Literatura y filosofía

El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (6/12)

 CAPÍTULO VII: DEL LEGISLADOR


“Para descubrir las mejores reglas sociales que convienen a las naciones, sería preciso una inteligencia superior capaz de penetrar todas las pasiones humanas sin experimentar ninguna; que conociese a fondo nuestra naturaleza sin tener relación alguna con ella; cuya felicidad fuese independiente de nosotros y que por tanto desease ocuparse de la nuestra; en fin, que en el transcurso de los tiempos, reservándose una gloria lejana pudiera trabajar en un siglo para gozar en otro. Sería menester de dioses para dar leyes a los hombres” (O bien, una raza extraterrestre o una máquina. ¿Con la inteligencia artificial nos estaremos acercando a una época de oro en la humanidad donde seamos mascotas de las máquinas?)


¿Despojar la naturaleza? ¿Y dices que hay que tomar ejemplo de la naturaleza para la ley? Te contradices, Juan. ¿Quién sabe más, tú o cientos de millones de años de evolución? Bruto, la naturaleza es nuestra base y sustento


Para que el pueblo acepte la ley, no se puede emplear la fuerza ni el razonamiento, entonces se recurre a la religión. ¿Ya ven cómo sí era crear un nuevo dios a quien adorar?


CAPÍTULO VIII: DEL PUEBLO


No se pueden dar buenas leyes a un mal pueblo. Sólo se puede dar buenas leyes cuando un pueblo es joven, ya viejo es incorregible. La solución para estos pueblos es un amo “(...) pueblos libres, recordad esta máxima: “La libertad puede adquirirse; pero jamás se recobra”. ¿No es precisamente lo que estaba tratando de aniquilar, a los amos sobre el pueblo? ¿No es precisamente lo que quiere hacer con Francia, recobrar la libertad? Pinche Juan, no sabe ni para dónde batea


CAPÍTULO IX: CONTINUACIÓN


El país geográficamente hablando, debe ser lo suficientemente grande para que pueda ser autosustentable, y lo suficientemente pequeño para que sea gobernable


CAPÍTULO X: CONTINUACIÓN


Habla del número idóneo de habitantes respecto a la ubicación geográfica. Yo voy por el número Dunbar


CAPÍTULO XI: DE LOS DIVERSOS SISTEMAS DE LEGISLACIÓN


El mayor bien que persigue toda legislación, se reduce en 2 cosas: Libertad e igualdad


El poder, que “esté al abrigo de toda violencia y que no se ejerza jamás sino en virtud del rango y de acuerdo a las leyes”


La riqueza: “que ningún ciudadano sea suficientemente opulento para poder comprar a otro, ni ninguno bastante pobre para ser obligado a venderse” (Por fin, algo en lo que estamos de acuerdo)


CAPÍTULO XII: DIVISIÓN DE LAS LEYES


“(...) en buen derecho, un pueblo es siempre dueño de cambiar sus leyes”


Tipos de leyes:

  1. Leyes políticas y fundamentales: Relación del soberano con el estado, o del todo con el todo

  2. Leyes civiles: Relación de los miembros entre sí o con el cuerpo entero. Deben ser independientes entre sí y dependientes del estado

  3. Leyes penales: Relación hombre-ley. La sanción de todas las demás leyes

  4. Las costumbres


LIBRO III


CAPÍTULO I: DEL GOBIERNO EN GENERAL


“(...) no conozco el arte de ser claro para quien no parece ser atento” (Pero tampoco eres claro de ninguna otra manera)


Así como toda acción requiere de voluntad y la fuerza, la voluntad en política es el legislativo y la fuerza es el ejecutivo


El legislativo pertenece al pueblo; pero el ejecutivo no pertenece ni al pueblo ni al soberano, sino al gobierno. Y ojo, que aquí Juan va a hacer un revoltijo de términos. Olviden todo lo que han aprendido de los términos y síganle el rollo, de todos modos, su filosofía es obsoleta e inútil, solo nos va a servir para medio entender qué relajo pasó en los años venideros gracias a él y sus amigotes


“(...) el poder ejecutivo no puede pertenecer a la generalidad como legislador o soberano (...) Es ésta la razón del gobierno en el Estado”


“(...) ¿qué es el gobierno? Un cuerpo intermediario establecido entre los súbditos y el soberano para su mutua comunicación, encargado de la ejecución de las leyes y del mantenimiento de la libertad tanto civil como política. Los miembros de este cuerpo se llaman magistrados o reyes, es decir, gobernadores, y el cuerpo entero príncipe” (¿Ven por qué les pedí que olvidaran todo lo que sabían de estos términos? En su mismo libro él dice que la soberanía recae en el pueblo; pero ahora los separa pueblo y soberano, ampliando ahora a un tercero que es el gobierno, un intermediario representante; pero dijo que los representantes no sirven para nada y que es perjudicial no hacerse responsable de sus deberes al delegar. Esta forma en la que enreda las cosas deja en claro que es solo una artimaña para acomodar los términos a su interés personal. Claro que muchos que lo adoran y lo han estudiado le siguen el rollo y lo veneran como el más grande pensador; pero vamos, que una leída a su libro nos deja en claro que no puede ni separar capítulos coherentemente, y que no tiene interés en ser claro. Un sociópata manipulador)


“(...) los ciudadanos, soberanos por un lado y súbditos por el otro” (En ninguna parte de la naturaleza encontramos tal idiotez. O se es una cosa o se es otra. No ambas en el mismo estado. Un hombre puede dar órdenes y ser sumiso; pero lo primero lo hará como padre y lo segundo como hijo. Nunca será ambos a la vez. El ciudadano común no puede tener ambos estados siempre, porque sería admitir que un joven de 20 es tan capaz de hacer leyes como un hombre de 50, o aquel senil y decadente mental de 90 es mejor que el de 50. O que un inculto de 50 es más o igualmente capaz que un prodigio de 30. Es, por naturaleza práctica, improcedente; aquí la lógica difusa no es aplicable, o al menos no en ese aspecto)


“(...) no solamente diferentes gobiernos pueden ser buenos a diversos pueblos, sino a uno mismo en diferentes épocas”


Tratando de poner un poco de orden en sus definiciones, con conocimientos sacados fuera de su libro pero explicado en sus términos:

La soberanía es la autoridad de regular

El pueblo libre es soberano de sí mismo (se regula porque es libre)

El regular es precisamente, hacer las leyes que necesita (el pueblo tiene poder legislativo, que idealmente deben ser legisladores, en algunos lugares los llaman senadores)

Los diputados están de más, no pueden más que ser portavoces de lo que el pueblo dice, y deben tomar todas las voces de cada miembro del pueblo

Al aceptar todos las leyes, se vuelven súbditos de éstas

Para hacer valer las leyes, se necesita un gobierno, el cual es el poder ejecutivo

El gobierno puede tomar varias formas dependendiendo de la necesidad del pueblo, y debe ser este poder tomado por un intermediario (llamado magistrado) que cuide a la soberanía del pueblo y al pueblo de la soberanía

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