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viernes, 21 de septiembre de 2012

El gen egoísta (Parte 5 de 7)

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IX. LA BATALLA DE LOS SEXOS

“Si existe un conflicto de intereses entre padres e hijos, que comparten el 50% de los genes respectivos, ¿cuánto más grave no habrá de ser el conflicto entre la pareja, cuyos miembros no están emparentados entre sí? Todo lo que tienen en común es el 50% de inversión genética en los mismos hijos. Desde el momento en que tanto el padre como la madre están interesados en el bienestar de las diferentes mitades de los mismos niños, podrá haber alguna ventaja para ambos si cooperan mutuamente en criar a dichos niños. Sin embargo, si uno de los progenitores logra invertir menos de su justa proporción de valiosos recursos en cada hijo, será quien saque el mejor partido, ya que tendrá más para invertir en otros hijos engendrados con otras parejas sexuales y, de esta manera, podrá propagar más sus genes. Cabe suponer, por lo tanto, que cada miembro de la pareja tratará de explotar al otro, intentando forzar al compañero a invertir más en sus hijos. Idealmente, lo que a un individuo debiera «agradarle» (no me estoy refiriendo a goce físico, aun cuando también podría darse) sería copular con tantos seres del sexo opuesto como fuera posible, dejando al compañero o compañera que criase a los hijos.” (Me pongo a pensar, que si la gente quiere ser altruista en contra de la naturaleza del gen egoísta, ¿por qué no busca ser monógama en contra de la naturaleza del gen egoísta? La respuesta es clara y contundente: Pura hipocresía)

“existe un rasgo fundamental en los sexos que puede ser utilizado para catalogar a los machos como machos y a las hembras como tales, a través de los animales y las plantas. Y es que las células sexuales o «gametos» de los machos son mucho más pequeños y numerosos que los gametos de las hembras. Esta aseveración es válida tanto si nos referimos a los animales como a las plantas” (Esto surge por las diferencias anatómicas y reproductivas entre las distintas especies que se reproducen sexualmente. Catalogar a los sexos en base a nuestra anatomía es condenar a la frustración a quien catalogue a otros seres anatómicamente distintos a nosotros)

“En ciertos organismos primitivos —por ejemplo, en algunos hongos— no se presenta esta diferenciación entre machos y hembras, aun cuando tiene lugar cierto tipo de reproducción sexual. En el sistema conocido como isogamia los individuos no están divididos en dos sexos. Cualquiera de ellos puede acoplarse con cualquier otro. No existen dos tipos diferentes de gametos —espermatozoides y óvulos— sino que todas las células son iguales, llamadas isogametos. Los nuevos individuos se forman por la fusión de dos isogametos, cada uno de ellos producido por división meiótica. Si tenemos tres isogametos, A, B y C, A podría fusionarse con B o C, y B podría fusionarse con A o C. Ello no podría suceder en sistemas sexuales normales. Si A es un espermatozoide y puede fusionarse con B o C, luego B y C deben ser células sexuales femeninas y B no podría fusionarse con C.”
Da un largo pie de página para explicar que los roles de los sexos nada tienen que ver con sus sexos. Yo lo pongo más fácil, mientras que en el humano, la evolución (luego reforzada por las costumbres) ha hecho que los varones sean los cazadores-recolectores y las mujeres las protectoras; en los leones, las mujeres son las cazadoras-recolectoras y los varones los protectores

“El problema de cuántos nacen machos y cuántos nacen hembras constituye un caso especial de un problema de estrategia en los progenitores. Así como tratamos la cuestión del tamaño óptimo familiar para uno de los progenitores que intenta potenciar al máximo la supervivencia de sus genes, también podemos considerar la proporción óptima sexual. ¿Es mejor confiar nuestros preciosos genes a hijos o a hijas? Supongamos que una madre invierte todos sus recursos en hijos y, por lo tanto, nada le resta para invertir en hijas: ¿contribuiría más, como promedio, al acervo génico del futuro que una madre rival que invirtió en hijas? ¿Acaso los genes para preferir hijos se tornan más o menos numerosos que los genes para preferir hijas? Lo que Fisher demostró fue que, en circunstancias normales, la proporción sexual óptima es de 50:50. Con el fin de comprender esta aseveración debemos conocer primero algo sobre el mecanismo de determinación de los sexos”

 
“Los padres deberían invertir de manera equitativa entre hijos e hijas. Ello significa, normalmente, que debieran tener, numéricamente, tantos hijos como hijas. Pero podría haber proporciones desiguales de sexos que fuesen evolutivamente estables, siempre que a ello correspondieran desiguales cantidades de recursos invertidas en los hijos y las hijas. En el caso de los elefantes marinos, una política consistente en tener tres veces más hijas que hijos, pero haciendo de cada hijo un supermacho a base de invertir el triple de alimentos y demás recursos en él, sería estable.

 
“En su largo viaje a través de las generaciones, un gen promedio pasará aproximadamente la mitad de su tiempo situado en cuerpos de machos y la otra mitad en los de hembras. Algunos efectos de los genes se manifiestan sólo en los cuerpos de uno de los sexos. Son los denominados efectos genéticos limitados por el sexo


“En cualquiera, de los dos tipos de cuerpo en que se encuentre, podemos esperar que un gen haga el mejor uso de las oportunidades ofrecidas por tal tipo de cuerpo. Dichas oportunidades pueden diferir en gran medida, según se trate de un macho o de una hembra. Como aproximación conveniente, podemos asumir, una vez más, que cada cuerpo individual es una máquina egoísta que intenta hacer lo que sea mejor para sus genes. La mejor política a seguir por tal máquina egoísta, a menudo será una cosa si es un macho y otra muy diferente si es una hembra.”

 
“Ambos desean que sobrevivan tantos hijos como sea posible. Cuantos menos recursos se vean obligados a invertir, tanto él como ella, en cualquiera de estos hijos, más hijos podrán tener cada uno de ellos. La forma obvia de alcanzar este deseable estado de cosas es inducir al otro —a él o a ella— a invertir más de lo que a él o a ella les corresponda, en justicia, de sus recursos en cada hijo, quedando así uno de los dos en libertad para tener otros hijos con otros compañeros sexuales. Ésta sería una estrategia deseable para cada sexo, pero es más difícil de lograr para la hembra. Puesto que ella empieza a invertir más que el macho, en la forma de su óvulo grande y rico en alimentos, una madre se encuentra, a partir del instante mismo de la concepción, más «comprometida», de manera más profunda, con cada hijo que el padre. Se arriesga a perder más si el hijo muere; tendrá que hacer en el futuro una inversión mayor con el fin de conseguir que un nuevo hijo, sustituto del que perdió, alcance el mismo nivel de desarrollo que ya había logrado el anterior. Si intentara la táctica de dejar al padre con la criatura e irse con otro macho, el padre podría, a un costo relativamente bajo para él, vengarse y abandonar también a la criatura. Por lo tanto, al menos en las primeras etapas del desarrollo del hijo, es probable que sea el padre quien abandone a la madre en lugar de provocarse la situación inversa.” (...) “En todo caso, sólo compensará al padre abandonar a su compañera y a su hijo si la compañera tiene unas probabilidades razonables de criar sola a sus hijos
(¿Podremos con esto dar una explicación a ciertas conductas humanas?)

“Trivers ha considerado los posibles cursos de acción que puede seguir una madre que ha sido abandonada por su compañero. Lo mejor sería que intentase engañar a otro macho para que adoptase a su hijo, e inducirlo a «pensar» que era suyo. Ello no sería demasiado difícil si aún es un feto, si aún no ha nacido. Por supuesto, la criatura porta la mitad de sus genes y ninguno en absoluto del crédulo padre adoptivo. La selección natural penalizará severamente tal credulidad en los machos y favorecerá, en realidad, a aquellos que tomen medidas para matar a cualquier
potencial hijo adoptivo tan pronto como se una a su nueva pareja. Ésta es, probablemente, la explicación del así llamado efecto Bruce: el ratón macho segrega un producto químico que, al ser olido por una hembra preñada, puede causarle el aborto. Sólo aborta si el olor es diferente del de su antiguo compañero. De esta manera, el ratón macho destruye a sus potenciales hijos adoptivos y deja a su nueva compañera en actitud receptiva ante sus propios
requerimientos sexuales. (...) Un ejemplo similar es el ofrecido por los leones machos, los cuales, cuando recién se integran a una manada matan, en ocasiones, a los cachorros que en ella se encuentren, presumiblemente porque no son sus propios hijos. Un macho puede lograr el mismo resultado sin matar, necesariamente, a sus hijos adoptivos. Puede imponer un período de prolongado cortejo antes de copular con una hembra, impidiendo que se escape al mismo tiempo que aleja a todos los otros machos que a ella se acercan. De esta manera puede esperar y observar si ella está albergando en su seno a algunos hijos adoptivos y, si así fuese, puede abandonarla”
(...) “Asumiendo que una hembra abandonada no pueda engañar a un nuevo macho para que adopte a sus hijos, ¿qué otra alternativa le resta? Mucho puede depender de la edad que tenga el hijo. Si acaba de ser concebido, es cierto que ella ha invertido un óvulo completo y quizás algo más, pero aún puede compensarle abortar y encontrar a un nuevo compañero tan pronto como le sea posible. En estas circunstancias será de ventaja mutua, tanto para ella como para su nuevo compañero, que ella aborte: estamos suponiendo que no tiene esperanza alguna de engañarlo para que adopte al hijo por nacer. Esto podría explicar por qué el efecto Bruce sirve desde el punto de vista de la hembra.”
“La otra opción que le queda a la hembra abandonada es soportar su situación y criar el hijo ella sola. Esta medida le compensará especialmente si el hijo ya es bastante grande. Cuanto mayor sea, más habrá invertido en él y menos le restará para finalizar el trabajo de criarlo. Aun si es bastante pequeño, podría todavía compensarle el tratar de salvar algo de su inversión inicial, aun cuando tenga que trabajar el doble para alimentarlo después que el macho la ha abandonado. A ella no le sirve de consuelo el saber que la criatura contiene la mitad de los genes del padre y que podría vengarse de él abandonándola. No sirve un acto de venganza por la venganza misma. La criatura porta la mitad de los genes de la madre, y ahora el dilema la afecta sólo a ella. Paradójicamente, una política razonable a seguir por una hembra que se encuentre en peligro de ser abandonada, podría ser la de abandonar al macho antes de que éste lo haga. Ello podría compensarla, aun si ella ha invertido más en la criatura que el padre. La desagradable verdad es que, en ciertas circunstancias, la ventaja favorece al miembro de la pareja que abandona primero, ya se trate del padre o de la madre.” (...) “«Esta criatura está bastante desarrollada para que cualquiera de nosotros pueda terminar de criarla. Por lo tanto, me compensaría hacer abandono en este momento, siempre que esté seguro de que mi compañero no lo abandonará también. Si yo me voy ahora, mi compañero hará lo que sea mejor para sus genes. Se verá forzado a tomar una decisión mucho más drástica que la que estoy tomando yo ahora, porque yo ya no estaré presente. Mi compañero “sabrá” que si él (o ella) también lo abandona, la criatura seguramente morirá. Por lo tanto, suponiendo que mi compañero tome la decisión que le convenga más a sus genes egoístas, llego a la conclusión de que mi mejor curso de acción es abandonarlo primero. Ello es especialmente cierto, ya que mi compañero puede estar “pensando” lo mismo que yo y puede tomar la iniciativa de abandonarme en cualquier instante.»”

“¿Hay algo que la hembra pueda hacer para reducir, en primer lugar, el grado de su explotación por parte del macho? Tiene una poderosa carta en su mano. Puede negarse a copular. Ella se encuentra en demanda, en el mercado del vendedor. Ello se debe a que trae la dote de un óvulo grande y nutritivo. Un macho que copula con éxito gana una valiosa reserva de alimento para su descendiente. La hembra se encuentra, potencialmente, en condiciones de regatear duro antes de copular. Una vez que lo ha hecho ya ha jugado su as: su óvulo ha sido confiado al macho.” (...) “¿Hay alguna forma realista en la cual algo equivalente a un duro regateo pueda desarrollarse en la selección natural? Consideraré dos posibilidades principales, denominadas la estrategia de la felicidad conyugal y la estrategia del macho viril”
“La versión mas simple de la estrategia de la felicidad conyugal es la siguiente: la hembra examina a los machos y trata de descubrir signos de fidelidad y de domesticidad por adelantado. Tiende a haber variaciones en la población de machos en cuanto a su predisposición a ser maridos fieles.” (...) “Una manera que tiene la hembra de probar al macho es no ceder a los requerimientos de este último durante un largo período, ser esquiva. Cualquier macho que no tenga bastante paciencia para esperar hasta que la hembra, al fin, consienta en copular, no tiene muchas posibilidades de resultar una buena apuesta en lo referente a que sea un marido fiel. Al insistir en un prolongado período de compromiso, una hembra elimina a los aspirantes informales y finalmente sólo copula con un macho que ha demostrado de antemano sus cualidades de fidelidad y perseverancia. Entre los animales es un hecho muy frecuente que las hembras se muestren esquivas y que se den prolongados períodos de cortejo o de compromiso. Como ya hemos visto, un compromiso de larga duración puede también beneficiar al macho en las situaciones en que existe el peligro de ser engañado para que cuide a los hijos de otro macho.”
“¿Podrían las hembras obligar a los machos a invertir de manera considerable en sus descendientes antes de permitírseles copular, de forma que ya no le compensara al macho abandonar a la hembra después de la copulación? La idea es sugerente. Un macho que espera a una hembra esquiva para que al fin copule con él, está pagando un costo: está renunciando a la oportunidad de copular con otras hembras y está gastando bastante tiempo y energía en cortejarla. Cuando, por fin, se le permite copular con dicha hembra determinada, se verá, inevitablemente, «comprometido» con ella” (Ha invertido demasiado como para perderlo)

“Esta versión de la estrategia de felicidad doméstica depende de otra hipótesis crucial, a saber: la mayoría de las hembras están dispuestas a jugar el mismo juego. Si en una población hay hembras que no tienen compañero y que se encuentran listas para dar la bienvenida a aquellos machos que han abandonado a sus esposas, compensará a un macho abandonar a su esposa, no importa cuánto haya invertido ya en sus hijos.” (Porque las otras le darán más hijos)
Por lo tanto, mucho depende de cómo se comporta la mayoría de las hembras”

En su nota al pie, menciona que estas actitudes deben ser EEE, por lo que se puede poner en cuatro grandes grupos “El modelo tiende a apuntar hacia uno de sólo cuatro resultados estables. Los resultados estables se denominan de acuerdo con las especies animales que los ilustran. Son el resultado Pato (macho deserta, hembra guarda), Espinoso (hembra deserta, macho guarda), Mosca de la fruta (ambos desertan) y Gibón (ambos guardan)”; pero él sigue su propio ejemplo, tal y como lo hizo en un capítulo anterior con palomas y halcones, aunque eso sí “Será un poco más complicado que el caso de los halcones y las palomas, ya que tendremos dos estrategias femeninas y dos estrategias masculinas”
“Las dos estrategias femeninas serán denominadas esquiva y fácil, y las dos estrategias masculinas serán llamadas fiel y galanteador. Las reglas de comportamiento para los cuatro tipos son las siguientes: las hembras esquivas no copularán con un macho hasta que este último no haya superado un largo y costoso período de galanteo que puede durar varias semanas. Las hembras fáciles copularán de inmediato con cualquiera. Los machos fieles están preparados para continuar durante un largo período su galanteo, y después de la copulación permanecerán con la hembra y la ayudarán a criar a los hijos. Los machos galanteadores perderán rápidamente la paciencia si una hembra no copula con él inmediatamente y se alejarán en búsqueda de otra hembra; después de la copulación no permanecerán junto a la compañera ni actuarán como buenos padres, sino que se irán en pos de otras hembras.”
“Supongamos que el resultado genético obtenido por cada uno de los progenitores cuando un hijo ha sido criado con éxito es de +15 unidades. El costo de criar a un hijo, el costo de toda su
alimentación, todo el tiempo gastado en cuidarlo y todos los riesgos corridos en su beneficio, es de -20 unidades. El costo se expresa en números negativos, porque es «pagado» por los padres. Es también negativo el costo de pérdida de tiempo en un cortejo prolongado. Supongamos que dicho costo sea de -3 unidades.”

En una relación monógama perfecta tenemos, en base a lo anterior, la siguiente ecuación: +15 (Hijo criado) -20/2 (-20 del costo de crianza dividido entre los dos que lo criaron) -3 (Penalización por cortejo prolongado) = +2

En una relación en la que el padre sea fiel y la madre sea fácil, la ecuación cambia a +15 (Hijo criado) -20/2 (-20 por costo de crianza dividido entre los dos, ya que la madre es fácil, no significa que huirá de la crianza) = +5 (Sin penalización por cortejo prolongado)

Es decir, todo va bien mientras el macho se haga responsable. Ahora vamos a ver las ecuaciones con un macho galante en lugar de uno fiel

Relación galante con fácil: +15 (Hijo criado) y ya. No invierte en crianza y no es penalizado por cortejo prolongado; pero esto es para él, para ella la ecuación es +15 (Hijo criado) -20 (Costo de crianza que ella absorbe sola) = -5

La relación galante con esquiva es ecuación 0. Ya que él no quiere invertir en un cortejo prolongado y la esquiva sólo tendrá hijos con quien cumpla ese requisito. -5 < 0, por lo que los genes de quienes sigan la estrategia de las fáciles está en riesgo si se encuentra a un galante, cosa que los genes de las esquivas siempre tendrá ventaja ya que nunca estará en negativo

Richard no lo dice, yo lo digo, que a todo esto el poder lo tienen las hembras, y que el macho tiene que acoplarse a su juego o perder sin haberlo intentado. Las mujeres tienen en ellas el poder de llevar bien a la especie o de llevarla al caos, y si todavía le agregamos que la mano que mece la cuna domina al mundo, sólo las mujeres pueden hacer de este un mundo mejor

Continuando con los cálculos de Richard, tenemos que la realidad es distinta, y no todas las hembras son esquivas o fáciles, ni todos los machos galantes o fieles, hay ambos de ambos. Sin embargo, como él mismo indica en su nota al pie, sus ecuaciones están equivocadas, por lo que no voy a ahondar en esos detalles, ya que ni siquiera sé cómo sacó la ecuación. Él mismo dice como conclusión que “a) Que la batalla de los sexos tiene mucho en común con la predación. b) Que la conducta de los amantes es tan cambiante como la luna, y tan impredecible como el tiempo”. Y para llegar a eso no necesitamos tantas matemáticas

Ahora, regresando a las pruebas que imponen las hembras a los machos: “En la práctica, sin embargo, es poco probable que las hembras impongan tales arbitrarias tareas como la muerte de un dragón o la búsqueda del Santo Grial a sus pretendientes. La razón radica en que una hembra rival que imponga una tarea no menos ardua pero sí más útil para ella y sus hijos, tendrá una ventaja mayor que aquellas hembras de mente más romántica que pretenden un trabajo por amor que no tenga sentido práctico. El hecho de construir un nido puede ser menos romántico que matar a un dragón o cruzar a nado el estrecho de los Dardanelos, pero es mucho más útil” (Con especial dedicatoria a la eternas enamoradas y adolescentes de todas las edades físicas)

Se corre el riesgo de que los machos se comporten como fieles siendo realmente galantes. Richard propone una defensa a ese engaño: “Una manera para lograr este propósito es mostrarse especialmente esquiva al ser cortejada por un nuevo macho, pero en los sucesivos períodos de procreación mostrarse cada vez más dispuesta a aceptar rápidamente los requerimientos del compañero del año anterior. Dicha medida penalizará automáticamente a los machos jóvenes que pasan por su primer período de procreación, sean burladores o no. La carnada de ingenuas hembras en su primer año tenderá a contener una proporción relativamente alta de genes de padres infieles, pero los padres fieles poseen la ventaja en el segundo año y en los subsiguientes en la vida de una madre, ya que no deberán pasar por el mismo prolongado ritual de galanteo consumidor de tiempo y derrochador de energía”

 
“la otra estrategia femenina importante, la estrategia del macho viril. En las especies en que se adopta esta política las hembras, en efecto, se resignan a no obtener ayuda del padre de sus hijos y buscan, en cambio, con todas sus energías los genes buenos. Una vez más utilizan el arma de rehusar el acoplamiento. Rehúsan formar pareja con cualquier macho y tienen el más extremo cuidado y ejercen gran discriminación antes de permitir a un macho copular con ellas (...) Lo más probable es que la mayoría de las hembras estarán de acuerdo sobre cuáles son los mejores machos, ya que todas poseen la misma información por la cual guiarse. Por lo tanto, estos pocos machos afortunados participarán en la mayoría de las copulaciones. Las hembras permiten sólo a unos cuantos machos acceder a la estrategia ideal de la explotación egoísta a la que aspiran todos los machos, pero se aseguran de que sólo a los mejores machos se les permita tal lujo.”
Un extenso comentario al pie hace alusión a los cambios para atraer pareja. Si partimos del hecho de que las hembras buscarán al mejor, llegará el momento en que el mejor sea lo común, y que superar ese mejor sería ridículo y deformante, originando el efecto contrario a la eficiencia deseada. Entonces, para obtener una ventaja de atracción, viene la mutación (según Fisher), o bien, como el entorno cambia, también las necesidades óptimas para subsistir, por lo que realmente nunca se llega al límite (según Hamilton). Puede ser ambas, puede ser ninguna, o puede que incluso se estén ignorando otras muchas más respuestas, como sea el caso, desde mi punto de vista, no puede ser una sola respuesta

Una vez más, hace una nota al pie muy extensa, en la cual explica algo muy interesante, el principio de la incapacidad como factor de elección: “El principio de la incapacidad es potencialmente relevante para todas las situaciones en las que unos individuos intentan juzgar la calidad de otros individuos, pero hablaremos de machos que se anuncian a las hembras. Y ello por motivos de claridad; es uno de esos casos en los que resulta realmente útil el sexismo de los pronombres” (Victoria para el idioma español, jejeje) “Grafen indica que el principio de la desventaja tiene al menos cuatro posibles enfoques. Pueden denominarse Desventaja Cualificadora (cualquier macho que ha sobrevivido a pesar de su desventaja debe ser muy bueno en otros aspectos, y por eso lo escogen las hembras); la Desventaja Reveladora (los machos realizan una tarea difícil para expresar sus capacidades ocultas de otro modo); la Desventaja Condicional (sólo los machos de alta calidad desarrollan la desventaja); y finalmente la interpretación preferida por Grafen, que denomina Desventaja de Elección Estratégica (los machos disponen de información privada acerca de su calidad, una información denegada a las hembras, y la utilizan para «decidir» si desarrollar o no una desventaja y la amplitud que debe tener).” (Dice que esta última se puede hacer EEE, cosa que las otras tres no, y sus fundamentos son los siguientes) “Las suposiciones iniciales de Grafen son estas cuatro: 1. La verdadera calidad de los machos varía. 2. Las hembras no pueden percibir directamente la calidad del macho sino que deben fiarse de sus anuncios. 3. Al contrario que las hembras que los contemplan, en cierto sentido los machos «conocen» su propia calidad; y adoptan una «estrategia» para anunciarse, una regla para anunciarse condicionalmente a la vista de su calidad” (Algunas veces será mejor esconder o no hacer alarde de aquello en lo que no soy bueno y el otro sí, mi verdadera fortaleza está en otra cosa que sí tengo y él no, sacrifico la demostración de lo bueno que soy en lo que él tiene para mostrar con lujo lo que poseo y él no) “4. Las hembras tienen libertad paralela para desarrollar sus propias reglas (...) Por ejemplo, una hembra puede adoptar la regla siguiente: «Cree totalmente a los machos». Otra hembra puede adoptar la regla: «Ignora totalmente el anuncio de los machos». Y otra, la regla: «Supon lo contrario de lo que dice el anuncio».” (...) “Grafen halló que, efectivamente, puede haber un mundo evolutivamente estable que aúne las siguientes propiedades zahavianas:” (De Zahavi, que defiende la teoría de la desventaja) “1. A pesar de tener una elección estratégica libre del nivel de anuncio, los machos optan por un nivel que exprese correctamente su verdadera calidad, aunque signifique revelar que su verdadera calidad es baja. En otras palabras, en la EEE, los machos son sinceros. 2. A pesar de realizar una elección estratégica libre al anuncio del macho, las hembras terminan por elegir la estrategia «Cree a los machos». En una EEE, las hembras son justificadamente «confiadas». 3. Anunciarse es caro. En otras palabras, si de algún modo pudiésemos ignorar los efectos de la calidad y el atractivo, a un macho le saldría más a cuenta no anunciarse (ahorrando con ello energía o revelándose menos a los depredadores). El anunciarse no sólo es caro; debido a su alto precio se elige un determinado sistema de anuncio. Un sistema de anuncio se elige, precisamente, porque en realidad tiene por efecto reducir el éxito del anunciante, manteniéndose igual todo lo demás. 4. Anunciarse resulta más caro a los machos peores. El mismo nivel de anuncio aumenta en mayor medida el riesgo de un macho frágil que el de un macho fuerte. Los machos de baja calidad corren un riesgo más grave por anunciarse que los machos de alta calidad.” (Todo esto comprobable con los rituales de cortejo en la naturaleza)

Quizá haya quedado la duda sobre lo que quiso decir Zahavi; pero en el mismo texto, si sobrevivimos a las kilométricas notas al pie, leemos: “Ahora presentaremos la parte de la teoría de Zahavi (...) Sugiere que las colas de las aves del paraíso y la de los pavos reales, los grandes cuernos de los ciervos y otros rasgos de selección sexual que siempre han resultado paradójicos porque parecen ser molestos a sus poseedores, evolucionan precisamente porque son desventajosos. Un ave macho de cola larga y molesta hace alarde frente a las hembras de que él es un macho viril tan fuerte que puede sobrevivir a pesar de su cola” (En el texto original, Richard dice estar en contra aunque con dudas, sin embargo, en su nota al pie extensamente desarrollada, defiende en parte a Zahavi, por lo que ahora lo podemos ver como un hombre parcialmente a favor de Zahavi cuando antes estaba parcialmente en contra) “Si la desventaja es genuina —y es requisito de la esencia de la teoría que así debe serlo—, luego el defecto mismo castigará a los descendientes con la misma seguridad que atraerá a las hembras. Es, en este caso, importante que el defecto no sea transmitido a las hijas.” (Quizá por eso sólo los machos tengan caracteres para llamar la atención y las hembras “no sean tan bonitas”)

Debido a que este capítulo se perdió mucho entre diversas teorías, ejemplos matemáticos y extensas notas al pie, supongo, Richard nos regala, en un acto de infinita misericordia, un resumen antes de cerrar este capítulo, y además, nos puede servir como examen, pues si se entiende todo de corrido, el capítulo ha quedado entendido. Aún así, hay unas frase que usa y me gustaron mucho “¿De qué le servirá a un macho obtener todo lo de este mundo, si pierde sus genes inmortales?” “el término exceso no tiene significado para un macho.” “No me he referido explícitamente al hombre, pero de manera inevitable cuando pensamos en los argumentos evolutivos como los que aparecen en el presente capítulo, no podemos menos de reflexionar sobre nuestra propia especie y sobre nuestra propia experiencia” “Un rasgo de nuestra sociedad que parece decididamente anómalo es el relativo a la cuestión de la propaganda sexual” (Las mujeres son las coquetas, no los varones) “¿Qué ha sucedido con el hombre moderno occidental? ¿Se ha convertido realmente el macho en el sexo buscado, el que está en demanda, el sexo que puede darse el lujo de ser exigente? Y si es así, ¿por qué?”

 
X. TÚ RASCAS MI ESPALDA, YO CABALGO SOBRE LA TUYA
Los animales se agrupan porque obtienen beneficios mayores para su individualidad. El trabajar en equipo siempre será para obtener un beneficio personal, aunque eso signifique tener que compartir o hacer aparentes actos de altruismo

“Si se le pidiera a un ingeniero acústico que produjese un sonido que fuera difícil de ubicar por un predador, produciría algo muy similar a las verdaderas llamadas de alarma de tantos pequeños pájaros cantores. Ahora bien, en la naturaleza esta característica de las llamadas tuvo que ser producida por la selección natural, y ya sabemos lo que esto significa. Significa que un gran número de individuos murieron debido a que estas llamadas de alarma no eran bastante perfectas” (Las aves, ingenieros de sonido, y el humano se jacta de ser él quien lo inventó, jejeje) “(...) si existe la posibilidad de que la bandada incluya algunos parientes cercanos, un gen para dar la alarma puede prosperar en el acervo génico porque es muy posible que se encuentre en los cuerpos de algunos de los individuos salvados. Esto es así, aunque el que emite la llamada pague caro su altruismo al atraer la atención del predador hacia sí mismo.” (La naturaleza es sabia, y cruel, por eso los listos siempre son villanos y los buenos, tontos)

“Son muchos los aspectos en que el emisor de la llamada podría obtener un beneficio egoísta del hecho de advertir a sus compañeros. Trivers desarrolla cinco buenas ideas, pero me parecen más convincentes las dos mías que expongo a continuación.” (Hablando de egoísmo) “He dado a la primera el nombre de teoría cave, derivado del latín que podría traducirse como «cuidado»” (En resumen, al ver el peligro avisar de él para que se cuiden) “La otra teoría que deseo mencionar podría llamarse teoría de «nunca romper filas»” (En resumen, no huir solo o escapar a solas, siempre permanecer en grupo ante el peligro)

Las anteriores sólo son dos explicaciones por parte de Richard, él mismo dijo que son muchos más los aspectos, así que no se nos olvide que no son estos dos los únicos

Una respuesta más egoísta sirve para explicar ciertos comportamientos de provocación. Por ejemplo, en algunos mamíferos, lo que hacen es exibirse ante el depredador, para así demostrar que no son presa fácil y el depredador se vaya a buscar a alguien más. Cuando alguien más del grupo ve a un compañero hacer algo así, de manera colateral, sabrá que hay un depredador y, sin proponérselo el individuo exibicionista, está dando señales de alarma a su grupo cuando realmente está “comunicándose” con el depredador

Richard menciona que en los insectos gregarios (abejas, termitas, hormigas, etc.) el concepto de individuo va más allá de lo que nosotros entendemos, ya que son tan unidos que la comida se distribuye como si todos fueran un sólo estómago, y se comunican como si todos fueran un único sistema nervioso. Parece difícil de entender eso; pero nuestro propio cuerpo así es, nuestras células son individuos vivos que trabajan en cooperación total para formar una única estructura. La diferencia es que nosotros somos una única estructura indivisible y estos insectos son una única estructura divisible

“El suicidio en bien del cuidado de otros individuos es incompatible con la futura procreación de descendientes propios. El suicidio como autosacrificio, por lo tanto, rara vez evoluciona. Pero una abeja obrera nunca tiene hijos propios. Todos sus esfuerzos están destinados a preservar sus genes mediante el cuidado de sus parientes, exceptuando a sus hijos. La muerte de una abeja obrera estéril no tiene mayor importancia para sus genes que la caída de una hoja en otoño para los genes de un árbol.”
Después analiza de manera larga y muy detallada, lo que sucede con estas especies que se reproducen de manera distinta a nosotros, ya que varía la relación genética entre familiares. No todos los descendientes tienen el 50% de mamá y 50% de papá, pueden tener el 100% del papá (Richard sólo menciona esta realidad; pero si se da de un lado, nada me impide a pensar que también existan especies que hereden el 100% de los genes maternos). En resumidas cuentas, algunos insectos ganan siendo estériles porque son más cercanos genéticamente a sus hermanos que a sus hijos, y en algunos insectos incestuosos, se pueden llegar a mezclar tanto los genes que casi sean clones. Y otros insectos, literalmente son clones. Por lo que todo lo visto con anterioridad puede dar un giro brusco a favor de la preservación egoísta de los genes en este ambiente genéticamente distinto a como lo tenemos entendido para nosotros. He puesto varias páginas y varias explicaciones a varios ejemplos en un solo y triste párrafo, debido a que la gama de opciones de reproducción, y de formas en que se pueden combinar los genes es tan diversa, que hasta el mismo Richard dice: “Ya me da vueltas la cabeza y ya es tiempo de poner fin a este asunto.”

“Una relación en beneficio mutuo entre miembros de diferentes especies se denomina mutualismo o simbiosis.” (Y un ejemplo de esto es) “Los áfidos poseen las apropiadas partes bucales para bombear la savia de las plantas, pero tales partes succionadoras no son aptas para la defensa personal. Las hormigas no sirven para extraer la savia de las plantas, pero son buenas para pelear. Los genes de las hormigas para cultivar y proteger a los áfidos han sido favorecidos en el acervo génico de las hormigas. Los genes de los áfidos para cooperar con las hormigas han sido favorecidos en el acervo génico de los áfidos”

 
“En general, las asociaciones en beneficio mutuo evolucionarán si cada socio obtiene más de lo que aporta.” (Sin embargo, es probable que alguno haga trampa y “explote” al otro) “Supongamos que B tiene un parásito en la parte alta de su cabeza. A lo ayuda a deshacerse de él. Más tarde, se presenta la situación en que A tiene un parásito en su coronilla. Naturalmente, busca a B con el fin de que éste le retribuya su buena acción anterior. B simplemente lo desprecia y se aleja. B es un tramposo, un individuo que acepta el beneficio derivado del altruismo de otro ser, pero que no devuelve el favor, o si lo hace, es de forma insuficiente. A los tramposos les va mejor que a los altruistas indiscriminados, ya que obtienen beneficios sin pagar su costo
(...) “Identifiquemos a las dos estrategias como la de los Incautos y la de los Tramposos. Los incautos asearán a cualquiera que lo necesite, de manera indiscriminada. Los tramposos aceptarán el altruismo practicado por los incautos, pero no asearán a nadie, ni siquiera a aquellos que le ayudaron previamente a eliminar el parásito(...) “El resultado promedio para un incauto entre incautos es, por lo tanto, positivo.” (...) “Pero supongamos ahora que surge un tramposo en la población. Siendo el único con tal característica, puede contar con ser aseado por todos los demás, pero no pagará nada a cambio. Su resultado promedio es mejor que el promedio de un incauto.” (...) “Pronto los genes para los incautos se extinguirán” (...) “Por consiguiente, siempre que consideremos estas dos estrategias, nada podrá impedir la
extinción de los incautos y, muy probablemente, también la extinción de toda la población”
(Ya que los tramposos nunca ayudan, sus propios genes también están en peligro) “Supongamos ahora que se plantea una tercera estrategia denominada de los «rencorosos». Los rencorosos asearán a extraños y a individuos quienes con anterioridad los hubiesen aseado a ellos. Sin embargo, si cualquier individuo los engaña, recordarán el incidente y le guardarán rencor: rehusarán asear a tal individuo en el futuro” (...) “Si los rencorosos se encuentran en escaso número comparado con los tramposos, el gen de los rencorosos se extinguirá. Una vez que los rencorosos lograran aumentar su número hasta constituir una proporción importante, sin embargo, sus posibilidades de encontrarse unos a otros llegarían a ser bastante grandes para compensar el esfuerzo perdido en asear a los tramposos. Cuando se lograse esta proporción decisiva empezarían a obtener, como promedio, un resultado más alto que los tramposos y estos últimos se verían empujados, a un ritmo acelerado, hacia su extinción. Cuando los tramposos estuvieran prácticamente extintos, su índice de disminución se volvería más lento, y podrían sobrevivir como una minoría durante bastante tiempo”  (Por eso decir que perdonar es olvidar es condenarnos a nosotros mismos a la extinción)


Hasta aquí mis notas de estos dos capítulos. La siguiente semana continuamos con otros dos, y dicho sea de paso, con algo que seguramente desilusionará a todos los cibernatuas, jejeje 

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