Literatura y filosofía

El contrato social. Juan Jacobo Rousseau (5/12)

 CAPÍTULO IV: DE LOS LÍMITES DEL PODER SOBERANO


Así como una persona física tiene poder absoluto sobre todos sus miembros, el estado, que es una persona moral, también tiene poder absoluto sobre sus miembros. Este poder es la soberanía


La privacidad de la persona depende de la necesidad de la comunidad


Lo anterior está fundamentado en que nadie pedirá algo, ni hará algo, que sea contradictorio al bien común; pero éste, precisamente, es el error que derrumba su propia idea, ya que la realidad dice todo lo contrario


Ahondando más. Si una persona comete un crimen y esconde evidencia en su casa, la ley puede pedir un cateo; pero, ojo, que un grupo corrupto puede hacer lo mismo para incriminar a alguien, a fin de cuentas, es la necesidad de la comunidad mantener su status de poder. A fin de cuentas, el pueblo es el ejecutivo. ¿Ven el peligro?


“(...) ¿Qué es, pues, lo que constituye propiamente un acto de soberanía? No es un convenio del superior con el inferior, sino del cuerpo con cada uno de sus miembros; convención legítima, porque tiene por base el contrato social; equitativa, porque es común a todos; útil, porque no puede tener otro objeto que el bien general, y sólida, porque tiene como garantía la fuerza pública y el poder supremo” 


Lo anterior es erróneo, porque el pulmón tiene función distinta a la del riñón y éstos dos, del corazón. ¿Es igual aquel que no conoce las leyes, la historia, la tradición, la ética, con aquel que sí? ¿Por qué ambos deben tener igualdad de derecho de dirigir y opinar el uno sobre el otro?


CAPÍTULO V: DEL DERECHO DE VIDA Y MUERTE


“(...) El que quiere el fin quiere los medios” (Ojo, que es no lo dijo Nicolás Maquiavelo, a quien tachan de maldito hijo de perra, sino Juan Jacobo Rousseau a quien tachan de humanista)


“(...) el ciudadano no es juez del peligro a que la ley lo expone, y cuando el soberano dice: “Es conveniente para el Estado que tú mueras”, debe morir” (Curioso que quien es el último en morir es el gobernante. ¿Dónde está la igualdad?)


Estoy de acuerdo en que quien infringe el pacto debe ser desterrado, o muerto si es enemigo público, lástima que eso es relativo a quienes tienen el poder, por lo que nunca se aplicará correctamente. Pero suponiendo que sí es culpable y la sentencia es justa. ¿No es mejor usarlos para experimentos que en otros casos serían no éticos? No creo que nadie se queje de que en lugar de conejillos de indias usen a pedófilos


“(...) En un estado bien gobernado, hay pocos castigos, no porque se concedan muchas gracias, sino porque hay pocos criminales”


CAPÍTULO VI: DE LA LEY


“Por el acto pacto social hemos dado existencia y vida al cuerpo político, trátase ahora de darle movimiento y voluntad por medio de la ley”


“(...) Lo que es bueno y conforme al orden, lo es por la naturaleza de las cosas e independientemente de las convenciones humanas” (Pero lo bueno es relativo… así como que te falta más filosofía)


“(...) no hay voluntad general sobre un objeto particular” (Entonces la voluntad general no es todo poderosa como las has venido pintando)


La ley es siempre general, jamás particular


“(...) Entiendo, pues, por república todo estado regido por leyes” (Otra definición más. Nadie se pone de acuerdo en qué es esa fregadera de república)


“(...) El pueblo sumiso a las leyes, debe ser su autor” (¿No es precisamente la sumisión ciega lo que querías eliminar?)


Poco después, reconoce que no todos están capacitados para hacer leyes, por lo que se necesita un legislador


Básicamente este capítulo es un resumen de cómo tener un nuevo dios a quien adorar ciegamente. Es estúpido de pies a cabeza todo el concepto democrático

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