Literatura y filosofía

Analogía. Parte 16. Pronombres indefinidos

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Son los que designan de un modo vago o general las personas o cosas a que se refieren, ya sea porque no importan en el contexto o porque escapan de la capacidad del hablante. Por ese motivo son muchos y variados


Por ejemplo, "alguien", "nadie", "quienquiera" se refieren a personas; "algo", "nada", a cosas; "cualquiera" puede usarse para personas y cosas

"Cualquiera" y "quienquiera" son la mezcla de "cual" y "quien" con el verbo querer, y por eso el plural va en la primera parte, "cualesquiera", "quienesquiera"

Si estas palabras van antes de un sustantivo, se puede apocopar por "cualquier" y "quienquier" (cualquier sujeto)

Algunas veces los pronombres interrogativos "¿cuál?", y "¿quién?" y el demostrativo "tal" no se refieren a persona determinada, pudiéndose considerar entonces como pronombres indefinidos

Igualmente el pronombre "que" tiene a veces un sentido indeterminado y no lleva antecedente; en este caso se escribe acentuado, y significa "qué cosa", "qué motivo", "qué objeto"

También se emplean como pronombres indefinidos "uno", "otro", "alguno", "ninguno", "varios", "ambos", "entrambos", "demás", etc., y refiriéndose a personas o cosas, y los neutros "todo", "mucho", "demasiado", "bastante", "harto", "poco"

Por estos motivos, ha de tenerse en cuenta que para clasificar una palabra se ha de atender, antes que a su estructura material, al oficio que desempeña en la oración
 
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Analogía. Parte 15. Pronombres correlativos

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El libro lo define como "Si prescindiendo de la persona gramatical que designan los pronombres, se consideran éstos atendiendo a la relación que entre sí guardan en la oración, reciben el nombre de correlativos"; pero bueno, que esta madre es muy confusa, muy técnica


Básicamente es aquel que guarda dentro de sí la naturaleza del pronombre sin mencionarlo de manera explícita; pero si ponen esto en un examen, los reprueban, porque no les interesa que entiendan sino que repitan como loros imbéciles para luego someterlos a la voluntad de las corporaciones como autómatas descerebrados. Así que, la definición que deben poner es la de arriba

Se dividen en>>
1-> Interrogativos>> Sirven para preguntar (¿quién llama? ¿qué quiere usted? ¿cuál prefieres tú? ¿cúya es esa imagen?)
2-> Demostrativos>> Sirven para responder (quien llama es tu tía, que me den un pastel, tal pastel, esa imagen es mía)
3-> Relativos>> Sirven para referirse a una persona o cosa ya citada (éste libro es mío, ése libro es tuyo y aquél libro es de ella)

Una correlación es una correspondencia o relación recíproca entre dos o más cosas o series de cosas. Así pues, ¿qué tipos de relaciones puede haber? Pues de sustancia, cualidad, cantidad, intensidad por decir algunos; pero para ser más exactos, lo que existe es lo que muestro en el cuadro siguiente

*En este se puso como ejemplo lo que leen; pero aplica para todas las variaciones posibles ya estudiadas

Los demostrativos también indican la cercanía o lejanía



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Analogía. Parte 14. Pronombres posesivos

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Son los que, además de designar la persona gramatical, la indican como poseedora, recordando al poseedor y a la persona o cosa poseída


Toman el género y número de la persona o cosa poseída a la que se refieren




Los nombres posesivos substituyen al genitivo de los personales; así "mío", "tuyo", "suyo" equivalen a "de mí", "de ti", "de él" o "de ellos"; y "nuestro", "vuestro", a "de nosotros", "de ustedes" o "de vosotros"
 
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Analogía. Parte 13. Pronombre. Pronombres personales

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El pronombre es la parte variable de la oración que designa una persona o cosa sin nombrarla, y denota a la vez las personas gramaticales


Los pronombres se dividen en>>
1-> Personales (que veremos en esta entrada)
2-> Posesivos
3-> Correlativos o indefinidos
3.1-> Interrogativos
3.2-> Demostrativos
3.3-> Relativos

Los pronombres personales son los que intervienen en la oración, y no pueden ser más de tres>>
A-> El que habla, llamada primera (yo escribo)
B-> Aquélla a quien se habla, llamada segunda (tú escribes)
C-> Aquélla de quien se habla, llamada tercera (él o ella escribe)

Todo nombre común o propio es de tercera persona

El modo formal de hablar emplea "usted" en singular y "ustedes" en plural para la segunda persona. Viene la corrupción de la frase "Vuestra Merced"

Los pronombres personales van alguna vez seguidos del adjetivo indefinido "mismo", formando un pronombre compuesto (yo mismo, tú mismo, él mismo, ella misma, nosotros mismos, ustedes mismos, ellos mismos, ellas mismas)

Los pronombres personales son las únicas palabras, en nuestro idioma, que han conservado en parte la declinación desinencial, por esto, tienen distintas formas, según el oficio que desempeñan en la oración






Creo que este sí se ve muy grandote... bueno, las demás también se pueden ampliar si pican sobre ellas

Ahora, unos consejos de nuestros patrocinadores

Para no confundir el pronombre con el artículo determinado, hay que recordar que el artículo siempre va junto a sustantivos o palabras que usadas como tales. Los pronombres acompañan siempre a un verbo

Artículo>> El árbol no tiene hojas
Pronombre>> Él desea continuar su carrera

Para no confundir el pronombre con el adjetivo posesivo, hay que recordar que el adjetivo posesivo acompaña al sustantivo, mientras que el pronombre lo substituye y por lo tanto, lleva acento

Adjetivo>> Mi libro, tu cuaderno
Pronombre>> Tú no hables de mí

El pronombre indefinido "se" es considerado como personal de tercera persona, llamándose también recíproco o reflexivo, y se declina como sigue

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Hipótesis de Sapir-Whorf

Mi tesis para la maestría iba a tratar sobre si el idioma afecta nuestra cosmovisión. Es un trabajo muy arduo y complicado, por lo que creo que la tesis iba a quedar bien rechoncha. Este tema iba a incluir la hipótesis de Sapir-Whorf, que resumo aquí muy levemente, nada más una embarradita

Esta hipótesis trata de averiguar hasta qué punto un determinado idioma, con sus estructuras gramaticales y su léxico, determina la visión del mundo que tiene la correspondiente comunidad lingüística

Existen dos versiones>>

Fuerte>> La lengua determina el pensamiento y las categorías lingüísticas limitan y determinan las categorías cognitivas. Esta postura se conoce como determinismo lingüístico (Básicamente más que una herramienta, el lenguaje es un molde limitante del que no puede salir la mente)

Laxa o débil>> Las categorías lingüísticas tan solo influyen en el pensamiento y las decisiones (El lenguaje es una herramienta más, no una caja imposible de romper)

La hipótesis está compuesta por tres ideas principales:

1-> Las lenguas muestran grandes diferencias con respecto al significado de las palabras y la sintaxis, un supuesto confirmado por todo tipo de estudios

2-> En segundo lugar, la semántica puede afectar al modo en que los hablantes perciben y conceptualizan el mundo

3-> Por último, como la lengua afecta al pensamiento, los hablantes de distintos idiomas piensan distinto (Todo ser pensante piensa a su modo, lo que quiere ver este estudio es si se logra tener un patrón común en base al lenguaje)

Se ha podido comprobar que los bebés, chimpancés e incluso las palomas son capaces de categorizar y agrupar categorías de objetos en conceptos, a pesar de carecer de lenguaje humano. Desde hace tiempo se sabe que la memoria y la percepción psicológica se ven afectadas o influidas por la disponibilidad de las palabras y de las expresiones apropiadas, por ejemplo, sustantivos de colores. Ciertos experimentos han mostrado que las memorias visuales de las personas tienden a distorsionarse con el tiempo, de modo que los recuerdos visuales terminan pareciéndose cada vez más a las categorías lingüísticas comúnmente usadas por dichas personas (Algo así como el mundo de las ideas, donde los accidentes no importan sino la esencia de las cosas)

John Lucy, quien ha conducido estudios comparativos con hablantes nativos de inglés y de maya yucateco, en los que mostró que los que tenían el inglés como lengua materna tendían a seleccionar los objetos por su forma, mientras que los hablantes de yucateco solían preferir el material de que estaban hechos. Así, por ejemplo, si se les pedía que eligieran un objeto parecido a una caja de cartón, los hablantes de inglés seleccionarían cajas, aunque fueran de plástico, mientras que los de yucateco elegían objetos de cartón aunque no tuvieran forma de caja. Lucy atribuyó esta diferencia en la conceptualización de objetos a la presencia, en yucateco, de unos clasificadores que deben acompañar el sustantivo siempre que éste se presente detrás de un numeral; estos clasificadores son los que indican lingüísticamente la forma de los objetos, por lo que para los hablantes de yucateco el aspecto más importante de los sustantivos no sería la forma, sino más bien la materia

Dan Slobin también ha llevado a cabo varios experimentos en los que estudia los efectos de la gramática a la hora de conceptualizar; en concreto, defendió que dos lenguas diferentes pueden dar lugar a dos narrativas inconmensurables de un mismo evento. Su estudio versó sobre la forma en que hablantes nativos de inglés, turco y español, divididos por rangos de edad, narraban una misma sucesión de imágenes. De acuerdo con sus conclusiones, había una correlación entre la lengua hablada y aquellos aspectos de la escena que los participantes narraban; así, por ejemplo, los hablantes nativos de español tendían a destacar más el tiempo en que la acción transcurría, los hablantes de inglés solían destacar en qué dirección espacial se orientaba lo que sucedía, mientras que los hablantes de turco destacaban qué protagonistas de la escena habían contemplado lo que ocurría

Alfred Bloom también ha trabajado en el tema de las diversas narrativas, trabajando sobre el chino mandarín. Bloom condujo un experimento donde mostró a unos hablantes nativos de inglés un texto que contenía construcciones en subjuntivo, mientras mostraba a unos hablantes nativos de chino una traducción literal del mismo a su lengua, en la que esta construcción gramatical es inexistente. El resultado fue que, cuando se preguntó a los participantes si los acontecimientos narrados en el texto habían o no sucedido, los hablantes de chino fallaron en un porcentaje mucho mayor que los de inglés; la conclusión era, pues, que resulta imposible traducir literalmente de una lengua a otra, y esto debe ser debido a que cada una de ellas conceptualiza la realidad de una manera diferente. Una posible prueba del error de Sapir-Whorf sería el hecho de que los traductores son capaces de traducir lo que se dice en una lengua a otra. No se podría hablar por lo tanto de que el lenguaje determinase la forma en que pensamos, sería más exacto y correcto decir que influye en el pensamiento.

Los experimentos de Bloom sobre el subjuntivo han sido cuestionados por Terry Kit-Fong Au, quien dirigió una serie de experimentos similares a los conducidos por Bloom; según mostró, el problema de los experimentos de este último fue el hecho de que la traducción al chino que había realizado resultaba confusa por ser demasiado literal, y una vez la traducción fue adaptada a un chino más común, las diferencias que había entre los hablantes de ambas lenguas desaparecieron

Lera Boroditsky también ha trabajado en estudios comparativos entre el inglés y el chino mandarín, y ha mostrado que los hablantes de cada una de estas concibe el tiempo de una manera distinta: mientras que el inglés asocia el transcurso del tiempo con un movimiento horizontal, el chino lo asocia a uno vertical. Ahora bien, esta autora también ha defendido la posibilidad de que los hablantes de una lengua aprendan a conceptualizar del mismo modo que los de la otra sin necesidad de aprender la otra lengua

Hoy en día esta hipótesis está desacreditada en su forma fuerte. Los ejemplos en los que se basaron Sapir y Whorf son irreales. Por ejemplo, ellos decían que los amerindios zuñi no tenían vocablo diferente para el «amarillo» y el «naranja» y que eso tendría que condicionar su modo de pensar. La verdad es que no tienen esos vocablos, pero diferencian perfectamente lo amarillo de lo naranja. Lo que ocurre es que en su modo de vida la diferencia es irrelevante

La conclusión a la que llegó mi tesis es la misma>> El lenguaje es una herramienta de conceptualización, no una esfera limitante imposible de romper. Entre más lenguajes dominemos, más herramientas tendremos para comprender y tener más empatía a otros puntos de vista y así, también, ampliamos nuestra cosmovisión

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