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viernes, 11 de septiembre de 2015

Justine. Marqués de Sade (7 de 7)

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Justina le salva la vida a Roland, quien le paga esclavizándola, ella le pide piedad y él le contesta que pudo elegir entre seguir su camino y salvarle:
"(...) ¿no elegiste la última como un gesto inspirado por tu corazón? Te entregabas, pues, a un goce. ¿Por qué diablos pretendes que yo estoy obligado a recompensarte por los placeres que te concedes? ¿Y cómo se te ocurrió jamás que un hombre que, como yo, nada en el oro y en la opulencia, se dignara rebajarse a deber algo a una  miserable de tu ralea? Aunque me hubieras devuelto la vida, yo no te debería nada, ya que sólo has actuado por y para ti" (Si el bueno recibe su recompensa en su acción buena por sí misma, Justina no tiene derecho de exigir nada ya que tuvo su recompensa. Con esto, Sade se burla y denigra la creencia popular de que el bien en sí mismo ya es una recompensa)

"(...) ¿no queda para siempre humillado el que recibe? (...) ¿Por qué tengo yo que consentir en dejarme  humillar cada vez que me encuentran las miradas del que me ha complacido? Así pues, la ingratitud, en lugar de ser un vicio, es la virtud de las almas altivas, con tanta seguridad como la gratitud es la de las almas  débiles" (La gratitud la ve Sade como una debilidad, pues te quedas en deuda para quien te hace el bien. La respuesta evolutiva, según el gen egoísta, a la ingratitud, es la extinción del ingrato, ya que no ofrece nada y todo quita, por lo que nadie le acabará dando nada de nuevo)

Cuando Justina le dijo que no le iba a dar detalles de la violación que le hizo Roland, su hermana le dice:
"(...) exigimos de ti estos detalles, tú los enmascaras con una decencia que lima todo su horror, y sólo queda  lo que es útil para quien quiera conocer al hombre. Nadie imagina lo útiles que son estas descripciones para el  desarrollo del espíritu. Es posible que sigamos siendo tan ignorantes en esta ciencia por el estúpido pudor de  quienes quisieron escribir sobre estas materias. Encadenados por absurdos temores, sólo nos hablan de unas  puerilidades conocidas por todos los necios, y no se atreven, llevando una mano osada al corazón humano, a  ofrecer ante nuestros ojos sus gigantescos extravíos"

"(...) En un mundo enteramente virtuoso, yo te aconsejaría la virtud, porque al estar las recompensas  vinculadas a ella, allí reside infaliblemente la felicidad; en un mundo totalmente corrompido, siempre te  aconsejaré el vicio. El que no sigue el camino de los demás perece inevitablemente; choca con todo lo que  encuentra, y como es el más débil, es absolutamente inevitable que no resista" (Este discurso, que sigue largo  y tendido, es totalmente erróneo como afirmar que todo es bueno, ya que ella afirma todo lo contrario)

"(...) Sólo nos arrepentimos de lo que no solemos hacer; repite con frecuencia lo que te ocasiona  remordimientos y no tardarás en apagarlos" (Te vacunas o te haces inmune al mal que haces)

Con las frases "un crimen en Francia que es una virtud en la China" y "practicar en Francia unas acciones que  me harían quemar en el Siam" quiere dar a entender que la virtud y el crimen varían de un lugar a otro, por lo  tanto, al ser variable, no es verídico y por lo tanto el remordimiento es infundado

"(...) Los buenos tratos son muy dulces cuando se lleva tanto tiempo experimentando otros odiosos"

Página 283, un resumen de todos los infortunios de Justina... y para acabarla de chingar, la parte un rayo...

¿La parte un rayo? ¿¡QUÉ PUTO PINCHE FINAL ES ÉSE!?... Bueno, es mejor que el final de The Shinning y muchas  películas de Hollywood

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