Literatura y filosofía

El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (7/12)

 CAPÍTULO II: DEL PRINCIPIO QUE CONSTITUYE LAS DIVERSAS FORMAS DE GOBIERNO



Así como entre más ciudadanos menos soberanía (10,000 habitantes tienen la obligación de atenerse a la ley; pero sólo cuenta su opinión en un 1/10,000); entre más magistrados, más débil será el gobierno


El magistrado tiene 3 voluntades: Individual (que debe ser nula), voluntad de corporación para con el gobierno (que debe estar muy subordinada), y la voluntad del pueblo/soberano (que debe ser la dominante y marcar la pauta a las demás)


“(...) a fuerza de deliberar piérdese a menudo el fruto de la deliberación”


“(...) mientras más numeroso es el pueblo, más la fuerza reprimente debe aumentar (...), es decir, que cuanto más el estado se ensancha, más el gobierno debe reducirse, de tal manera que el número de jefes disminuya en razón del aumento del pueblo” (Bueno, eso sí, la burocracia solo entorpece las cosas, entre más simple, mejor)


CAPÍTULO III: DIVISIÓN DE LOS GOBIERNOS


Democracia: Confiar el depósito del gobierno a todo el pueblo o a su mayoría (magistrados > particulares)


Aristocracia: El gobierno en manos de los menos (ciudadanos > magistrados) (Esto está mal, aristocracia nunca ha habido porque nunca han gobernado los mejores)


Monarquía: Concentrar todo el gobierno en un magistrado único de quien los demás reciben el poder


“Hay más: pudiendo este mismo gobierno, desde cierto punto de vista, subdividirse en otras formas, administrada de cierta manera una y otra de otra, puede resultar de las tres formas combinadas una multitud de formas mixtas, cada una de las cuales es multiplicable por todas las simples”


“En todos los tiempos se ha disputado acerca de la mejor forma de gobierno, sin considerar que cada una de ellas es la mejor en ciertos casos y la peor en otros”


“Si, en los distintos Estados, el número de magistrados supremos debe estar en razón inversa del de los ciudadanos, síguese de allí que, en general, el gobierno democrático conviene a los pequeños Estados, el aristocrático a los medianos y el monárquico a los grandes”


CAPÍTULO IV: DE LA DEMOCRACIA


“(...) Un pueblo que gobernara siempre bien, no tendría necesidad de ser gobernado. Tomando la palabra en su rigurosa acepción, no ha existido ni existirá jamás verdadera democracia. Es contra el orden natural que el mayor número gobierne y los menos sean gobernados. No es concebible que el pueblo permanezca incesantemente reunido para ocuparse de los negocios públicos”


Necesita un estado muy pequeño, sencillez de costumbres, mucha igualdad en los rangos y fortunas, pero ningún lujo


Es propenso a guerras civiles y agitaciones internas, exige mucha vigilancia y valor para sostenerse


Cita a Palatino de Posnania: “Malo periculosam libertatem quam quietum servitium” (La libertad es peligrosa para el malo, como la inactividad para el esclavo)


“(...) Si hubiera un pueblo de dioses, se gobernaría democráticamente. Un gobierno tan perfecto no conviene a los hombres”


CAPÍTULO V: DE LA ARISTOCRACIA


Hay 3 clases de aristocracia: La natural (propia de los pueblos sencillos, a la que yo llamaría gobierno de ancianos), la hereditaria (la peor de todas, se convierte en timocracia) y la electiva (la aristocracia propiamente dicha)


“(...) lo mejor y lo más natural es que los más sabios gobiernen a las multitudes, cuando se está seguro de que las gobernarán en provecho de ellas y no en el de ellos” (Que se gobernará en provecho de las multitudes y no en el de los magistrados)


Necesita moderación en las riquezas y una ley muy estricta de elección de magistrados


CAPÍTULO VI: DE LA MONARQUÍA


Aquí, como una sola persona tiene todo el gobierno, nadie le contradice y todo va hacia el mismo fin


“(...) Los reyes desean ser absolutos, y desde lejos se les grita que el mejor medio para serlo es hacerse amar de sus pueblos (...) El poder que procede del amor de los pueblos, es sin duda el más grande, pero es un poder precario y condicional, con el que los príncipes no se contentarían nunca”


Debido a que el poder recae en una sola persona, es más fácil que le gane el interés personal sobre el interés general. Además de que es la forma de gobierno ideal para grandes estados; pero con el defecto de que para administrar tan gran territorio, es necesario gente que le apoye, y no necesariamente harán valer la voluntad del rey aún si es a favor del pueblo, por lo tanto, el territorio debe estar en proporción de las facultades de quien gobierna


Los mejores reyes, antes que nada, aprenden a obedecer


Juan habla sólo de monarquía absoluta y por eso habla de reyes volubles e ineptos

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El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (6/12)

 CAPÍTULO VII: DEL LEGISLADOR


“Para descubrir las mejores reglas sociales que convienen a las naciones, sería preciso una inteligencia superior capaz de penetrar todas las pasiones humanas sin experimentar ninguna; que conociese a fondo nuestra naturaleza sin tener relación alguna con ella; cuya felicidad fuese independiente de nosotros y que por tanto desease ocuparse de la nuestra; en fin, que en el transcurso de los tiempos, reservándose una gloria lejana pudiera trabajar en un siglo para gozar en otro. Sería menester de dioses para dar leyes a los hombres” (O bien, una raza extraterrestre o una máquina. ¿Con la inteligencia artificial nos estaremos acercando a una época de oro en la humanidad donde seamos mascotas de las máquinas?)


¿Despojar la naturaleza? ¿Y dices que hay que tomar ejemplo de la naturaleza para la ley? Te contradices, Juan. ¿Quién sabe más, tú o cientos de millones de años de evolución? Bruto, la naturaleza es nuestra base y sustento


Para que el pueblo acepte la ley, no se puede emplear la fuerza ni el razonamiento, entonces se recurre a la religión. ¿Ya ven cómo sí era crear un nuevo dios a quien adorar?


CAPÍTULO VIII: DEL PUEBLO


No se pueden dar buenas leyes a un mal pueblo. Sólo se puede dar buenas leyes cuando un pueblo es joven, ya viejo es incorregible. La solución para estos pueblos es un amo “(...) pueblos libres, recordad esta máxima: “La libertad puede adquirirse; pero jamás se recobra”. ¿No es precisamente lo que estaba tratando de aniquilar, a los amos sobre el pueblo? ¿No es precisamente lo que quiere hacer con Francia, recobrar la libertad? Pinche Juan, no sabe ni para dónde batea


CAPÍTULO IX: CONTINUACIÓN


El país geográficamente hablando, debe ser lo suficientemente grande para que pueda ser autosustentable, y lo suficientemente pequeño para que sea gobernable


CAPÍTULO X: CONTINUACIÓN


Habla del número idóneo de habitantes respecto a la ubicación geográfica. Yo voy por el número Dunbar


CAPÍTULO XI: DE LOS DIVERSOS SISTEMAS DE LEGISLACIÓN


El mayor bien que persigue toda legislación, se reduce en 2 cosas: Libertad e igualdad


El poder, que “esté al abrigo de toda violencia y que no se ejerza jamás sino en virtud del rango y de acuerdo a las leyes”


La riqueza: “que ningún ciudadano sea suficientemente opulento para poder comprar a otro, ni ninguno bastante pobre para ser obligado a venderse” (Por fin, algo en lo que estamos de acuerdo)


CAPÍTULO XII: DIVISIÓN DE LAS LEYES


“(...) en buen derecho, un pueblo es siempre dueño de cambiar sus leyes”


Tipos de leyes:

  1. Leyes políticas y fundamentales: Relación del soberano con el estado, o del todo con el todo

  2. Leyes civiles: Relación de los miembros entre sí o con el cuerpo entero. Deben ser independientes entre sí y dependientes del estado

  3. Leyes penales: Relación hombre-ley. La sanción de todas las demás leyes

  4. Las costumbres


LIBRO III


CAPÍTULO I: DEL GOBIERNO EN GENERAL


“(...) no conozco el arte de ser claro para quien no parece ser atento” (Pero tampoco eres claro de ninguna otra manera)


Así como toda acción requiere de voluntad y la fuerza, la voluntad en política es el legislativo y la fuerza es el ejecutivo


El legislativo pertenece al pueblo; pero el ejecutivo no pertenece ni al pueblo ni al soberano, sino al gobierno. Y ojo, que aquí Juan va a hacer un revoltijo de términos. Olviden todo lo que han aprendido de los términos y síganle el rollo, de todos modos, su filosofía es obsoleta e inútil, solo nos va a servir para medio entender qué relajo pasó en los años venideros gracias a él y sus amigotes


“(...) el poder ejecutivo no puede pertenecer a la generalidad como legislador o soberano (...) Es ésta la razón del gobierno en el Estado”


“(...) ¿qué es el gobierno? Un cuerpo intermediario establecido entre los súbditos y el soberano para su mutua comunicación, encargado de la ejecución de las leyes y del mantenimiento de la libertad tanto civil como política. Los miembros de este cuerpo se llaman magistrados o reyes, es decir, gobernadores, y el cuerpo entero príncipe” (¿Ven por qué les pedí que olvidaran todo lo que sabían de estos términos? En su mismo libro él dice que la soberanía recae en el pueblo; pero ahora los separa pueblo y soberano, ampliando ahora a un tercero que es el gobierno, un intermediario representante; pero dijo que los representantes no sirven para nada y que es perjudicial no hacerse responsable de sus deberes al delegar. Esta forma en la que enreda las cosas deja en claro que es solo una artimaña para acomodar los términos a su interés personal. Claro que muchos que lo adoran y lo han estudiado le siguen el rollo y lo veneran como el más grande pensador; pero vamos, que una leída a su libro nos deja en claro que no puede ni separar capítulos coherentemente, y que no tiene interés en ser claro. Un sociópata manipulador)


“(...) los ciudadanos, soberanos por un lado y súbditos por el otro” (En ninguna parte de la naturaleza encontramos tal idiotez. O se es una cosa o se es otra. No ambas en el mismo estado. Un hombre puede dar órdenes y ser sumiso; pero lo primero lo hará como padre y lo segundo como hijo. Nunca será ambos a la vez. El ciudadano común no puede tener ambos estados siempre, porque sería admitir que un joven de 20 es tan capaz de hacer leyes como un hombre de 50, o aquel senil y decadente mental de 90 es mejor que el de 50. O que un inculto de 50 es más o igualmente capaz que un prodigio de 30. Es, por naturaleza práctica, improcedente; aquí la lógica difusa no es aplicable, o al menos no en ese aspecto)


“(...) no solamente diferentes gobiernos pueden ser buenos a diversos pueblos, sino a uno mismo en diferentes épocas”


Tratando de poner un poco de orden en sus definiciones, con conocimientos sacados fuera de su libro pero explicado en sus términos:

La soberanía es la autoridad de regular

El pueblo libre es soberano de sí mismo (se regula porque es libre)

El regular es precisamente, hacer las leyes que necesita (el pueblo tiene poder legislativo, que idealmente deben ser legisladores, en algunos lugares los llaman senadores)

Los diputados están de más, no pueden más que ser portavoces de lo que el pueblo dice, y deben tomar todas las voces de cada miembro del pueblo

Al aceptar todos las leyes, se vuelven súbditos de éstas

Para hacer valer las leyes, se necesita un gobierno, el cual es el poder ejecutivo

El gobierno puede tomar varias formas dependendiendo de la necesidad del pueblo, y debe ser este poder tomado por un intermediario (llamado magistrado) que cuide a la soberanía del pueblo y al pueblo de la soberanía

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El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (5/12)

 CAPÍTULO IV: DE LOS LÍMITES DEL PODER SOBERANO


Así como una persona física tiene poder absoluto sobre todos sus miembros, el estado, que es una persona moral, también tiene poder absoluto sobre sus miembros. Este poder es la soberanía


La privacidad de la persona depende de la necesidad de la comunidad


Lo anterior está fundamentado en que nadie pedirá algo, ni hará algo, que sea contradictorio al bien común; pero éste, precisamente, es el error que derrumba su propia idea, ya que la realidad dice todo lo contrario


Ahondando más. Si una persona comete un crimen y esconde evidencia en su casa, la ley puede pedir un cateo; pero, ojo, que un grupo corrupto puede hacer lo mismo para incriminar a alguien, a fin de cuentas, es la necesidad de la comunidad mantener su status de poder. A fin de cuentas, el pueblo es el ejecutivo. ¿Ven el peligro?


“(...) ¿Qué es, pues, lo que constituye propiamente un acto de soberanía? No es un convenio del superior con el inferior, sino del cuerpo con cada uno de sus miembros; convención legítima, porque tiene por base el contrato social; equitativa, porque es común a todos; útil, porque no puede tener otro objeto que el bien general, y sólida, porque tiene como garantía la fuerza pública y el poder supremo” 


Lo anterior es erróneo, porque el pulmón tiene función distinta a la del riñón y éstos dos, del corazón. ¿Es igual aquel que no conoce las leyes, la historia, la tradición, la ética, con aquel que sí? ¿Por qué ambos deben tener igualdad de derecho de dirigir y opinar el uno sobre el otro?


CAPÍTULO V: DEL DERECHO DE VIDA Y MUERTE


“(...) El que quiere el fin quiere los medios” (Ojo, que es no lo dijo Nicolás Maquiavelo, a quien tachan de maldito hijo de perra, sino Juan Jacobo Rousseau a quien tachan de humanista)


“(...) el ciudadano no es juez del peligro a que la ley lo expone, y cuando el soberano dice: “Es conveniente para el Estado que tú mueras”, debe morir” (Curioso que quien es el último en morir es el gobernante. ¿Dónde está la igualdad?)


Estoy de acuerdo en que quien infringe el pacto debe ser desterrado, o muerto si es enemigo público, lástima que eso es relativo a quienes tienen el poder, por lo que nunca se aplicará correctamente. Pero suponiendo que sí es culpable y la sentencia es justa. ¿No es mejor usarlos para experimentos que en otros casos serían no éticos? No creo que nadie se queje de que en lugar de conejillos de indias usen a pedófilos


“(...) En un estado bien gobernado, hay pocos castigos, no porque se concedan muchas gracias, sino porque hay pocos criminales”


CAPÍTULO VI: DE LA LEY


“Por el acto pacto social hemos dado existencia y vida al cuerpo político, trátase ahora de darle movimiento y voluntad por medio de la ley”


“(...) Lo que es bueno y conforme al orden, lo es por la naturaleza de las cosas e independientemente de las convenciones humanas” (Pero lo bueno es relativo… así como que te falta más filosofía)


“(...) no hay voluntad general sobre un objeto particular” (Entonces la voluntad general no es todo poderosa como las has venido pintando)


La ley es siempre general, jamás particular


“(...) Entiendo, pues, por república todo estado regido por leyes” (Otra definición más. Nadie se pone de acuerdo en qué es esa fregadera de república)


“(...) El pueblo sumiso a las leyes, debe ser su autor” (¿No es precisamente la sumisión ciega lo que querías eliminar?)


Poco después, reconoce que no todos están capacitados para hacer leyes, por lo que se necesita un legislador


Básicamente este capítulo es un resumen de cómo tener un nuevo dios a quien adorar ciegamente. Es estúpido de pies a cabeza todo el concepto democrático

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El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (4/12)

 CAPÍTULO VIII: DEL ESTADO CIVIL


“(...) el hombre pierde su libertad natural y el derecho ilimitado a todo cuanto desea y puede alcanzar, ganando en cambio la libertad civil y la propiedad de la que posee” (Con esto abres la puerta a lo absurdo, tiránico y abusivo que querías evitar con el cierre de tu capítulo anterior. Rechazar la  naturaleza es rechazar lo único verdaderamente sabio y bueno que podemos tener. Limitar o quitarle el derecho natural a alguien es cortarle las alas. Tú, Juan, muy mal)


“(...) no es mi intención averiguar aquí el sentido filosófico de la palabra libertad” (Me queda claro que no tienes esa intención, porque no puedes hacerlo)


Podrían los antimonárquicos decir que con esto derrumbo mi única defensa de ese sistema. Eso lo será para quienes fundamentan el poder del rey en algo superior. Para mí, un rey sí debe en representación de la soberanía, dar garantías a los súbditos; además de que los súbditos no se enajenan a él, sino que ponen todas sus habilidades y potencias naturales a disposición de alguien que ha dedicado su vida a saber administrar un país. El rey elegirá al mejor, y el súbdito debe sentirse feliz de ser elegido para un encargo, y hacerlo lo mejor posible, ya que ambos, soberano y súbdito, desean lo mejor para la sociedad y el país, que es la herencia a nuestros hijos


CAPÍTULO IX: DEL DOMINIO REAL


Condiciones para ser dueño de un terreno:

  1. Que no esté ocupado por otro

  2. Que no se ocupe más que la parte necesaria para subsistir (Algo así como infonavit, que solo te da un techo mal construido para comer, dormir y cagar, o como en Corea, en donde solo tienes derecho a un techo para dormir. Pinche Juan y sus mamadas. ¿Cuánto es suficiente para subsistir?)

  3. Que se tome posesión de él mediante el trabajo y el cultivo (¿Y qué sucede si no la trabaja o la echa a perder? ¿Qué sucede si el terreno no es útil para subsistir?)


LIBRO II


CAPÍTULO I: LA SOBERANÍA ES INALIENABLE


“(...) no siendo la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, jamás deberá enajenarse y que el soberano, que no es más que un ser colectivo, no puede ser representado sino por él mismo: el poder se transmite, pero no la voluntad” (¿Cómo piensas que funcione todo con un ser abstracto como soberano? Ah, sí, El Gran Hermano)


CAPÍTULO II: LA SOBERANÍA ES INDIVISIBLE


En algo estamos de acuerdo, a ver si pasa más allá del título este acuerdo


“La soberanía es indivisible por la misma razón que es inalienable, porque la voluntad es general o no lo es” (Respecto a esto, hay una nota al pie de página) “Para que la voluntad sea general, no es siempre necesario que sea unánime; pero sí es indispensable que todos los votos sean tenidos en cuenta. Toda exclusión formal destruye su carácter de tal” (Perdón pero ya no estoy de acuerdo, el mismo Juan dijo que sí debía serlo. Y aunque así fuese, y un voto estuviera en contra, ya no sería voluntad general, ni libertad. Juan dice que se le obliga al que estuvo en contra a estar dentro del sistema. ¿Qué otro remedio le queda más que irse? Y de uno en uno la sociedad desaparece)


Respecto a lo anterior, la voluntad general no es más que una estadística, y éstas pueden ser manipuladas, o bien, su interpretación acomodada a la necesidad de quien lo necesite. La democracia es la dictadura de la mayoría. Hay leyes que son universalmente aceptadas, y entre menos haya, mejor. Una sociedad que necesita muchas reglas es una sociedad decadente. Pero bueno, ese es tema para otro momento, que esto se trata de mis notas a la obra de Juan


“Pero nuestros políticos, no pudiendo dividir la soberanía en principio, la dividen en sus fines y objetivos”


CAPÍTULO III: DE SI LA VOLUNTAD GENERAL PUEDE ERRAR


Resumen: Sí, puede errar; pero veamos qué dice Juan


El pueblo siempre quiere el bien; pero se le puede engañar, por lo que no siempre comprende qué es lo mejor para sí


Esa falacia del pueblo bueno es una estupidez. Tampoco el pueblo es sabio


“Importa, pues, para tener una buena exposición de la voluntad general, que no existan sociedades parciales en el Estado, y que cada ciudadano opine de acuerdo con su modo de pensar” (O sea, nada de pluralidad, y la mejor forma es que todos demuestren que piensan como yo)


En sociedades más homogéneas la situación es más fácil porque tienen la misma cosmovisión; pero aún así hay puntos de vista distintos, así que, ¿qué tanto está dispuesto Juan a reprimir a quienes no piensan igual para cumplir su deseo de que no existan sociedades parciales? En sociedades donde hay varias tribus con diferentes cosmovisiones, nada de esto se puede aplicar, dando entonces pie a un emperador que unifique. Otra derrota más para la democracia

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