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viernes, 25 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (6/10)

CAPÍTULO XXI
CÓMO DEBE GOBERNAR UN PRÍNCIPE PARA SER AMADO

“Nada hace apreciar tanto a un príncipe como las grandes empresas y los raros ejemplos que dé (...) El príncipe ha de afanarse por parecer excelente y grande en todos sus actos”, y también, tomar partido, a favor o en contra; pero nunca neutral, porque genera desconfianza y desprecio

“(...) un príncipe no debe asociarse nunca a otro más poderoso que él para atacar a los demás (...) porque, si sale vencedor, queda a su discreción, y los príncipes han de evitar siempre estar a merced de los demás”

Debe permitir el arte, el oficio, el comercio, todo lo que se a beneficio del país, sin temor a que se le sea quitado o que genere nuevos impuestos

Divertir de vez en cuando al pueblo, y participar con ellos sin dejar a un lado su dignidad


CAPÍTULO XXII
DE LOS MINISTROS DE LOS PRÍNCIPES

“Hay tres clases de cerebros: Unos que comprenden por sí solos, otros que comprenden todo cuanto se les enseña, y, por último, los hay que no comprenden ni por sí ni por otros. Los primeros son magníficos, los segundos buenos, e inútiles los últimos”

Para reconocer un buen ministro: “Si ves que éste piensa más en él que en ti, y que todos sus actos propenden a su provecho, nunca será buen ministro, y nunca debes fiarte de él”

En contraparte: “(...) el príncipe ha de pensar en el ministro, para que siga siendo bueno” (Colmarle de favores, pues)


CAPÍTULO XXIII
CÓMO SE DEBE HUIR DE LOS ADULADORES

“El único medio para preservarse contra la adulación es convencer a los hombres de que no te ofenden al decirte la verdad”

Pero puede ser que si todos te dicen la verdad, te falten al respeto. Por eso sólo debe aceptar tal trato de gente de confianza

¿Quizá por lo anterior había bufones en las cortes, porque eran los únicos que podían burlarse del rey nadie lo tomaba en serio, excepto el rey?

El sacerdote Luca decía del emperador Maximiliano, quien nunca pedía consejo, que actuaba primero sus proyectos cerca de sus más allegados, y dependiendo de sus reacciones, los ejecutaba o no

Es preciso “(...) que el príncipe se aconseje de todo; pero cuando él quiera, no cuando quieran los otros”

No debe permitir que le den su opinión cuando no lo pide, y menos de cosas privadas, y mostrarse severo contra quienes le mienten o le ocultan la verdad

“(...) la prudencia del príncipe es la que debe engendrar los buenos consejos, y no han de ser éstos los que originen a aquélla”


CAPÍTULO XXIV
POR QUÉ LOS PRÍNCIPES DE ITALIA HAN PERDIDO SUS ESTADOS

En este capítulo da ejemplos de la vida real de lo que no se debe hacer, en base a todo lo expuesto anteriormente


CAPÍTULO XXV
CÓMO INFLUYE LA FORTUNA EN LAS COSAS HUMANAS Y CÓMO SE LAS PUEDE RESISTIR

Nicolás cree que hay un libre albedrío al 50%

“(...) el príncipe que sólo se basa en la fortuna cae en cuanto ésta varía”

Por lo anterior, el rey no debe ser siempre el mismo ni constante en un método; sino saberse adaptar a las circunstancias para no ser arrastrado por la fortuna

Nicolás dice que la fortuna es mujer, y por eso hay que ser impetuoso para someterla


CAPÍTULO XXVI
EXHORTACIÓN PARA LIBRAR A ITALIA DE LOS BÁRBAROS

Me llama mucho la atención lo que dice, que el mejor momento para pedir un príncipe es cuando el país está devastado, aplastado y sin futuro aparente... como México

Este capítulo es para pedirle a Lorenzo, a quien le escribió esta obra, que haga todo lo posible por hacer grande a Italia

viernes, 18 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (5/10)

CAPÍTULO XIV
DE LOS DEBERES DEL PRÍNCIPE PARA CON LA MILICIA

Dice Nicolás que el príncipe sólo debe saber y pensar en la guerra, porque los hombres de paz y de guerra no se llevan, por eso, si quiere guiar al ejército, debe ser hombre de guerra

“(...) Uno de los males que acaecen si no estás desarmado es que te haces despreciable”


CAPÍTULO XV
DE LAS COSAS POR LAS CUALES SE ALABA O SE CENSURA A LOS HOMBRES Y ESPECIALMENTE A LOS PRÍNCIPES

“(...) el hombre que se empeña en ser completamente bueno entre tantos que no lo son, tarde o temprano perece”

El príncipe es un hombre, y como todo hombre, con defectos y virtudes; pero al ser una figura pública, cualquier acierto lo hará santo, y cualquier error, un monstruo. El príncipe debe tratar de ser una persona virtuosa; pero no debe temblarle la mano de cometer aglo impío si eso significa el bienestar del estado


CAPÍTULO XVI
DE LA LIBERALIDAD Y DE LA AVARICIA

Si el príncipe quiere ser liberal, se acabará las arcas, y cuando ya no tenga, la gente le seguirá exigiendo, entonces tendrá que quitar al pueblo para darle más, cayendo en su odio; pero si es avaro y acumula, cuando realmente se necesite defender al país, o hacer un proyecto monumental que beneficie al país, la gente lo amará

“(...) gastando bienes de otros se cobra fama, mientras que si gastas los tuyos, la pierdes” (Esto respecto a los bienes que se obtienen durante la guerra, como el botín)


CAPÍTULO XVII
DE LA CRUELDAD Y DE LA CLEMENCIA, Y SI VALE MÁS SER AMADO QUE TEMIDO

“(...) todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles” (Pero es mejor ser tachado de cruel y tener en paz y unido al pueblo, en lugar de ser clemente y dar paso a crímenes)

Nicolás, a diferencia de Séneca, dice que es mejor ser temido que amado, porque la naturaleza humana es hipócrita y traicionera. Si te ven como amado, se aprovecharán de ti, para Nicolás, los hombres son todos malos

Debe hacerse temer; pero no odiar

“(...) más fácilmente olvidan los hombres la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”


CAPÍTULO XVIII
SI DEBEN CUMPLIR LOS PRÍNCIPES SUS COMPROMISOS

“(..) hay dos maneras de combatir. Con las leyes y con la fuerza. La primera es la de los hombres; la segunda, la de los animales. Pero como a veces no basta la primera, hay que recurrir a la segunda” (Por eso el príncipe debe tener ambas naturalezas)

El príncipe no debe ser un hombre lleno de cualidades, sólo de aparentar ser clemente, fiel, humano, religioso e íntegro

Nicolás también menciona que los hombres no tienen voluntad propia; sino que se van a donde va la mayoría


CAPÍTULO XIX
HAY QUE EVITAR SER ODIADO Y DESPRECIADO

No tomar los bienes ni las mujeres de sus súbditos

No pasar por inconstante, ligero, afeminado, pusilánime, irresoluto

Ser firme en sus decisiones

“(...) el príncipe ha de preocuparse poco de las conspiraciones, si cuenta con el favor popular; pero si el pueblo está en contra suya y lo detesta, puede temerlo todo por parte de todos”

Para no hacerse odiar, el príncipe no debe ejecutar las leyes. Por eso pone de ejemplo a Francia y su separación de poderes

“(...) lo mismo se ganan odios obran mal que obrando bien”

Menciona tres partidos que el rey debe manejar: El pueblo, los soldados y a los grandes, cualquiera que mueva el estado, es al que debe complacer


CAPÍTULO XX
SI LAS FORTALEZAS Y OTRAS VARIAS COSAS QUE SUELEN HACER LOS PRÍNCIPES SON ÚTILES O DAÑOSAS

“Para conservar con toda seguridad el estado, unos príncipes desarman a sus súbditos; otros sostienen en sus provincias la división de partidos; varios se buscan enemigos adrede; algunos quieren atraerse a aquellos que antes de su reinado les eran sospechosos; los hay que construyen fortalezas, como también los hay que las derriban”

No siempre conviene desarmar a los súbditos, a veces darles armas les dice que confías en ellos, en especial si el príncipe es nuevo

No cree que tener al pueblo dividido sea buena idea, porque los débiles se unirán a los invasores contra los fuertes, y éstos ya nada podrán hacer

A veces, la gente que es odiosa para el príncipe, suelen ser los más provechosos, pues se esfuerza en ganar su merced, mientras que aquellos que ya gozan de su favor, podrían dormirse en sus laureles

Cuando un príncipe adquiere un estado nuevo porque se lo pide el pueblo, debe tener cuidado. Si fue por una inclinación particular a él, hacer lo que ellos esperan de él; pero si fue porque estaban descontentos de la situación anterior, nunca los podrá satisfacer

“(...) el príncipe que teme más a su pueblo que a los extranjeros, debe construir fortalezas; pero el que más teme al extranjero que al pueblo debe despreciarlas”

“La mejor fortaleza es el cariño del pueblo”

viernes, 11 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (4/10)

CAPÍTULO VIII
DE LOS QUE LLEGAN AL PRINCIPADO POR MEDIO DE CRÍMENES

Claramente distingue Nicolás entre conquistar el poder y conquistar la gloria. Quienes llegan al trono con crímenes, tienen poder; pero no gloria

Pone de ejemplo a Agatocles, quien tomó el poder a base de crímenes. Nicolás dice: “(...) no se puede atribuir ni a la fortuna ni al talento lo que consiguió adquirir sin ellos”

Dice Nicolás: “Creo que todo depende del buen o mal uso que se haga de la crueldad”

“Puede decirse que está bien empleada (si se puede llamar bien al mal) cuando solo se practica una vez, dictada por la necesidad de asegurarse el poder y que luego no se recurre a ella más que para conveniencia del pueblo. Crueldades mal ejercidas son las que, poco considerables al empezar, se aumentan en vez de extinguirse” (En este texto podemos ver que Nicolás no es desalmado, sólo es duro)

“(...) cuando la necesidad te apremia, ya no estás a tiempo de acudir al mal; y si haces el bien, nadie te lo agradece, pues todos están convencidos de que te has visto forzado a hacerlo”


CAPÍTULO IX
DEL PRINCIPADO CIVIL

Es cuando un ciudadano llega al trono por el favor de sus conciudadanos, sin recurrir a la traición ni a la violencia

Éste se consigue por habilidad, y se llega por la obediencia del pueblo o por el favor de los grandes

El primer caso, el pueblo no puede resistir a los grandes, y cede la autoridad a uno que lo defienda. En el segundo caso, los grandes usan al príncipe para oprimir más al pueblo

“(...) honradamente no se puede contentar a los grandes, y sí al pueblo” (Además el pueblo son muchos como para pelear contra ellos, y los grandes, pocos)

El príncipe puede cambiar de nobles; pero no de pueblo

“Los hombres, cuando reciben el bien de quien sólo el mal esperaban, quedan más agradecidos a su bienhechor (...) La benevolencia del pueblo puede conquistarse por varios medios, de los cuales, no hablaré  porque no puedo dar regla segura, ya que varían con los tiempos”

“(...) un príncipe necesita el cariño del pueblo, sin el cual no le queda recurso alguno cuando le sea adversa la fortuna”

“(...) los principados civiles corren a su ruina cuando quieren establecer un gobierno absoluto”

“Un príncipe prudente debe procurar que sus súbditos le necesiten en todo tiempo, único medio de que siempre le sean fieles”


CAPÍTULO X
CÓMO SE DEBEN MEDIR LAS FUERZAS DE LOS GOBIERNOS

Aquí, Nicolás nos dice que se hace teniendo muchos hombres y después, se debe procurar ser autosuficiente en caso de guerra. 

“(...) propio de humanos es amar tanto para el bien que hacen como para el bien que reciben”


CAPÍTULO XI
DE LOS PRINCIPADOS ECLESIÁSTICOS

Dice Nicolás que son más fáciles de conseguir que de conservar, ya que se obtienen por suerte o por mérito, y que como está respaldado por instituciones religiosas poderosas, se mantiene en el gobierno sin importar cómo lo haga


CAPÍTULO XII
DE LAS DISTINTAS CLASES DE MILICIAS Y DE LOS SOLDADOS MERCENARIOS



“(...) los principales fundamentos de los Estados (...) son las buenas leyes y las buenas tropas”. Pero como ambas son dependientes mutuamente, hablar de uno es hablar de la otra

Las defensas extranjeras son útiles y peligrosas, porque carecen de disciplina, son ambiciosas y poco fieles


CAPÍTULO XIII
DE LAS TROPAS AUXILIARES, MIXTAS Y NACIONALES

Auxiliares: Tropas que un príncipe pide a sus aliados. Son inútiles, pues cuando se ha perdido, ya nada queda; pero si gana, queda a el príncipe a su merced

“(...) El príncipe que no ve los males hasta que llegan no es verdaderamente sabio; y no a todos les es dada la sabiduría”

“(...) nada hay tan débil ni mudable como el poder que no se basa en sus propios cimientos, es decir, que no está defendido por sus propios ciudadanos”

viernes, 4 de agosto de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (3/10)

CAPÍTULO IV
POR QUÉ EL REINO DE DARÍO, CONQUISTADO POR ALEJANDRO, NO SE SUBLEVÓ CONTRA SUS SUCESORES, DESPUÉS DE LA MUERTE DE ÉSTE

Hay dos tipos de principados: Aquellos que tienen al pueblo como esclavos del rey absoluto, quien da por su gracia facultades a quien quiere; y la del rey que tiene nobles que se han ganado su posición por la antigüedad de su raza, a su vez tienen súbditos particulares que les profesan particular afecto

En el primer caso, debido a la devoción que le tienen a su rey, será difícil de conquistar; pero una vez tomado, será fácil retenerlo (a éste pertenecía el reino de Darío)

En el segundo caso, siempre habrá algún o algunos grupos descontentos, capaces de buscar la caída del rey; pero una vez tomado, será difícil de conservar por la misma razón


CAPÍTULO V
CÓMO HAY QUE GOBERNAR LAS CIUDADES O LOS PRINCIPADOS QUE ANTES DE OCUPADOS SE REGÍAN POR SUS PROPIAS LEYES

Hay 3 medios: 1) Destruirlos; 2) Ir a vivir a ellos; 3) Dejarles sus leyes; pero obligándoles a pagar un tributo y creando un gobierno de reducido número de personas que le sostengan la amistad del país (Esta es la democracia de mis tiempos, y por lo que veo, las cosas no cambian y seguro así fue siempre y así será)


CAPÍTULO VI
DE LOS NUEVOS PRINCIPADOS QUE EL PRÍNCIPE ADQUIERE POR SU VALOR Y POR SUS PROPIAS ARMAS

“(...) el hombre prudente no debe caminar si no tras las huellas trazadas por los personajes más ilustres”

Nicolás hace un ejemplo de los arqueros, que apuntan más alto para llegar en parabólica a su objetivo 

El príncipe siempre se sostendrá mejor mientras no se confíe en la fortuna

“(...) nada hay más difícil, ni de tan dudoso resultado, ni de más peligrosa ejecución, que el introducir nuevas leyes”

“(...) la naturaleza de los pueblos es variable, fácil de encauzar a una opinión; pero difícil de afirmarla en ella”

Respecto a los príncipes que manipulan las creencias de su pueblo, Nicolás dice que es muy complicado conservarlo y siempre están en peligro

Cuando el pueblo empieza a flaquear en creer en el príncipe o en la nueva ley, hay que usar la fuerza para demostrar que se está en lo correcto


CAPÍTULO VII 
LOS PRINCIPADOS NUEVOS QUE SE ADQUIEREN CON FUERZAS AJENAS O POR FORTUNA

Quienes consiguen el poder por fortuna, mucho les cuesta conservarlo. 

“(...) el príncipe nuevo que quiera preservarse de sus enemigos ha de ganarse amigos y vencer por la fuerza o por la astucia; ha de hacerse amar y temer de los pueblos y respetar y obedecer por los soldados; deshacerse de los que puedan o deban perjudicarle, renovar con otra forma la antigua organización; ser agradable y severo, magnánimo y liberal; disolver una milicia infiel y crear otra diferente; conservar de tal modo la amistad de reyes y príncipes, que les agrade haceros bien o que teman causaros mal”

Cuando se dice que estos hombres dependen de la voluntad de quienes los impusieron porque son incapaces de valerse por sí mismos, Nicolás pone de ejemplo a los romanos que llegaron al poder por corrupción. Nicolás dice que este tipo de personas no saben gobernar. Nicolás sigue diciendo que ni las tropas le son fieles

Nicolás menciona que los pueblos nuevos no pueden consolidarse bien porque no tienen raíces que los sustenten. Sobre lo que dijo Nicolás yo pongo de prueba a todos los países nuevos que se van formando y se seguirán formando. No hay uno solo que no presente corrupción, guerrillas internas y pobreza

Nicolás dice que esos nuevos pueblos no podrán con el primer choque contra la adversidad

La comparativa de los países nuevos va en la misma relación a los príncipes nuevos, de que ninguno sobrevivirá comparado con aquellos que se prepararon con fundamentos antes de ser lo que ahora son

La única forma, según Nicolás, de que un príncipe de esta clase conserve su poder, es que tenga un talento superior

“(...) los hombres nos ofenden por odio o por temor”

“(...) es un error creer que entre grandes personajes los nuevos favores hacen olvidar antiguas ofensas”