Literatura y filosofía

El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (2/12)

 ADVERTENCIA


“Este tratadito ha sido extractado de una obra más extensa, emprendida sin haber consultado mis fuerzas y abandonada tiempo ha. De los diversos fragmentos que podían extraerse de ella, éste es el más considerable y el que me ha parecido menos indigno de ser ofrecido al público. El resto no existe ya”


LIBRO I


Tesis: Investigar si existe alguna forma de administración legítima y permanente que mantenga en armonía constante lo que el derecho permite con lo que el interés prescribe, a fin de que la justicia y la utilidad no resulten divorciados


CAPÍTULO I: OBJETO DE ESTE LIBRO


“El hombre ha nacido libre, y sin embargo, vive en todas partes entre cadenas” (Para ti, Juan, ¿qué es la libertad? Porque en verdad te digo que el hombre no nace libre. Es esclavo del aire para vivir, es esclavo de la gravedad que le impide volar, es esclavo de su cuerpo con sus limitaciones)


“(...) En tanto que un pueblo está obligado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo, lo sacude, obra mejor aún, pues recobrando su libertad con el mismo derecho con que le fue arrebatado, prueba que fue creado para disfrutar de ella. De lo contrario, no fue jamás digno de arrebatársela”


El orden social no es un derecho natural. Hay que ver sobre cuáles convenciones está fundado


CAPÍTULO II: DE LAS PRIMERAS SOCIEDADES


“La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es la de la familia” (Esta persiste mientras los hijos no son aptos para ser independientes. Una vez logrado esto, el lazo natural se rompe, y si persiste la familia, es por convención voluntaria)


Calígula, Grotio, Hobbes y Aristóteles concuerdan en que los hombres no nacen iguales pues unos deben gobernar y otros ser gobernados (Quisiera creer lo contrario; pero la experiencia me dice que tienen toda la razón)


Juan dice que lo anterior se debe a que se toma el efecto por la causa, es decir, que por efecto de que nacen esclavos, se les trata como tal. Yo digo que hay naturalezas pusilánimes, que no pueden tener autoridad, naturalezas estúpidas que no pueden tomar decisiones, naturalezas viles a las que no se les debe dar el poder. Mientras que unos nacen con ciertas habilidades y otros no. Este complemento de habilidades da un lugar en la sociedad y hace que si el individuo está en su sitio, sea más feliz


CAPÍTULO III: DEL DERECHO DEL MÁS FUERTE


No es válido argumentar que el derecho es el del más fuerte, porque si llega otro más fuerte y cambia la ley, cambiará el derecho, y éste no puede ser tan voluble


CAPÍTULO IV: DE LA ESCLAVITUD


Hace ver a un rey como un parásito. En verdad que ha habido personas así; pero también monarcas excelentes. Entonces, si la fuerza no es motivo de derecho, debe fundarse el derecho en algo abstracto, para que quien tenga el poder, deba someterse a él. Así, cualquier forma de gobierno será bien recibida, pues ni rey, ni presidente, ni aristócrata podrá abusar de su autoridad. Sin embargo, Juan viene de una muy mala experiencia. Hay que comprender que quiera acabar con el problema de raíz


“(...) Sería, pues, necesario para que un gobierno arbitrario fuese legítimo, que a cada generación del pueblo fuese dueño de admitir o rechazar sus sistemas, y en caso semejante la arbitrariedad dejaría de existir” (Va, te la compro sólo en un mundo ideal donde la nueva generación tenga el conocimiento y la sabiduría para decidir el mejor modelo a seguir; pero como eso se consigue (si se consigue) ya estando cerca de la muerte, volvemos al círculo vicioso de que la generación actual o estará gobernada por quien quiera, y cuando lo haga, ya no lo podrá disfrutar)


“(...) despojarse de la libertad es despojarse de la moralidad”


“(...) ¿No es claro que a nada se está obligado con aquel a quien hay el derecho de exigirle todo? (La verdad, la verdad, la verdad, no. ¿Me explicas con más calma? Suena más a berrinche que a argumento) “¿Qué derecho podrá tener mi esclavo sobre mí, ya que todo lo que posee me pertenece y puesto que siendo su derecho el mío, tal derecho contra mí mismo sería una palabra sin sentido alguno? (Aaah, gracias… ¡hablo con los muertos!)


En algo estoy de acuerdo con Juan, y es que la esclavitud no debe existir. Si las personas se asocian, ya sea por conveniencia o mostrando amor, debe ser algo consensual. Ni los animales deben ser esclavos, ni las plantas. Si quieren mascotas o plantas es para que sean lo que son, sino, ¿para qué los tienes? De igual manera, si alguien te perjudica en algo, ¿para qué sigues con esa persona?


“(...) no son más que abusos del gobierno feudal, sistema absurdo, si sistema puede llamarse” (Te salió del alma, jejeje)


*Muy probablemente humanistas y enciclopedistas me echen pleito por la supuesta contradicción de ser monárquico sin aceptar esclavitud. En este texto los dejaré en su ignorancia. En mi texto sobre las formas de gobierno encontrarán la respuesta

Compartir:

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Si te gusta lo que hago puedes donar

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Aquí puedes comprar mis libros

Archivo del blog