARIOS

“(...) hay muchas menos dificultades en conservar los Estados hereditarios acostumbrados a la familia de un príncipe, que los Estados nuevos, pues basta para conseguirlo que el príncipe no se aparte del camino seguido por sus antepasados y se amolde a los acontecimientos (...) a no ser que una fuerza infinitamente superior le despoje de ellos”


CAPÍTULO III

DE LOS PRINCIPADOS MIXTOS

Si hablamos de un gobierno, es importante aclarar que después de un cambio viene una crisis de estabilidad. Si el príncipe no sabe aplacar esa crisis rápida y eficazmente, puede perder para siempre la gracia de los súbditos que lo llevaron al trono 

“Muy cierto es que un país reconquistado después de una sublevación no se pierde tan fácilmente por segunda vez” 

Y esto se debe a que una vez repuesto el anterior gobierno, ya está vacunado contra sus enemigos y tomará severas cartas sobre el asunto

Es fácil que el estado conquistado se haga simpatizante de quien lo conquistó, si conserva las costumbres y leyes (siempre que no vayan contra los del gobierno principal), y es mucho mejor cuando el estado añadido es límitrofe y/o usa la misma lengua

Si se reconquista un país, es difícil volverlo a perder, principalmente porque una vez que el príncipe retoma el poder, no le pesará la mano para hacer todo lo posible para asegurar su trono

Si se quiere conquistar un país limítrofe (y mejor aún si habla el mismo idioma) “no hay más que exterminar la familia del príncipe que los dominaba”

Si el estado adquirido ofrece resistencia, hay que aniquilar a todo el gobierno anterior y eso traerá la simpatía de los nuevos súbditos

Después de lo anterior hay que conservar todas las tradiciones y costumbres, siempre que éstas no sean antinacionales. ¡Y no aumentar impuestos!

Si el país conquistado difiere en lengua, tradiciones y organización, etc., lo mejor es que el príncipe vaya a vivir ahí, para dar soluciones inmediatas, para estar cerca de la nueva gente, para hacerse amar o temer

Otro medio es enviar una o dos colonias, o repatriar a los nuevos habitantes conquistados. Respecto a esto, dice Nicolás que no importa quitarle lo que tienen a los pobres. 

“(...) No debe perderse de vista que a los hombres hay que atraérselos o que” (sic en la edición de Colofón) “deshacerse de ellos” 

Nicolás dice que es mejor mandar colonias que una poderosa fuerza armada, porque la primera es más barata y la segunda es costosa hasta el grado de  generar pérdidas

A los vecinos de la tierra conquistada, si son débiles, hay que aliarse sin fortalecerlos. Si son fuertes, hay que debilitarlos, evitando a su vez que haga alianzas con otros poderosos. Esto último se logra permitiendo que un extranjero poderoso se posicione en la nueva tierra conquistada (y me imagino, en lo posible, tampoco en los aliados débiles protegidos)

Todo príncipe prudente no solamente soluciona los problemas actuales, sino que preve y trata de evitar los venideros

Diferir la guerra no es evitarla, sino darle ventaja al enemigo. Respecto a esto, el Arte de la Guerra de la familia Sun nos enseña que no hay que ir a los catorrazos, nada más porque sí. Las guerras son costosas y siempre son pérdida. Lo mejor es mermar al enemigo por otros medios. Un increíble contraste entre oriente y occidente para enfrentar el mismo fenómeno

Respecto a lo anterior, Nicolás dice que los romanos así lo hicieron, se fueron a la guerra sin evitarla. Nicolás dice que en su tiempo se dice que “hay que esperar los beneficios del tiempo”

Sobre esa frase (de los beneficios del tiempo), Nicolás dice: “que el tiempo lo echa todo por delante y lo mismo puede traer el bien que el mal y el mal que el bien”

Errores que cometió Luis XII en Italia: Aumentó la fuerza de una gran potencia; destruyó otras pequeñas; llamó a un extranjero poderosísimo; no fue a habitar allí; no envió colonias; despojó a los venecianos

“(...) nunca se debe dejar subsistir el desorden para evitar una guerra”

“(...) los franceses no entendían nada de política, porque, si entendieran, no hubieran dejado que la iglesia llegase a aquel estado de grandeza”

viernes, 21 de julio de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (1/10)

El texto citado fue tomado de la edición de Editorial Colofón. ISBN 978-968-867-006-4


INTRODUCCIÓN 
(de la edición publicada por Fernández y Castrejón, Editores, en 1905)

“(...) En parte, no es a Maquiavelo a quien se censura al censurar el Príncipe, sino que se acusa al Renacimiento, a la sociedad por éste formada, cuyo representante es Maquiavelo tanto por su talento como por las opiniones que se le reprochan. Contradícense sin saberlo quienes le vituperan, porque el crimen y la virtud de aquella época crecieron juntos en el mismo terreno, fecundados por el mismo estiércol, y brotaron gracias a una misma descomposición. A la distancia que nos separa, el Renacimiento italiano, independientemente del desorden material, semeja brillante meteoro: no se ven en él más que obras maestras, los escritores y los artistas; pero, de cerca,  fue un infierno. Verdad es que infierno fueron también la Grecia de Alejandro, el Siglo de Augusto y el Siglo de Luis XIV; mas no importa: son los cuatro grandes siglos de la Historia, según dicen los profesores que la enseñan. La cicuta de Sócrates, el veneno de Demóstenes no deslucen a sus ojos el Siglo de Pericles y de Alejandro, ni la trágica muerte de Cicerón el Siglo de Augusto; no saben del Renacimiento y del reinado de Luis XIV más que la fama de Ariosto, de Rafael, de Miguel Ángel, de Descartes, de Moliere, de Bossuet. Detrás de esto, no había más que desesperación y muerte, una tempestad social que arrancaba de raíz la vida individual y no dejaba sino recuerdos a los escapados del naufragio. La memoria de semejantes males desapareció con aquellos que los padecieron; quedan los astros, pero no alumbran sino un campo de matanza. Si se indagara bien, veríase que las artes y las letras, que se supone que ocultan tales miserias, dan, sin embargo, de ellas testimonio. Maquiavelo es un testigo. Se le ataca por las opiniones que ha dejado; pero no hizo más que recogerlas, reunirlas, como un simple escribano. Los medios del Príncipe son los medios de la época”


DEDICATORIA A LORENZO DE MÉDICIS

Lorenzo, hijo de Pedro de Médicis, sobrino del Papa León X, y padre de Catalina de Médicis, que se casó, en el año de 1533, con el Delfín de Francia, hecho Rey en el de 1547 con el título de Enrique II... nada más para que vean la fichita a la que le escribió el libro este Nicolás

Me apropiaré de estas frases: “(...) Nada he hallado que fuera para mí tan querido o que estimase yo más que el conocimiento de las acciones de los grandes hombres (...) no podría ofreceros nada mejor que el poneros en condiciones de comprender en poco tiempo lo que tantos años he tardado en aprender y tantos peligros y fatigas me ha costado (...) he querido privarla de todo adorno y hacerla interesante sólo por la verdad de los argumentos y la gravedad del asunto”