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viernes, 29 de septiembre de 2017

Dios en la filosofía

Ningún filósofo es ateo, incluso aquellos que dicen serlo, realmente atacan al concepto falso de la idolatría fanática religiosa que priva al ser humano de la libertad de pensamiento

Entendiendo esto, separemos a aquellos que reconocen que la esencia de Dios es inalcanzable para el pensamiento humano, y dicen que no tiene caso intentar algo así habiendo otras cosas de la que se deben preocupar primero. Esos son los agnósticos

Hay otros que sí lo buscan mediante la razón, y han encontrado varias de sus características, varios senderos que llevan a sólo una porción; pero no a la totalidad. Esta entrada precisamente va a ver este tema de manera superficial

1) Dios como un ser creador irresponsable

Adorado por: Zaratustra y Aristóteles

Esta concepción viene a surgir porque de todos los dioses y mitos que rodean al mundo, se dieron cuenta estos pensadores de que realmente debe haber algo más allá de todo, algo que está por encima de todo; pero al ver la realidad en la que hay bien y mal, deducen que ese ser crea; pero no quiere hacerse cargo de su creación

Zaratustra dice que hay dos emanaciones del ser supremo: El Bien (Oromases) y El Mal (Ahrimanes) quienes pelean y dan origen al flujo del mundo en el que vivimos

Aristóteles, por su parte, creía que era un ser de amor, que creaba por amor; pero que no conocía a su creación y por eso no hacía nada (Realmente el pensamiento es más complejo; pero como un primer acercamiento, queda)

En ambos casos, esa actividad en la que se crea y no se hace nada por la creación, es, a nuestros parámetros, una irresponsabilidad

2) Satanismo

Adorado por: Millones desde el inicio de la humanidad

Es la adoración a la fuerza maligna, a la fuerza destructora. Se le han puesto varios nombres e interpretaciones; pero el fin siempre es el mismo: La maldad pura

Filosóficamente, Satanás, que significa adversario, viene a ser la antítesis del proceso dialéctico

3) Dios de amor, perdón, caridad y misericordia

Adorado por: Esenios/Jesús de Nazareth, Mahoma, Mozi

Viene a surgir esta adoración a las fuerzas del bien, por encima de la primera adoración predominante, el satanismo. Como respuesta a la maldad, se busca hermanar a los hombres bajo un mismo padre eterno que los ama y que trata de acercase a nosotros; pero nosotros lo rechazamos, por eso la oración es un proceso importante para alejarnos e interiorizar, para encontrarlo y seguirlo

Filosóficamente, este ser viene a ser la tesis del proceso dialéctico

4) Yahvhé/Gehová/Yo Soy

Adorado por: Los judíos

Es un dios de guerra, un dios cruel, sanguinario, vengativo, que busca conquistar al mundo mediante la fuerza

Quienes no me crean, lean el antiguo testamento y la torá

5) Luciferismo

Adorado por: Sade, LaVey, Siddharta Gautama

La gente confunde a Lucifer con Satanás. Al segundo ya lo expliqué arriba. Lucifer es el portador de luz, aquel que ante el abandono de Dios, trajo la luz a la humanidad, le dio conocimiento y la oportunidad de crecer hasta ser su propio Dios, tal y como él lo logró

Es una filosofía egocéntrica, egoísta que puede ocasionar mucho daño si no se toma en serio y se tiene un estudio muy profundo, tal y sucede con el Marqués de Sade; pero que puede ayudar a muchas personas que han perdido la fe en las religiones tradicional y que necesitan mejorar su autoestima, como lo hizo LaVey, o como lo hizo de un modo mucho más espiritual, Siddharta (Buda)

6) El dios de las religiones

Adorado por: Cristianos, musulmanes, judíos y todas sus sectas y variaciones

Es un dios tan débil que se ofende fácilmente por todo. Es inseguro, por lo que necesita evitar el libre pensamiento y el conocimiento de sus seguidores para que no se den cuenta de que no vale la pena. También es injusto, porque por una pena temporal merecen sus seguidores la condenación eterna. Es avaro, porque sólo le interesa el tributo, la riqueza, los templos ricamente adornados, el oro, la opulencia, y no le importa que sus seguidores sufran mientras él tenga toda la atención y el dinero

En este caso notemos que los fundadores de las religiones tenían un pensamiento muy distinto a lo que hacen realmente sus seguidores 

7) La naturaleza misma

Adorado por: Religiones primitivas, Spinoza

Al ser Dios un ser tan superior, es imposible llegar a él, o comprenderle, el único acercamiento que tenemos es con la naturaleza, y en un modo de adoración como un ser divino, o como un hijo cuidando a su madre, es que surge este tipo de ser divino

8) El Dios de Asura H

Adorado por: Je, no necesita ser adorado

Es el ser en sí, por y para sí mismo. Es una entidad eterna, infinita, recursiva, que está en constante proceso de autoperfección, y nosotros somos la consecuencia de ese proceso. No nos hizo por amor ni le interesamos. Si quieren más detalles, explico más de esto en esta entrada

viernes, 22 de septiembre de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (10/10)

COMENTARIOS ASURIANOS DE EL PRÍNCIPE

Sin lugar a dudas este libro ha sido estigmatizado sin merecerlo. Es un libro que narra una realidad que muchos quieren negarse a creer que existe. Es un libro que habla de cómo se mueve el poder y las influencias en el mundo real, no en novelas que tanto gustan a las mentes débiles, incapaces de comprender la vida. Así de cruda es la realidad, así de cruda la presenta Nicolás, quien tiene toda la autoridad para hablar del tema, al haber conocido no sólo la milicia, sino también a tantos políticos importantes de su tiempo, al conocerlos de cerca y ver cómo actuaban

Este libro me parece por demás, excelente

Por varios lados leí que este libro corrompe al lector y que es la perdición de los líderes. La perdición de esos líderes es el poder, no el libro, por el contrario, el libro aconseja para no caer en los errores del poder

El libro puede resumirse en: Anteponer al pueblo por encima del mismo gobernante. Le dice que no importa lo que tenga que hacer, mientras el pueblo salga beneficiado. Por supuesto que hay frases duras, sobre todo considerando que se trata de los consejos para conservar el gobierno de un lugar recién conquistado; pero seamos honestos, sin esos consejos, muchos grandes hombres no hubieran logrado mantenerse como líderes, y muchos amados líderes han hecho cosas horribles; pero son amados por sus pueblos debido al beneficio que le ha generado

El problema es que este libro es tan corto y nadie lo lee, si lo leyeran, podrían aplicar los mejores consejos de un gran sabio, que no quería ver a su país en la ruina y en la devastación, y por eso le escribió este libro a un monstruo, como lo fue Lorenzo, para que no la cague y no arruine al país

Este libro ha sido ampliamente comentado por grandes líderes de la historia. Me enteré que incluso Stalin le hizo comentarios, mismos que no he encontrado. Encontré los comentarios de Cristina de Suecia, y los comentarios de Napoleón Bonaparte (que dicen que son comentarios apócrifos, como sea, nos dan una gran idea de cómo pensaba Napoleón ya que el supuesto autor verdadero era un historiador de él, así que algo hay de verdad aunque fuese apócrifo). Esos comentarios los compartiré más adelante, ya que son tantos que ponerlos todos juntos, opacaban el pensamiento y la obra de Nicolás, el cual es el tema central, y no sus comentaristas

Sin duda alguna muchas personas más lo han comentado; pero ya detendré mi investigación al respecto de este tema, puesto que si queremos realmente comprender la magnitud de esta obra, debemos entender el contexto histórico y la vida de Nicolás; pero por sobre todo, leer el libro, el cual es magnífico y no puede dejarse pasar si se quiere ser un buen líder

A diferencia de El Arte de la Guerra que escribió Nicolás, este sí es un libro eterno e inmortal

viernes, 15 de septiembre de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (9/10)

PENSAMIENTOS VARIOS (Continuación)

XIX
La insolencia en la prosperidad y en la adversidad el abatimiento, consecuencias son de la educación y las costumbres. Si la educación carece de energía, falto de energía como ella será el hombre. Muy distinto carácter le dará la educación opuesta: enseñándole a conocer mejor el mundo, le enseñará también a mostrar menos alborozo en el triunfo y menos decaimiento en la desgracia


XX
No hay ninguna deshonra en quebrantar las promesas arrancadas por la fuerza. Los compromisos relativos al interés público pueden ser violados sin deshonrarse, cuantas veces deje de subsistir la fuerza que haya obligado a contraerlos


XXI
Para ser obedecido, hay que saber mandar. Solamente lo saben aquellos que, después de comparar sus fuerzas con las de sus inferiores, mandan cuando las encuentran convenientemente proporcionadas, y se abstienen de hacerlo en caso contrario. Para conservar el poder por vías de rigor en un Estado, decía un sabio, menester es que la fuerza que reprime guarde relación con la reprimida. Si la proporción existe, podrá la autoridad violenta mantenerse; pero cada día puede temerse su derrumbamiento, si el oprimido tiene más fuerza real que el opresor


XXII
Si priváis al hombre de una cosa útil, nunca lo olvida: a cada necesidad que siente, la recuerda, y como las necesidades renacen todos los días, así también se renueva su resentimiento


XXIII
Captarse odios, sin esperanza de sacar de ellos ventaja alguna, es dejarse guiar sólo por la temeridad y la imprudencia


XXIV
Si los que han nacido en Italia o en Grecia no se han vuelto ultramontanos en Italia o turcos en Grecia, tendrán razón en censurar lo presente y alabar lo pasado. Los siglos de la antigüedad les dan motivos de admiración; y en el que viven nada les ofrece que los indemnice de su extremada miseria y de la infamia de una edad en que no ven ni religión, ni leyes ni disciplina militar y en que reina toda clase de vicios: vicios tanto más execrables cuanto que aparecen en quienes ocupan los tribunales, en quienes tienen en su mano la autoridad y quieren ser adorados


XXV
Hay dos maneras de combatir: una con las leyes; con la fuerza, la otra. Peculiar del hombre es la primera; la segunda nos es común con los animales


XXVI
Preferible es pecar por impetuosidad que por comedimiento, porque la Fortuna pertenece a un sexo que a veces hay que tratar con audacia y brusquedad para dominarlo. Favorece especialmente a los jóvenes, porque es mujer y porque éstos se muestran con ella menos respetuosos, más emprendedores, más imperativos


XXVII
Los hombres prudentes saben dar siempre mérito a aquello que la necesidad les obliga a hacer


XXVIII
Cuando los hombres resuelven acerca de la preferencia que ha de darse a lo presente o a lo pasado, se equivocan, porque no tienen igual conocimiento de uno que de otro. El juicio que emiten los ancianos respecto a lo que vieron en su juventud, parece que habría de librarse de ese error; y así fuera, si en todas las épocas de la vida conservasen los hombres la misma intensidad de cerebro y de juicio y si abrigaran las mismas pasiones. Pero los hombres varían, y aunque los tiempos en realidad no cambian, no pueden parecer iguales a gente que tiene otras pasiones, otras aficiones y distinta manera de ver

viernes, 8 de septiembre de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (8/10)

PENSAMIENTOS VARIOS (Continuación)

X
Entre los guerreros de renombre, se cuentan gran número en Europa, pocos en África, y aún menos en Asia. La causa de tan grande diferencia es que estas dos últimas partes del mundo nunca contuvieron más que una o dos grandes monarquías y muy pocos Estados republicanos, mientras que en Europa existían algunos reyes y buen número de repúblicas. Los hombres no llegan a ser superiores ni despliegan sus facultades más que cuando los emplea y estimula su soberano, ya sea monarca, ya república; donde hay muchos soberanos, nace multitud de grandes hombres; escasean, cuando son pocos los soberanos. Es también de notar que nacen muchos más grandes hombres en una república que en una monarquía


XI

Los hombres pueden secundar a la Fortuna, mas no oponerse a ella; pueden urdir su trama, seguir sus hilos, pero no destruirlos. No quiere esto decir que se entreguen al abandono. No saben cuál es el objeto de la diosa; pero como ésta no obra sino por vías obscuras y desusadas, siempre les queda la esperanza, que es la que debe sostenerlos por más reveses que padezcan y por muchos trabajos que tengan que soportar


XII

Nada puede contra los grandes hombres la Fortuna. Su inconstancia, ya los eleve, ya los degrade, no altera en modo alguno sus disposiciones ni la firmeza de espíritu, tan inherente a su condición, que cada uno reconoce que es inaccesible a sus reveses. Muy distinta es la conducta de las almas débiles: ensoberbecidas y embriagadas por las prosperidad, atribuyen su triunfo a virtudes que siempre carecieron y por esto mismo se hacen insoportables y odiosas para todo cuanto las rodea. Tales excesos producen pronto una mudanza de fortuna; y apenas se muestra a sus ojos la desgracia, incurren en el exceso contrario y tórnanse viles y cobardes


XIII

El hombre acostumbrado a cierto paso no puede variarlo; cuando los tiempos no se armonizan con sus principios, tiene que sucumbir fatalmente


XIV

Convénzase los que gobiernan de que nunca deben tener a un hombre en tan poca cosa como para creer que impunemente podrán colmarle de agravios e injurias sin que él intente vengarse, aun arriesgando la vida


XV

Creo que es una de las grandes reglas de la prudencia humana abstenerse de injuriar o amenazar a alguien. Ni la amenaza ni la injuria debilitan al enemigo, sino que una le avisa que se ponga en guardia, y la otra no hace sino acrecentar su odio y volverle más industrioso en los medios de perjudicar


XVI

Los hombres no saben ser ni enteramente buenos ni enteramente malos


XVII

El príncipe que no reconoce los males hasta que ya no es hora de evitarlos no es verdaderamente prudente; pero, en general, no es la previsión virtud de reyes


XVIII

Un monarca no ha de asustarse de su sombra ni escuchar los informes terroríficos que le exponen; al contrario, debe ser tardo en creer y obrar, aunque sin descuidar las leyes de la prudencia. Entre una loca seguridad y una desconfianza loca, hay un término medio

viernes, 1 de septiembre de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (7/10)

PENSAMIENTOS VARIOS


I
Si los  hombres que en las repúblicas ejercen un arte mecánica llegan a elevarse a las magistraturas, nunca se hallan en condiciones de gobernar como príncipes, porque sólo a obedecer aprendieron. Por consiguiente, no hay que confiar el mando sino a ciudadanos que nunca han obedecido más que a los reyes y la ley, como son los que de sus propias rentas viven


II
Los Romanos, apercibidos a librar batalla a los Galos, para resistir el choque inicial e inutilizar los primeros ataques del enemigo, pusieron a la cabeza los lanceros, contra su costumbre, para que el enemigo, ocupado en abatir las lanzas y detenido por este cuerpo, perdiese su impetuosidad y su ardor primeros


III
Amílcar, atacado durante una marcha por ambos flancos por los enemigos, varió súbitamente el orden de combate, es decir, que mandó ir a retaguardia a los que estaban a la cabeza y viceversa. Las dos divisiones enemigas, imaginándose que huía Amílcar, se pusieron en desorden para perseguirle; pero, atacadas durante la marcha por los que mudaban de posición por orden del general, fueron vencidas fácilmente


IV
Domiciano examinaba los días en que habían nacido los senadores y hacía perecer a aquellos a quienes la suerte era favorable y que eran capaces de llegar al Imperio. Hubiera mandado matar a Nerva, su sucesor, si un astrólogo amigo suyo no le hubiera persuadido de que no corría peligro alguno, en vista de que Nerva, por su avanzada edad no podía ya vivir mucho; gracias a esto le sucedió Nerva


V
Antonino el Piadoso respondió a un delator: <<En vano molestáis con vuestras delaciones a los emperadores: nunca conseguiréis que maten a su sucesor>>


VI
Como alguien acusase a Licino ante Trajano de querer asesinarle, Trajano se fue solo a cenar con el acusado, y al día siguiente dijo en presencia del acusador: <<Ayer podía matarme Licino>>


VII
Al dar Trajano el cargo de prefecto del pretorio a Licino, ciñóle la espada diciendo: <<Te doy esta espada, para que me defiendas si soy buen emperador y para que me mates si soy malo>>


VIII
Se debe ejercitar a los súbditos de un país en el oficio de las armas desde los diez y siete años hasta los treinta y luego licenciarlos; porque, pasada esta edad, los hombres se tornan indóciles y ya no quieren obedecer: crecen en maldad y disminuyen en fuerzas


IX
Si es verdad que el número de grandes hombres depende del número de Estados, hay que deducir de ahí que cuando éstos desaparecen, el número de aquéllos se disminuye con la ocasión de ejercer su capacidad. Cuando creció el imperio romano y destruyó todos los Estados de Europa y África y la mayor parte de los de Asia, sólo quedó lugar al mérito de Roma, y los grandes hombres escasearon tanto en Europa como en Asia. Como ya no había virtud más que en aquella capital del mundo, el primer germen de la corrupción llevó consigo la del mundo entero; y los bárbaros asolaron sin esfuerzo un imperio que había acabado con la virtud de los demás Estados y no pudo conservar la suya. El reparto que aquel diluvio de bárbaros hizo del imperio romano no pudo devolver a Europa la antigua virtud militar: primeramente, porque no se vuelve con facilidad a costumbres caídas en desuso; además, hay que acusar de ello a las nuevas costumbres introducidas por la religión cristiana, porque ya no hay tanta necesidad de resistir al enemigo. Antes, el vencido era asesinado o terminaba una vida miserable en eterna esclavitud. Las ciudades conquistadas eran saqueadas o se arrojaba de ellas a los habitantes después de quitarles todos su bienes; se los dispersaba por todo el mundo; en una palabra, no habían calamidades que no sufrieran los vencidos. Cada país, espantado de tantas desdichas, mantenía en constante actividad sus ejércitos y concedía importantes honores a todo militar distinguido. Hoy han desaparecido en gran parte los temores: casi siempre se respeta la vida a los vencidos; éstos no quedan mucho tiempo prisioneros y fácilmente recobran la libertad. Aunque una ciudad se subleve veinte veces, nunca es destruida; los habitantes conservan todas sus propiedades, y lo único que pueden temer es el pago de alguna contribución. Por eso nadie quiere someterse a las instituciones militares y sufrir el cansancio de los ejercicios por librarse de peligros que ya no se temen