Las formas me, te, se, lo, la, le, les, los y las de los pronombres personales y la forma se del reflexivo sirven para alburear no admiten preposición y son átonas
Esto significa que se pronuncian como si formaran parte de la palabra que las acompaña
Te quiere se escucha "Tequiere"
Las formas del plural nos, os, vos, son también átonas cuando se usan como complemento del verbo y sin preposición
Nos vamos -> Vámonos
Os amáis -> Amaos
Los singulares me, te, y los plurales nos, os, se usan para ambos géneros y es preciso distinguir por el sentido si son complemento directo o indirecto
Cosa diferente con el singular le y su plural les, que es complemento indirecto o dativo, y también es para ambos géneros. Cuando se junta con las formas del acusativo o complemento directo, se convierte en se
Dálelo -> Dáselo
Le las darás -> Se las darás / Dáselas
Por eso es importante no confundir la forma se del pronombre personal substituyendo a le, con el se reflexivo
Los pronombres nos y os pospuestos al imperativo, le hacen perder la última letra
Se dice amémonos y respetaos en lugar de amémosnos y respetados. En imperativo español castellano, el verbo ir conserva la d y dicen idos
Hay que cuidar siempre evitar la cacofonía y la repetición de letras consonantes
Decimos prometémoos en lugar de prometémosos
Decimos démoselo en lugar de démosselo
Si vas a unir sílabas átonas, las juntas todas o ninguna
Se dice búscamelo o me lo buscas, no me búscalo
En sintaxis regular (que siempre hay poetas locos haciendo malabares) los complementos verbales deben colocarse detrás del verbo, y en este orden>> Primero el complemento directo, luego el indirecto y, por fin, el circunstancial
Las palabras que pueden desempeñar el oficio de complementos del verbo son
Un adjetivo usado como predicado de complemento o como adverbio (Antonio nació rico)
Un adverbio o modo adverbial (Estoy bien)
Un nombre o pronombre, con preposición o sin ella (Vengo de Uruapan; tengo libros)
Otro verbo en infinitivo o en gerundio, con preposición o sin ella (Sales a pasear; quiero trabajar; estábamos comiendo)
Una oración entera (Deseo que vivas tranquilo)
Los complementos del verbo pueden ser
Directos>> Es el vocablo que precisa la significación del verbo transitivo, denotando el objeto en que recae la acción expresada por aquél
Indirectos>> El vocablo que expresa la persona, animal o cosa beneficiada por la acción del verbo, o a quien se refiere la acción del verbo intransitivo
Circunstancial>> Es el vocablo que modifica la significación del verbo, denotando una circunstancia
Únicamente los verbos transitivos o usados como tales pueden llevar los tres complementos
El complemento directo puede ir precedido o no de la preposición "a"
Lleva en estos casos
Con los nombre propios de personas o de animales (Don Quijote cabalgaba a Rocinante), u otros nombres si no llevan artículo (Atravesamos el Usumacinta no lleva "a" porque al nombre del río Usumacinta se le antepuso el artículo)
Si es nombre de persona y lleva artículo u otro complemento que los determine (Ayer vi a tu hermano)
Con los pronombres alguien, nadie, quien, y con uno, otro, todo, ninguno y cualquiera cuando se refieren a personas (No conocemos a nadie; no descubría a ninguno)
No lleva en estos casos
Cuando éste es nombre común de animal o cosa (Busco el perro; tengo dinero)
Cuando haya que distinguir el complemento directo de otro que no lo sea y deba llevar la preposición "a" (Recomiendo mi hijo al profesor)
El procedimiento más sencillo para distinguir en castellano si una palabra es complemento directo o indirecto, consiste en invertir la construcción de la oración, poniendo el verbo en pasivo (En "Luis dio una moneda a su hermano", podemos decir "Una moneda fue dada por Luis a su hermano"; pero no "Su hermano fue dado una moneda por Luis")
El complemento indirecto puede ir con los verbos transitivos, intransitivos y neutros, y lleva siempre la preposición "a" o "para"
La preposición "para", cuando indica el complemento indirecto, lo hace bajo la relación de fin o destino que nos proponemos en una acción
En español usamos "me" en vez de pronombre posesivo, a diferencia del francés ("Se me han caído los dientes", y no "Mis dientes se han caído")
Los elementos esenciales de la oración gramatical son el sujeto y el predicado. El sujeto es normalmente un sustantivo y el predicado un verbo, por ejemplo "Luis estudia"
Pero si queremos determinar y dar a entender mejor quién es Luis, y qué estudia, dónde, etc., necesitamos de otros vocablos que vengan a precisar la expresión del sujeto y la del predicado
Estos vocablos se llaman complementos, y pueden referirse ya al sujeto solo (complementos del sujeto), ya al predicado solo (complementos del predicado verbal), ya a los dos a la vez (predicados de complemento)
En los distintos oficios que el nombre desempeña en la oración, puede llevar como complementos
Otro nombre o adjetivo sustantivado en oposición (París, capital de Francia)
Uno o más adjetivos (La cándida paloma)
Un caso con preposición (La casa del padre)
Una oración entera (Luis, que es diligente, trabaja sin descanso)
Los complementos del nombre pueden ser
Explicativos>> Son los que explican el concepto expresado por el nombre, y puede suprimirse sin perder la oración su sentido (Con santa paciencia aguantó su infortunio)
Especificativos>> Son los que precisan o especifican el sentido del nombre, limitando la extensión de su significado (El hombre avaro es desgraciado)
Si el complemento explicativo es un adjetivo, recibe el nombre de epíteto, y declara alguna calidad común y natural; en cambio el adjetivo que hace las veces de complemento especificativo, especifica por medio de una calidad particular
En "mansas ovejas", mansas es un epíteto que declara la mansedumbre común a todas las ovejas
En "animales bravos", bravos especifica una clase de animales, que lo son, no siéndolo todos
El adjetivo complemento del sustantivo puede llevar a la vez otro complemento de sí propio. Este complemento del adjetivo puede ser
Un nombre, pronombre o un infinitivo con preposición (Dócil a los avisos)
Un adverbio o modo adverbial (Feo de cerca)
El epíteto suele preceder al nombre; el adjetivo especificativo suele
seguirlo, y queda más de relieve. Pero esta regla no siempre se observa,
sobre todo en poesía
Construcción directa o descendente es aquella en la cual los vocablos se ordenan en la oración de manera de que cada una venga a determinar al que le precede. Este orden se llama sintaxis regular, en oposición a la sintaxis figurada. El español tiene construcción descendente
En las lenguas de construcción inversa o ascendente, las palabras se colocan en orden diametralmente opuesto al nuestro. El inglés tiene construcción ascendente
Una palabra está usada en sentido recto o llano cuando conserva su significación primitiva o propia
Hombre pobre (falto de lo necesario)
Hombre grande (de notable estatura)
Una palabra está en sentido figurado o tropológico cuando expresa idea distinta de aquella para la cual fue inventada
Pobre hombre (desgraciado)
Grande hombre (de relevancia)
Los complementos del adjetivo se colocan detrás de él en la sintaxis regular; en la figurativa pueden ir delante4, pero la preposición ha de ir siempre en el complemento
Sintaxis es una voz griega que significa "construcción", así pues, nos enseña el modo de enlazar unas palabras con otras para formar la oración gramatical, y también las oraciones entre sí para formar la oración compuesta o periodo
La analogía nos da elementos sueltos que la sintaxis une en oraciones simples o compuestas
Si el pensamiento consta de un juicio es oración simple, si consta de varios, se le llama oración compuesta o periodo
Elementos esenciales de la oración gramatical>>
El vocablo con el que se designa el ser de que se afirma algo (sujeto)
El vocablo que expresa la cosa afirmada (predicado)
Pueden ser sujetos>>
Un nombre sustantivo, siempre en tercera persona y con artículo o sin él
Un pronombre en cualquier persona y siempre sin artículo
Toda palabra, locución u oración completa que venga sustantivada por el artículo o por un demostrativo, o se emplee, sin ellos, con valor sustantivo (el estudioso aprende, las otras lo dijeron, me daba un no sé qué de contento)
El sujeto se puede omitir en castellano cuando es un pronombre personal y no se pretende que resalte, por ir incluido en el verbo ("Amas", en lugar de "tú amas"; "no quiero", en lugar de "yo no quiero")
También se omite en los verbos unipersonales y en los que usamos como impersonales (llueve; amanece; cuentan; aseguran)
El predicado puede ser un verbo atributivo (predicado verbal, ejemplo "Los pájaros vuelan") o un nombre sustantivo o adjetivo (predicado nominal, ejemplo "La calumnia es un crimen")
El verbo se omite si está claro en la oración anterior para no repetir en vano ningún término ("Mi nombre es Cardenio, mi patria una ciudad..., mi linaje noble, mis padres ricos, mi desventura mucha". Aquí se omite el verbo y se da por entendido en lugar de decir "mi patria es una ciudad, mi linaje es noble, mis padres son ricos, etc.)
No
voy a ahondar en la complejidad musical, ya que no es mi fuerte, sino
en basarme en los guiones de los espectáculos para analizar los chistes
Me apoyaré en una página hecha por fanáticos, la cual es https://lesluthiers.org/ y enlazaré a los artículos de dicha página cuando sea necesario
Aunque no me basaré en ella, también esta página está muy completa http://www.leslu.com.ar/ por si la quieren visitar
Obra
Cuarteto Opus 44
(Cuarteto para quinteto)
Tomando citas textuales del sitio lesluthiers.org, sobre esta obra:
La melodía final con el acordeón fue distinta en diversos países donde actuaron. En Argentina fue un Chamamé, en Venezuela un Joropo y en Colombia un Vallenato.
Al final de esta obra Ernesto y Carlos Núñez tenían que unirse (entrelazando una de sus manos por la espalda) y tocar juntos un acordeón. En una función, Carlos Núñez le gastó una broma a Ernesto. Carlos se untó la mano con dulce de batata y, al agarrar la mano de Ernesto, éste tuvo que contener su sorpresa y terminar la obra sin saber qué sustancia tenía en su mano.
Marcos Mundstock: Cuando el célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero se sentó al piano dispuesto a componer su "Cuarteto para cuerdas Op. 44" (el detalle de 44 para cuarteto es matemáticamente agradable), también conocido como “A Matilde”, le pareció ver la silueta de un extraño animal meneándose en la ventana de su estudio. Un poco asustado llamó a su mayordomo. *** El mayordomo de Mastropiero era un corpulento galés que había trabajado en las minas de carbón de la "Thomson & Company" hasta poco antes de la misteriosa desaparición de uno de los dueños, el anciano Henry Company. Parece ser que este... este señor, este Sir Henry había tenido problemas de dinero y había apostado una fuerte suma en el condado de Cowthumb, en las peleas de vacas, que se realizaban ahí en… en Cowthumb. En las granjas de las afueras de Cowthumb era donde se fabricaban los famosos quesos fermentados de vaca perdedora, que eran muy apreciados por los sibaritas franceses, como por ejemplo el... el marqués d’Hiver, que usaba estos quesos para hacer su famoso soufflé, soufflé de queso, que se llamaba el... el famoso soufflé d’Hiver. El secreto del soufflé d’Hiver para que realmente salga bien consiste en... hay que, hay... Hay que airear la harina con las yemas durante tres días y tres noches con la mirada fija en la mezcla. No, no se rían porque después les sale achatado y no saben por qué. Y después, un poquito antes de servirlo el soufflé hay que ponerlo en presencia de un frasco de champiñones de Bulgaria que tiene que estar herméticamente cerrado el frasco, porque si no el soufflé toma el gusto de los champiñones y... Mucha gente me pregunta por qué los champiñones tienen que ser de Bulgaria. Bulgaria... Yo les agradezco mucho pero... fue idea de los... de los búlgaros.
Bulgaria es un país… Ah, ¿no es un país? ¡Es un país! Y además, cada vez que me acuerdo de Bulgaria, me llama la atención una cosa, y es que en Bulgaria... Es un país Bulgaria. Pero lo que me llama la atención es que en Bulgaria, mientras algunas mujeres se llaman por ejemplo Nadieschda, Svoboda, Dobrinka… la capital se llama Sofía. Sofía... Sofía... Es un nombre que aparece mucho, Sofía, en la historia de Occidente: reinas, princesas, duquesas... mujeres en la mayoría de los casos. Como por ejemplo Sofía Von Stauben, la abnegada protectora de Mozart.
Y ya que hablamos de Mozart, para no perder el hilo, justamente en Mozart encontró Mastropiero el modelo formal que inspiraría su famoso "Cuarteto Op.44" que se disponía a componer aquella vez que le pareció ver la silueta de un extraño animal meneándose en la ventana del estudio y lo llamó al mayordomo. El mayordomo de Mastropiero era un corpulento galés que había trabajado en las minas de carbón de la Thomson &... Ah, jaja, ya lo había, jajaja... Ya se lo había dicho antes, jajaja. Bueno, el asunto... el asunto es que viene el mayordomo. El mayordomo viene y... El mayordomo viene y... El mayordomo, luego de inspeccionar el lugar le dijo a Mastropiero: “Señor, la silueta que usted vio no se menea, sino que está inmóvil, no está en la ventana, sino en un viejo cuadro al óleo, y no se trata de ningún extraño animal sino de su tía Matilde”. Mastropiero, recuperado del susto, inició la composición de su "Cuarteto Op.44 (a Matilde)" que escucharemos a continuación en versión de Les Luthiers.
(Obra instrumental)
(Puccio y Daniel tocan el Latín, y Jorge el Cellato. Ernesto y Carlos Núñez aparecen con un cello legüero cada uno, y se disputan la cuarta silla, ya que ambos quieren formar parte del cuarteto. Los tres primeros interpretan su partitura correctamente, mientras Ernesto y Carlos se van turnando con diversos instrumentos, expulsandose mutuamente del escenario a cada momento. Finalmente, a causa de uno de sus juegos sucios, ambos se quedan pegados mano con mano y, para finalizar la obra, ambos deciden tocar al unísono un acordeón)
(Se encienden las luces y se ve a Carlos Núñez tocando el Órgano de Campaña detrás de un panel, por lo que sólo se le ve de cintura para arriba. Comienza a sonar la voz de Marcos Mundstock en off)
Marcos Mundstock: Este instrumento que estamos viendo es un Órgano de Campaña. Su invención se debe al mariscal francés Édouard de la Pucelle (pucelle en doncella en francés, no sé si se refieren más bien a la inocencia pero en sentido peyorativo, según encontré en un diccionario en línea, puede tener ese sentido); de la Pucelle era originalmente jefe de artilleros pero, por culpa de los desastrosos errores estratégicos que cometía, fue trasladado por el alto mando a la superintendencia de música militar (quizá ahí no haga tanto daño). Allí se dedicó entusiastamente a componer marchas para el ejército. El alto mando, luego de escucharlas, optó por destinarlo nuevamente a la artillería (rayos, parece que hacía cosas peores que afectar el campo de batalla). Sin embargo, de la Pucelle alcanzó a imponer el uso del Órgano de Campaña, sin duda gracias a la facilidad de traslado de dicho instrumento.
(De repente se levanta el panel de camuflaje que tapa las piernas de Carlos Núñez y queda al descubierto la parte inferior del instrumento, con los fuelles en los pies y los conductos que llevan el aire de los fuelles a la mochila donde está situado el órgano. Carlos Núñez comienza a andar y se da una vuelta por el escenario sin dejar de tocar ante el asombro del público que comienza a aplaudir. De los instrumentos creados, este es uno de mis favoritos. Mi favorito es el alambique encantador)
Marcos Mundstock: Les Luthiers iniciarán el presente recital con “Marcha de la Conquista”, de Édouard de la Pucelle. De todas sus marchas esta es la única que se ha conservado, gracias a su originalidad, gracias a su insólita temática… y gracias a Dios (gracias porque ha permitido que las demás se pierdan para siempre).
(Se encienden las luces del escenario y comienzan a sonar los demás instrumentos, mientras los otros cinco Luthiers entran a escena con sus instrumentos informales)
Marcos Mundstock: En lo más profundo de mi pecho un solemne sentimiento vive ya. Sentimiento de lealtad, y de respeto, que en este grito de mi boca brotará: ¡Te amo, María Cristina! (¿Qué esperaban? ¿Una declaración patriótica?)
Todos: Siempre guardo el recuerdo de aquel día, aunque nunca comprendí lo que ocurrió. Mi amor le declaré a María y ella entonces se ofendió.
Caminábamos por un bosquecillo, alegres cantaban los pajarillos Pío, pío.
Carlos Núñez Cortés: Saltamontes, abejas y cigarras, Gusanillos, luciérnagas y grillos,
Abejorros, libélulas, mariposas…
(La estrofa anterior, en la grabación del Volumen 7, agregaron un efecto de sonido para cada bicho
Esto no se pudo hacer en vivo, así que queda como un detalle extra de las ventajas de grabar para un disco de estudio)
Todos: Revoloteaban en torno a nuestro afecto. Y le dije con voz temblorosa: “¡Este sitio está lleno de insectos!” (¿Qué esperaban? ¿Una declaración amorosa?)
Dulcemente le pedí que se acercara, su mirada desvió tímidamente, y, para lograr que me mirara, yo le dije:
Marcos Mundstock: ¡Vista al frente! (Bueno, es militar, no sabe lo que es ser romántico)
Todos: Era hermoso caminar enamorados… ¡Un, dos, un, dos! ¡Quier, deré, quier, deré! (izquierda, derecha, izquierda, derecha; pero como son palabras largas para la marcha, se cortan así como las pusieron. Es decir, la puso a marchar... la famosa marcha forzada) ¡Quier, quier, te quier, te quier… te quier much! (Y aquí sigue el juego de cortar sílabas para marchar a ritmo; pero ahora intentó decir algo bonito "te quiero, te quiero...te quiero mucho") Con intensa pasión le dije entonces:
Marcos Mundstock: ¡Abrázame! Con la tarea indicada ¡comenzar! (Pues son indicaciones militares, ¿qué esperaba? ¿Un poema?) Todos: Y María obedeció tiernamente Marcos Mundstock: ¡Besadme, hacedlo... ya! (La indicación de "ya" es importante en el ejército para iniciar la orden en el momento preciso)
Todos: Nunca pude comprender lo que ocurrió, y por eso mi relato aquí se cierra, nunca supe por qué causa se ofendió, cuando le dije, cuando le dije… ¡¡¡Cuerpo a tierra!!! (Podemos pensar cosas malas de la orden de que se tumbe; pero ¿y qué tal si la salvó de un ataque? No hay que ser mal pensados, que en esta obra hemos aprendido que lo que esperábamos que sucediera, no sucedió)
No
voy a ahondar en la complejidad musical, ya que no es mi fuerte, sino
en basarme en los guiones de los espectáculos para analizar los chistes
Me apoyaré en una página hecha por fanáticos, la cual es https://lesluthiers.org/ y enlazaré a los artículos de dicha página cuando sea necesario
Aunque no me basaré en ella, también esta página está muy completa http://www.leslu.com.ar/ por si la quieren visitar
Obra
Bolero de los celos
(Trío pecaminoso)
Tomando citas textuales del sitio lesluthiers.org, sobre esta obra:
Esta obra es un homenaje al trío musical "Los Panchos", y una parodia del bolero "Envidia", compuesto por los Hermanos García Segura
(Esta obra tuvo un estreno fuera de espectáculo, cuyo monólogo de Marcos fue severamente recortado. Aunque no está en ningún espectáculo, me gustaría replicarlo aquí para analizarlo ya que en realidad es una delicia de humor, aunque posiblemente lo quitaron porque no despertó gracia en el público el día de su estreno, cosa que analizan mucho los integrantes de Les Luthiers para pulir sus obras)
Les Luthiers interpretarán a continuación, y fuera de programa, el “Bolero de los celos”, de Luis Carlos Álvarez Fresón. Este bolero fue inspirado por un episodio autobiográfico, el tortuoso romance de Álvarez Fresón con Ágata Clearence (No siento que los nombres tengan chistes ocultos, darles uno sería tan rebuscado que parece poco probable). Los celos de Luis Carlos se desencadenaron el día en que Ágata tardó cinco nombres de amigos de él en decirle “te quiero, Luis Carlos” (Eso no son celos, son señales). Este Bolero de los celos no es una obra aislada, pertenece a una serie, inspirada toda en su vínculo con Ágata, integrada por el rock lento “Apenas un saludo”, la balada “Por fin fuiste mía”, el presente “Bolero de los celos”, el tango “No me engañés” (engañés, con acento en la última sílaba, porque recuerden que en español versión "che" el imperativo se forma así), y la cumbia “¿Por qué no te vas?”. Como la censura opusiera objeciones a la cumbia “¿Por qué no te vas?”, Álvarez Fresón suavizó el título llamándola “¿Por qué no te vas un poco?” (Sí, eso funcionará para suavizarla, seguramente)
El tema de los celos ya ha sido magistralmente tratado por Shakespeare en su tragedia “Otelo”. Como podrán comprobarlo seguidamente al oír el “Bolero de los “Celos”, Álvarez Fresón también lo ha tratado, pero no lo ha podido. (Este chiste último se volverá a utilizar pero para otra obra, en la cual quedó como anillo al dedo)
(Hasta aquí el texto del estreno de la obra, en el video quedó así)
Marcos Mundstock: Les Luthiers interpretarán el Bolero de los Celos. Previamente daremos lectura al poema "Y cómo lastiman los celos", perteneciente al libro de Luis Carlos Álvarez Fresón titulado "Atardecer de un ocaso crepuscular". (Sinónimos no le faltaban al señor)
(Comienza a sonar de fondo una melodía de guitarra y Marcos comienza a recitar el poema)
Marcos Mundstock: ¡Y cómo lastiman los celos! Te seguí, Elena, desesperado e inerme, junto al mar de iridiscente espuma, indefenso hasta el paroxismo. Tal vez no quisieras verme, tal vez fuera la bruma... o tal vez fuera tu astigmatismo. (Yo voto por esta opción, además de graciosa, es muy viable. En fin, que tanta palabra tan elegante y fina, me hizo recordar a un personaje mío que habla así; pero él sí se pasa al usar palabras todavía más raras una tras otra sin dar pie a entender algo)
¡Y cómo lastiman los celos! ¡Aaayyy! (¡Vaya, sí que lastiman, cuánto dolor!) Caminabas descalza por la arena y yo caminaba detrás, arrastrando mudo mi condena, adorándote en silencio desde lejos. Y te grité cuando no pude más: ¡Cuidado con los cangrejos! (Pobrecitos)
¡Y cómo lastiman los cangr... eh... los celos! (Y pisar los cangrejos también lastima) No me contestaste, Elena. Pero te seguí por la playa con mi pena, alucinado por la magia de tus ojos azabache. Y vacilé al escribir tu nombre en la arena, pues nunca supe bien si Elena es con hache. (La culpa la tiene el nombre Helen)
(Marcos hace un gesto teatral y sale de escena. Se encienden los focos y se ve a Ernesto Acher con los timbales, Jorge Maronna y Daniel Rabinovich con la guitarra, Carlos Núñez con el fushé, quien por cierto se lleva la mayor atención con sus movimientos exagerados, y Carlos López Puccio con un bajo eléctrico. Comienzan todos a cantar el bolero.)
Coro: Celos Jorge Maronna: Tengo celos de la brisa... Coro: ...que acaricia tus cabellos Ernesto Acher: De la arena que roza tus pies Coro: Celos de los guantes... Carlos Núñez Cortés: ...que tocan tus manos Coro: Celos del collar... Carlos Núñez Cortés: ...que toca tu cuello Coro: Celos de la silla... (no detecto de quién es la risa; pero todos entendemos qué toca la silla, así que Carlitos se las ingenia) Carlos Núñez Cortés: ... que usas para sentarte.
Daniel Rabinovich: Me despierto a media noche, pienso en ti y tengo... Coro: ...celos Daniel Rabinovich: Llega el alba y desvelado pienso en ti y tengo... Coro: ...celos Daniel Rabinovich: Paso el día y consumido pienso en ti y tengo... Coro: ...celos Daniel Rabinovich: Y de noche alucinado, agotado y ya sin fuerzas pienso en ti y tengo... Coro: ...sueño. (¿no eran celos? Pues mira qué día tan
pesado ha tenido, seguro es sueño, sin dudar)
(Daniel le hace un gesto con la mano a Carlitos, quien usa su instrumento como defensa contra él)
Carlos López Puccio: Mi vida es un tormento, los celos son mi cruz. Es duro sufrimiento vivir con esta "angús". Carlos Núñez Cortés: ¿Angús? Carlos López Puccio: ...tia. (Definitivamente necesita ayuda para rimar las frases, así que le ayuda Carlitos a Puccio diciéndole al oído cómo quedaría mejor la estrofa) Carlos López Puccio: Mi vida es un tormento, mi alma ya está mustia. Es duro sufrimiento vivir con esta... angustia terrible. (¿En serio, Puccio? ¡Ya había quedado con rima! ¿Para qué le mueves?)
Daniel Rabinovich: Desde aquella tarde en que la conocí mi vida ha cambiado; Paso el día vigilándola furtivo, estoy trastornado. Intercepto sus llamadas y sus cartas reviso indiscreto. He instalado un micrófono en su cuarto, entre ella y yo no hay secretos (Bien orgulloso que termina su estrofa Daniel; pero sí, no hay secretos. Nótese también cómo fue decayendo de ser una canción con letra muy romántica a una con un tono psicópata, lo cual hará que la siguiente estrofa, que se oía tan hermosa en un principio, ahora agarre una sensación distinta. Y además, Carlitos defendiéndose de Daniel otra vez haciendo movimientos con la música. Eso sin duda es un complemento muy gracioso. y como se la ha pasado dando brinquitos, Daniel revisa qué tiene en los pies que lo hace moverse así, y al no encontrar nada, hace gesto de no saber qué pasa y acaba también dando brinquitos él)
Coro: Celos Jorge Maronna: Tengo celos de la luna... Coro: ...que te mira cuando es noche Ernesto Acher: De la lluvia que... Coro: ...moja tu piel Coro: Celos de las aves Carlos Núñez Cortés: ...que escuchas cantar Coro: Celos de las flores... Carlos Núñez Cortés: ...que alegran tu hogar Coro: Pero, más que nada, tengo celos... pero, más que nada, tengo celos... de tu marido. (Y aquí entendemos que cuando dicen "trío" no se refiere a que son tres músicos, sino un trío amoroso. Y al final, Carlitos quedando fuera de la formación bien orgulloso, para que cuando se retire, pareciera decirle a Daniel ¿viste cómo me moví? Y Daniel diciendo, sí, tus brinquitos, ya vámonos)
No
voy a ahondar en la complejidad musical, ya que no es mi fuerte, sino
en basarme en los guiones de los espectáculos para analizar los chistes
Me apoyaré en una página hecha por fanáticos, la cual es https://lesluthiers.org/ y enlazaré a los artículos de dicha página cuando sea necesario
Aunque no me basaré en ella, también esta página está muy completa http://www.leslu.com.ar/ por si la quieren visitar
Obra
Las majas del bergantín
(Zarzuela náutica)
No hay albur en el nombre de la obra, el bergantín es un tipo de embarcación, y maja es un adjetivo, majo, maja significa persona guapa, bella, graciosa
Tomando citas textuales del sitio lesluthiers.org, sobre esta obra:
- Canciones de esta obra: Sopla el viento (ritmo de Jota), Ronda de las prisioneras (ritmo de Chotis, inspirado en "Dónde estarán nuestros mozos" de la zarzuela "La del soto del parral") y Una botella (ritmo de Fandango, inspirado en "Las bodas de Luis Alonso"). (Por ritmos se refieren literalmente a ritmos musicales, cosa demasiado técnica para mí; pero me llamó la atención el origen del nombre del ritmo Chotis, que viene de una interpretación hispana de la palabra "Schottisch", que es "escosés" en alemán)
- Marcos Mundstock escribió el libreto de esta obra y se lo entregó a Carlos Núñez para su musicalización. La primera partitura no logró sortear el visto bueno del grupo. Núñez solicitó un plazo de gracia y se encerró durante 48 horas a escuchar zarzuelas y componer en el piano. La nueva versión que salió de ese breve pero intenso lapso fue lo que, con algunas mejoras, supresiones y agregados, se convirtió en uno de los mayores éxitos del repertorio de Les Luthiers. (Texto extraído del libro Les Luthiers de la L a la S)
- Les Luthiers tuvieron que cambiar apresuradamente el nombre de El pirata Raúl en una actuación. Fue en el Recital Sinfónico 86, el cual tuvo una sola representación el 11 de Agosto de 1986 en el Teatro Colón de Buenos Aires. Ese día Les Luthiers fueron avisados, minutos antes del comienzo del espectáculo, de la presencia entre el público del entonces presidente de Argentina, Raúl Alfonsín. Y decidieron, para evitar posibles malentendidos, cambiar el nombre del "Pirata Raúl" por el "Pirata Fermín". Pero Ernesto Acher, que era el encargado de nombrar al Pirata, tuvo un desliz momentáneo y casi se le escapó el nombre "Raúl". Dijo algo así como: "El pirata Raaaaa... el pirata Fermín". Parece ser que al final no estuvo presente Raúl Alfonsín en dicho espectáculo, y el esfuerzo de Ernesto Acher por cambiar el nombre resultó en vano. Todo quedó en una graciosa anécdota que pueden escuchar aquí.
Marcos Mundstock: A continuación, y en la última parte del presente recital, Les Luthiers interpretarán un fragmento de la zarzuela "Las Majas del Bergantín". La zarzuela "Las Majas del Bergantín" narra la historia de los marinos de un navío de la corona española que transporta a un grupo de prisioneras para ser juzgadas en Cádiz; describe la relación de los marinos con las forajidas mientras el bergantín es asediado por el barco del pirata Raúl, a cuya banda pertenecen las prisioneras. Esta zarzuela está basada en la novela "Lejanías", de Jorge Esteban Pérez Ríos, y la adaptación no fue fácil, ya que la novela trata de un labriego que vivía solo con su loro. (Lo gracioso es que la obra escrita no tiene nada que ver con la adaptación al teatro, no, esperen, no es gracioso, es verídico. Este chiste es para burlarse de todos aquellos guiones adaptados de novelas que acaban por hacer lo que se les da la gana con la obra)
Los autores de "Las Majas del Bergantín", Rafael Gómez y Sampayo y Ataúlfo Vega y Favret (este juego de conjunciones aunque gracioso, también es verídico, los apellidos materno y paterno solían estar separados por la conjunción, ya después cayó en desuso), responsables de varias zarzuelas de éxito, luego de ponerse de acuerdo sobre las líneas generales que debían seguir tanto la música como la letra, trabajaron por separado durante tres meses. Cuando se volvieron a encontrar, descubrieron con cierto desagrado que ambos habían escrito la letra (o sea, que ni tan de acuerdo se pusieron). Fue entonces cuando decidieron incorporar un músico al equipo; recurrieron al compositor y célebre guitarrista Ramón Véliz García y Casal, a quien llamaban "El Cervantes de la guitarra", porque era manco (lo cual es humor negro muy divertido, un guitarrista manco es posible pero no deja de ser muy turbio). Por fin, "Las Majas del Bergantín" se estrenó, con relativo éxito. El crítico de "El Correo Lírico" lo expresó del siguiente modo, escribió: "Si los decorados hubieran sido tan rígidos e inconmovibles como lo fueron los cantantes (cantantes inexpresivos y el escenario cayéndose), y si el argumento hubiera despertado tanta intriga como la afinación de la orquesta, probablemente los aplausos habrían sido tan abundantes como el físico de la soprano" (esta crítica es delicosamente divertida, poniendo en contraste lo que debió ser contra lo que fue).
Escucharemos a continuación, y finalizando el presente recital, una escena del segundo acto de "Las Majas del Bergantín", zarzuela de Pérez Ríos, Gómez y Sampayo, Vega y Favret y Véliz García y Casal (tanto para los que vivieron en esa época, como ahora, ¿cuántas personas realmente fueron las involucradas y quién es quién si no sabemos el contexto?). Los marinos cantan, orgullosos de su bergantín, que gallardo (valiente) desafía la furia de los vientos.
Coro: Sopla el viento sopla el viento como nunca antes sopló (zzz, zzz) y nuestro bergantín orgulloso avanza y veloz... (zzz) veloz... (zzz) (en este verso nos damos cuenta de por qué eligieron ese sonido para hacer el viento, porque se junta con la z española y su pronunciación, estoy seguro que es un guiño gracioso porque Daniel y Ernesto se ven con miradas de niños conspirando una broma que salió bien)
Y surcando las aguas desafiando al viento va, (zzz, zzz) (Aquí Daniel ve a Ernesto y éste le hace con la cabeza que no, que aquí no hace concordancia el sonido, a lo que Daniel simplemente menea la cabeza como si fuese parte de la coreografía) resistiendo tan gallardo, tan gallardo, terco y tenaz... y tenaz... y tenaz. (Daniel vuelve a ver a Ernesto y éste le dice con las mano que pare, a lo que Daniel vuelve a imitar el gesto) Esa es la pura verdaz, verdaz, (zzz) (alteraron la palabra "verdad" para que se uniera el sonido z española con el sonido del viento) la verdaz, verdaz, (zzz) la verdaz.
(Daniel seguirá imitando los movimiento de Ernesto, uno de ellos es el movimiento de afirmación que hace con la cabeza, Ernesto seguirá diciéndole con las mano que pare y Daniel seguirá imitando su movimiento una y otra vez viendo que es el único que lo hace) Junto al viento, junto al viento, ya se oye nuestra voz, que va exclamando valiente, ¡Ay qué mareo!, (¡vaya valentía!) ¡qué mareo!, (todos empiezan a dar signos de mareo) ¡ay qué mareo!, ¡qué mareo tan atroz! ¡y olé! (porque por supuesto, el olé español no puede faltar nunca) (zzz)
Ernesto Acher: ¡Recórcholis! Cómo se mueve este cacharro... haré arriar las velas. ¡Contramaestre! Foques enrollados, jarcias adujadas y cabos a la cornamusa. (Todas esas son órdenes de barco; pero Marcos entiende que son platillos) Marcos Mundstock: ¿Y de postre? (Mientras se aleja se alcanza a escuchar que dice "No sé qué me dijo")
Ernesto Acher: En fin, de todos modos, magnífica tripulación. Todos: Gracias, gracias. Ernesto Acher: Y hermoso bergantín. Jorge Maronna: Gracias, gracias. (Daniel y Marcos se le quedan viendo como queriendo decir "¿De qué das gracias, Jorge?")
Ernesto Acher: Mi bergantín... hablando de bergantín, ¿os habéis fijado cuántos nombres de embarcaciones comienzan con b larga? Carlos López Puccio: ¡Barco! Jorge Maronna: ¡Buque! Marcos Mundstock: ¡Bote! Carlos Núñez Cortés: ¡Balsa! Carlos López Puccio: ¡Bajel! Jorge Maronna: ¡Balandro! Daniel Rabinovich: ¡"Belero"!... (Puccio le dice "bestia" a Daniel, porque es "velero", y este grita) ¡Bestia! Marcos Mundstock: ¡Fragata! Ernesto Acher: Fragata es con efe. Marcos Mundstock: Es que la fragata que yo digo se llama Bilbao. Capitán... Ernesto Acher: ¿Sí? Marcos Mundstock: ... quisiéramos hacerle un petitorio. Ernesto Acher: ¿Un petitorio? Marcos Mundstock: Un "petit-torio" (o sea, chiquito). Verá usted, respecto de las prisioneras que llevamos en la bodega... (le entra pena y emoción) y teniendo en cuenta que hace dos meses que estamos en alta mar y no tocamos puerto... ¡ni nada!..., quisiéramos pedirle que las deje subir a cubierta... Ernesto Acher: ¿Subir a cubierta las prisioneras? De ninguna manera, esas mujeres son delincuentes comunes. Marcos Mundstock: Bueno, no pretendemos que sean especiales... (ya con que sean mujeres entre tanta soledad) Ernesto Acher: Quiero decir que son forajidas. Son de la banda del pirata Raúl y en cuanto lleguemos a Cádiz debo entregarlas para que sean juzgadas. Eso sí, debo entregarlas intactas. (manos quietas, jóvenes) Marcos Mundstock: ¿Quién se va a andar fijando en el grado de "intactez?" (mal dicha la palabra) Ernesto Acher: De "intactitud". Marcos Mundstock: Menos todavía. Ernesto Acher: No, hombre, no, no, es que si subieran a cubierta esas mujeres, relajarían la moral de la tripulación. Marcos Mundstock: ¡Hombreeee! (que es lo que queremos) Ernesto Acher: No, no, no, no puede ser, no. Carlos López Puccio: ¡Déjelas! Ernesto Acher: No puede ser.
Carlos núñes y Marcos: Baixant de la Font del Gat, una noia, una noia, baixant de la Font del Gat, una ...
(Esa es una canción catalana, los versos se traducirían como "bajando de la fuente del gato una chica, una chica")
Ernesto Acher: He dicho que no. Yo conozco estas situaciones; subirían las mujeres a cubierta y comenzarían que las miraditas, que el canto, que el fandango, que la juerga, que la borrachera, que... que... ¡que suban! (ya vio que sí sería buena idea) Daniel Rabinovich: ¡Aaaah! Gracias, capitán. Ahí suben las prisioneras. Marcos Mundstock: ¡Qué vellos tienen! (¿vellos de pelitos o bellos de belleza?) ¡Qué bellos tienen los ojos! Daniel Rabinovich: Oigamos lo que dicen. Marcos Mundstock: Ya comienzan a cantar.
Prisioneras: Hola marineros decidnos qué hacéis, por quién lucháis y por quién navegáis.
Marineros: Todos servimos a nuestro rey y a la bandera de nuestro "páis". (para que rime con navegáis)
Prisioneras: Sois tan gentiles y sois tan galantes que ya quisiéramos que nos amarais. (A la gente le da risa que Daniel se quedó en el papel de maja mientras todos se van a su papel de piratas)
Marineros: Agradecidos, pero es que antes sería muy útil que nos conozcarais. (Otra vez, mal la palabra, la cual debe ser "conozcais", pero lo forzan para que suene gracioso y rime con amarais)
Ernesto Acher: Este es Francisco, el estampado. (Estampado de tanto tatuaje)
Prisioneras: Qué maravilla su cuerpo tatuado, anclas, sirenas, gaviotas, anguilas. Tiene tatuajes en todos lados, tiene tatuajes hasta en las axilas.
Daniel Rabinovich: Vean tatuado en mi vientre el continente europeo y... no les muestro Italia... porque quedaría feo. (Ya se imaginarán, por su forma, en dónde queda Italia)
Ernesto Acher: Este es Aníbal, el insatisfecho.
Prisioneras: Hay en sus ojos rencor y despecho, miedo provoca su imagen tan ruda, hombre sin duda de pelo en pecho, lo que se dice una bestia peluda.
Marcos Mundstock: Mi furia tiene motivo, al mar ya no lo resisto... ¡ay!... porque yo quisiera ser o bailarín o modisto. (Jejeje, nada que ver con lo clásico para un macho pecho peludo, lo cual refuerza Marcos al afeminar el final de su verso)
Ernesto Acher: Y estos son los mellizos: Julio... y Agosto. (Es gracioso porque son meses que vienen juntos; pero en verdad son nombre latinos clásicos)
Prisioneras: ¿Cómo se explica que siendo mellizos no se parezcan sus caras, sus pintas?
Carlos López Puccio: Yo soy delgado... Jorge Maronna: Yo soy rollizo...
Puccio y Jorge: Somos mellizos de madres distintas. (¿Cómo? Bueno, es parte del chiste)
Prisioneras: Venid con nosotras, mellizos. Puccio y Jorge: Con mucho gusto, señoras. Marineros: Y ¿qué hacemos los demás? Prisioneras: Vosotros también. Marineros: Es un placer. Prisioneras: No demoréis. Marineros: A vuestros pies. Prisioneras: ¡Chulos! Marineros: ¡Majas! Prisioneras: ¡Guapos!
Carlos Núñez Cortés: ¡Capitán! Ernesto Acher: ¿Qué ocurre? Carlos Núñez Cortés: ¡Veo un barco pirata a la derecha! Ernesto Acher: Se dice "estribor"
(La razón por al que se dice babor y estribor en el barco, es porque decir derecha o izquierda suele ser subjetivo, ¿a la derecha de quién?, ¿del punto de vista del pasajero o del capitán?, para evitar confusión, se usan esos términos, siendo la proa la parte que rompe el agua, la frontal del barco, la popa la parte del extremo opuesto, y basado en eso, babor es la izquierda del barco tomando como referencia la proa, y estribor la derecha)
Carlos Núñez Cortés: ¡Veo un estribor a la derecha! (Pensando que se dice estribor al barco pirata). Capitán, y veo muchos piratas; hay uno de ellos que parece el jefe..., tiene pata de palo y lleva un loro en el hombro. (Bien estereotipado) Ernesto Acher: Un barco pirata... y ¿cuál es su tamaño? Carlos Núñez Cortés: Más bien pequeñito, es como un periquito chiquitico, lo lleva acá, así. Ernesto Acher: Pregunto por el barco, cuánto mide el barco. Carlos Núñez Cortés: Ah, el barco, sí... debe tener unos 60 metros de largo, capitán. Ernesto Acher: Largo no... "eslora" Carlos Núñez Cortés: Bueno hombre, yo dije "loro" generalizando (pensando que se refería al animalito y no a la longitud del barco). (Carlos Núñez se pone a ver de nuevo y empieza a ver a Ernesto) Capitán, ¡un pingüino! (Como está de esmoquin) ¡Ah!... (Al darse cuenta de su error, y ya no sabiendo cómo salir de esa, dice) ¡pero bellísimo!... Ernesto Acher: Anda, Nuño. Carlos Núñez Cortés: ¡Ordene! Ernesto Acher: Fíjate si lleva algún botín. Carlos Núñez Cortés: Sí, lleva, uno... en el pie que no es de palo. (Confundiendo botín de bienes apoderados con botín de una bota pequeña)
Daniel Rabinovich: ¡Rayos y centellas! (Expresión de asombro ante algo inesperado) Todos: ¿Qué ocurre? Daniel Rabinovich: No, no, no, en el agua... rayas y centollas (raya, el animal acuático aplastado que parece alfombra con carita, y centolla, una cosa que se parece a un cangrejo punk por tantos picos en la piel. El hecho de nombrarlos mal da pie al siguiente chiste)... Capitán, amémonos (¿cómo? Pero si ahí tienes a las majas, no recurras a eso, por favor), ¡anémonas, anémonas! (¡ah, bueno! Para no entrar en descripciones técnicas que confunden más que aclarar, son bichos que parecen arbolitos de pelos lacios al viento) Y caracoles... Ernesto Acher: Sí, también puede haber caracoles. Daniel Rabinovich: No, no, ¡caracoles! Que una botella viene flotando hacia aquí. (Ándele, por andar nombrando mal a los seres marinos, ahora sí no le hicieron caso a su expresión de asombro. Este tipo de juegos de lenguaje y giros en la conversación son una forma de humor muy sana e inteligente) Todos: ¿Una botella? Daniel Rabinovich: Sí, una botella flotando.
Coro: Una botella, una botella, una botella flotando, una botella, una botella viene flotando hacia aquí.
Daniel Rabinovich: La deben haber puesto para que se enfríe. (Sí, cómo no, sobre todo)
Coro: Una botella. una botella viene flotando hacia aquí.
Ernesto Acher: Debe ser un mensaje de los piratas.
Coro: Una botella, una botella viene flotando hacia aquí.
Ernesto Acher: Tiene una calavera y cruzadas dos tibias.
Daniel Rabinovich: ¿Tibias? Confirmao, la han puesto pa' que se enfríe, capi. (Tibia, hueso que forma la espinilla en las piernas, lo podemos tocar porque no la recubre músculo y por eso los golpes duelen tanto ahí. Su nombre da pie a que se aproveche el chiste de Daniel, pues, si la botella está tibia, entonces la pusieron para que se enfríe. Y a todo esto, vaya confiancita, de decirle "capi")
(Se me hizo muy gracioso cómo Carlitos golpea a Daniel por sus ocurrencias) Ernesto Acher: ¡Diantres! ¡Es del pirata Raúl! Carlos Núñez Cortés: ¿Y qué dice? Ernesto Acher: Y dice que si no les entregamos a las prisioneras, nos hundirán. Carlos Núñez Cortés: ¡Tengo una idea capitán! (La gente se ríe porque Carlitos toma pose heróica para su diálogo) Ernesto Acher: A ver. Carlos Núñez Cortés: Qué tal si vamos disfrazados de prisioneras y una vez a bordo.. ¡uaaa!, les atacamos. Ernesto Acher: No, no, no, no, imagínate lo que nos harían si se dieran cuenta de que no somos mujeres... (ambos hacen señal de cortar cuello) Daniel Rabinovich: Peor lo que nos harían si no se dieran cuenta. (Y sí, estoy de acuerdo que sería peor)
(Los pasitos que hace Ernesto mientras piensa es algo muy típico de él, ya que suele hacer juegos de pies muy sutiles pero graciosos) Carlos Núñez Cortés: ¡Ya sé, capitán!, ¡ya sé!, pues entonces, vayamos disfrazados de hombres. (Creo que a alguien se le acabaron las ideas, ¿o qué habrá dado a entender?) Daniel Rabinovich: Ay, ay, ay, ay, qué miedo tengo, tengo miedo, me late fuerte aquí. Marcos Mundstock: ¿Dónde? Daniel Rabinovich: En Polonia. (De hecho, es cierto, las personas que están tan tatuadas, ¿no es más fácil decir al médico en qué tatuaje les duele en lugar de aprender las partes del cuerpo?) Ernesto Acher: Y esos piratas nos van a hacer trizas. Daniel Rabinovich: Ay, ay, ay, ay, ay, siento un vacío en Francia. (Antes era el corazón, ahora es el estómago) Ernesto Acher: Bueno, pues nada. Hay que entregar a las prisioneras. Todos: ¡No, no! ¿Cómo que...? ¡No, no! ¡resistamos! Ernesto Acher: No sabría cómo ofrecer resistencia, por lo tanto hay que entregar a las prisioneras. Daniel Rabinovich: Es inútil. Marcos Mundstock: Sí, pero es el capitán. (Aparte de que hay muchos inútiles en el poder, el juego de palabras se refería a que era inútil la resistencia, no el capitán. Que en este caso, no pienso que se refiera a ambos, ya que Ernesto ha actuado como un capitán muy capaz y prudente; pero bueno, el chiste es ese y Daniel y Marcos le siguen al chiste con miradas y movimientos de cabeza) Ernesto Acher: ¡Hala!, marchaos, tomad la chalupa, idos con el pirata Raúl. Adiós.
(La cámara, por estar haciendo acercamiento al rostro de Ernesto, no nos deja ver qué pasó con los demás que el público se rio) Ernesto Acher: Contramaestre, zarpamos. Que extiendan las velas. Marcos Mundstock: No se lo aconsejo, señor, hay viento. Ernesto Acher: He dicho que extiendan las velas. Marcos Mundstock: ¡Ah!... yo había entendido que "enciendan" las velas (jugando con las palabras sinónimas, Ernesto decía las velas de tela y Marcos las velas de cera). Ya decía yo, me parece una "absurdez" (siguiendo con la mala pronunciación de la canción pasada).
Daniel Rabinovich: ¡Ay!, que las majas se han ido y con ellas nuestro amor.
Coro: Siempre nos queda el olvido, el olvido con el licor. Ya que las majas se han ido, y con ellas nuestro amor, sólo nos queda olvidarlas, sólo nos queda, olvidarlas, sólo nos queda olvidarlas...
Daniel Rabinovich: ¡Buaahhh! Ernesto Acher: Bueno, Francisco, olvídalas ya, no llores más por ellas. Daniel Rabinovich: ¡No lloro por el ellas, lloro por el futuro de Italia! (Que ya todos sabemos en qué parte del cuerpo se encuentra ese país tatuado, y por eso se asombran y le piden callarse)
No
voy a ahondar en la complejidad musical, ya que no es mi fuerte, sino
en basarme en los guiones de los espectáculos para analizar los chistes
Me apoyaré en una página hecha por fanáticos, la cual es https://lesluthiers.org/ y enlazaré a los artículos de dicha página cuando sea necesario
Aunque no me basaré en ella, también esta página está muy completa http://www.leslu.com.ar/ por si la quieren visitar
Obra
Pasión bucólica
(Vals geriátrico)
Tomando citas textuales del sitio lesluthiers.org, sobre esta obra:
Fue llamada en un principio "Las tías". Y nació a partir de una rutina de Jorge Maronna, que solía imitar a su tía. Mientras se vestía en los camerinos le daba a veces por hablar como ella. Pero no hay tía que no tenga vecina, y Carlos Núñez acabó siendo la segunda tía, que añoraba a su difunto Arnolfo. El nombre era real: provenía de un tío político de Núñez que había pasado a mejor vida. De vez en cuando Marcos Mundstock se convertía en tercera tía. Y un día se convirtió en algo más: en libretista de una escena entre dos viejitas amigas. Pocos días después, el texto tenía música y formaba parte del espectáculo Humor dulce hogar. (Texto extraído del libro Les Luthiers de la L a la S) (El libro de 1991 tuvo una reedición con una modificación del 40% en el 2007; pero actualmente están descatalogadas ambas ediciones)
(Aparece Carlos Núñez, limpiando con un plumero todo lo que va encontrando, sin embargo la posición en la que está, detrás del piano tapando la mitad inferior de su cuerpo, y las caras que hacen, nos hacen pensar que está haciendo otra cosa, hasta que empieza a limpiar el piano con el plumero nos damos cuenta de qué estaba haciendo realmente, haciendo estallar de risa al público. Comienza a hablar como una viejita octogenaria)
(Lo ingenioso de la construcción narrativa de esta obra consiste en que van concatenando las conversaciones, usando precisamente la última palabra del canto que realizan. Esto lo veremos más descarado en la estrofa final, en donde cada quien irá por su lado concatenando sus conversaciones con la palabra final del diálogo de la otra persona)
Carlos Núñez Cortés: ¡Cuánto polvo, cuánto polvo! Una se mata limpiando y no luce… dieciocho años que tengo todas las ventanas cerradas y sigue entrando polvo, sigue entrando polvo… (bueno, si consideramos que el polvo es realmente la acumulación de células muertas, no importa mucho que cierre las ventanas, por otra parte, la gente ríe porque cuando Carlitos da un paso alto se empieza a sacudir el polvo de la entrepierna) y para colmo ya está por llegar Rosarito, que se fija en todo. (Se oyen golpes) Esa debe ser Rosarito. ¡Ya va! Adelante, querida, adelante…
(Aparece Jorge Maronna, andando y hablando también como una viejita. Los dos se funden en un abrazo dejándose caer uno sobre el otro hablando al unísono)
Jorge Maronna: ¡Hola, Clarita! ¿Cómo está? Carlos Núñez Cortés: ¿Cómo le va, querida? ¡Pero que bien que se la ve, déjeme que la mire porque… Jorge Maronna: ¿Cómo está? ¡Qué divina, se cambió el peinado, qué bonito! ¡Ay, ese collar de perlas cultivadas es una belleza… Carlos Núñez Cortés: …pero que linda que está, querida, que bonita… qué lindos los zapatitos que tiene, querida… se ha dejado la barba, querida… (además del chiste de que la tía es una vieja barbona, de hecho si nos fijamos, Jorge sí se dejó la barba respecto a otros espectáculos pasados) Jorge Maronna: …y le traje unas colaciones. Carlos Núñez Cortés: Querida, no se hubiera molestado, querida. (Y todavía les sacude el polvo con furia) Jorge Maronna: ¡Ay, cambió los muebles de lugar! Carlos Núñez Cortés: Ah, sí. ¿Cómo se dio cuenta? (Como si fuera muy difícil notar una distribución diferente de las cosas cuando estás acostumbrado a ellas, lástima que ese chiste no lo captó el público) Jorge Maronna: Y… acá, donde está el piano había otra cosa… Carlos Núñez Cortés: ¡Ay, tiene razón! Ahí estaba el pobre difunto Arnolfo. (Tratar al esposo como mueble, que están tan acostumbrados a que esté todo el tiempo en el mismo lugar, otro chiste que no captó el público) Jorge Maronna: Ah, claro, sí, sí, sí. Carlos Núñez Cortés: Y sí, lo saqué (O sea, tenía al cadáver con ella, se nota muy bajito que algunos del público sí captaron el chiste). Una no puede vivir aferrada a los recuerdos. (Quizá contagiados por los que empezaron a reír, empieza a sonar la risa más fuerte. Ya se había tardado el público en reaccionar. Este tipo de cosas son las que hacían que Les Luthiers modificara sus obras entre presentaciones) Jorge Maronna: Hace muy bien, Clarita, hay que seguir viviendo. Carlos Núñez Cortés: Sí, querida. Todos los veranos lo vuelvo a poner en la bóveda, je, je. Allí está más fresquito. (Bueno, ser momificado es una buena idea, el cuerpo queda muy bien conservado) Jorge Maronna: Claro, seguro, sí, sí. Carlos Núñez Cortés: ¿Se acuerda cómo le gustaba la música? Jorge Maronna: Sí… Carlos Núñez Cortés: ¿Cómo la escuchaba? Jorge Maronna: Sí, quietito… (Aquí el chiste está en que ya no se sabe si se refieren a Arnolfo de vivo o de muerto) Carlos Núñez Cortés: ¿Qué le parece si tocamos alguna canción, eh? Jorge Maronna: Ay, sí, claro, a ver cuál tiene para hoy, Clarita. Carlos Núñez Cortés: A ver esta, divina, esta es divina… A ver esta, ¿la sabe? Jorge Maronna: A ver, esta… sí. Carlos Núñez Cortés: Ah, qué suerte, que la sabe… Jorge Maronna: No la sé.
Carlos Núñez Cortés: ¿Cómo, no dijo "esta sí"? Jorge Maronna: ¡No, no, no, no! Estaba leyendo el título: “Esta-sí de amor”. No la sé. (En lugar de "Éxtasis de amor", yo pensé que se iba a referir a la nota musical "Si") ¿Y ésta otra? “Pasión Bu-co-lí-ca”. (Aprovechando el chiste de que lee mal) Carlos Núñez Cortés: Sí, esa es divina, pero está mal acentuada. Jorge Maronna: Ah, “Pásion Bucolíca”. (En vez de corregir el acento en bucólica, lo movió en pasión. Que esto me recuerda a un chiste de un espectáculo futuro, en Esther Píscore, Ésther Píscore; pero bueno, no tiene relación, solo son recuerdos del futuro pasado) Carlos Núñez Cortés: Eso, sí. Mejor toquemos esa, sí. Un, dos, un, dos…
En estos bellos jardines sopla una brisa de vida. Quiero olvidar para siempre las ilusiones perdidas…
Jorge Maronna: ¡Ay, hablando de perdidas! ¿Sabe que se casó la Betty? (¿Qué tal la reputación de Betty?) Carlos Núñez Cortés: ¿La Betty? Jorge Maronna: Sí… Carlos Núñez Cortés: ¡Ay, pobre! Jorge Maronna: ¿Pobre? Pobre el marido… (Pues si tiene reputación de mujer perdida, sí, pobre marido) Ah, y le cuento que se casó de blanco. Carlos Núñez Cortés: ¡Hay que ser descarada! Jorge Maronna: ¡Ah, no, no! El marido se casó de blanco… (Pues sí, parece que Betty sí se ganó bien su reputación)
El canto de los pajaritos inflamando nuestros pechos Pío, pío, pío, pí-pío, pío, pío, pío, pí-pío, Crisantemos y malvones, musgos, líquenes y helechos…
Carlos Núñez Cortés: Helechos… El-lecho… nunca me voy a olvidar lo que me dijo el Arnolfo en el lecho de muerte. Jorge Maronna: Ay, ¿qué le dijo? Carlos Núñez Cortés: “Vieja, traéme un sandwiche de mortadela…” Jorge Maronna: ¿Y cómo, estando tan mal? Carlos Núñez Cortés: No, si estaba perfectamente… Jorge Maronna: ¿No dijo “lecho de muerte”? Carlos Núñez Cortés: Ah, sí, murió en ese lecho… pero muchos años después… Jorge Maronna: ¡Ah! Carlos Núñez Cortés: Lo que pasa es que el Arnolfo, a nuestra cama matrimonial le llamaba “El Lecho de Muerte”. Jorge Maronna: Ah, por eso… ¿Y por qué? Carlos Núñez Cortés: Porque decía que era la muerte de sus ilusiones. (Todo este párrafo es puro humor negro muy bueno)
Los querubines beatos que por nosotros velaban…
Jorge Maronna: ¡Ay, velar, ay! Me olvidé de ponerle la vela a San Pantaleón, y es para la salud… (El santo mencionado, sin embargo, según esto, es de los santos que ayudan sin necesidad de recibir pago alguno) Carlos Núñez Cortés: Rosarito, Rosarito, en lugar de tantos santos, usted debería tener un médico, querida. Jorge Maronna: Ah, no. ¿Para qué, si con los santos me arreglo? Estoy sanísima… Carlos Núñez Cortés: ¿Seguro? Jorge Maronna: Seguro. Lo único… el juanete, pero eso me lo arregla el pedícuro. Hace cuarenta y siete años que voy donde el mismo pedícuro. Carlos Núñez Cortés: Aunque sea debería tener un ginecólogo. Jorge Maronna: Todavía no necesito… (Se creía antiguamente que si una mujer era virgen, no necesitaba ir a hacerse estudios) Carlos Núñez Cortés: Al menos debería hacerse un papanicolau. Jorge Maronna: ¿Es algo del Vaticano? (Por lo de "Papa", la máxima autoridad del catolicismo que viven en el Vaticano) Carlos Núñez Cortés: Pero no, Rosarito, el papanicolau es para enfermedades de señoras. Jorge Maronna: Ah, entonces será “mamanicolau”. (Se juega con el sonido de Papa y papá, pues entonces sería mamá, por ser para señoras. Para arruinar el chiste, les cuento que se llama Papanicolau porque lo desarrolló el ḿedico griego Georgios Papanicolaou)
Se oye el canto del arroyo en la orilla humedecida. Glu, glu, glu, glu, glu, glu, Glu, glu, glu, glu, glu, glu… Confesaste tu pasión, me ofreciste nueva vida…
Carlos Núñez Cortés: Nueva vida, nueva vida… “Año nuevo, vida nueva”, siempre lo decía el difunto. Jorge Maronna: Ay, qué alegre…
(El texto está cortado en el sitio lesluthiers.org, yo le seguí la transcripción aquí y les mandé por correo la notificación a los administradores, espero que para cuando salga esta entrada lo hayan corregido)
Carlos Núñez Cortés: Sí, era muy alegre. Me acuerdo casualmente aquella vez para año nuevo
Jorge Maronna: ¡Ay! ¿Qué pasó?
Carlos Núñez Cortés: ¡Cómo se descompuso el Arnolfo! ¡Me dejó la sala hecha un asco! Los médicos no se ponían de acuerdo
Jorge Maronna: ¡Aj, como siempre!
Carlos Núñez Cortés: Uno decía que era el hígado, otro que el corazón, otro que los riñones
Jorge Maronna: ¡Ah, sí, sí, sí, sí! Los médicos siempre discutiendo por menudencias (la comida llamada menudo se hace precisamente con las vísceras; pero también menudencia es cosa de poca importancia, he ahí el hermoso juego de palabras)
Carlos Núñez Cortés: ¿Sabe lo que me dijo uno?
Jorge Maronna: No
Carlos Núñez Cortés: Que era un problema que venía arrastrando de hacía mucho
Jorge Maronna: Una pierna (pues si iba arrastrando algo, quizá fue una pierna)
Carlos Núñez Cortés: No, una hernia. Lo tuvieron que operar de urgencia
Jorge Maronna: ¡Ay, no me diga!
Carlos Núñez Cortés: ¡Ay, sí! ¡Ay!, cuando salió el cirujano y me dice, señora, lo perdimos en la operación
Jorge Maronna: ¡Ay, Clarita, qué momento!
Carlos Núñez Cortés: Por suerte lo encontraron enseguida (Los médicos cuando anuncian un fallecimiento, dicen que perdieron al paciente; pero en este caso, lo perdieron de verdad, no sabían dónde estaba, este juego de palabras es la mina de oro de los chistes de Les Luthiers)
Jorge Maronna: ¿¡Eh!?
Carlos Núñez Cortés: Se había escapado del quirófano
Jorge Maronna: ¡Aaah!
Carlos Núñez Cortés: ¿Sabe cómo hicieron para encontrarlo?
Jorge Maronna: ¡No!
Carlos Núñez Cortés: Je, je, je. Fueron siguiendo la sonda
Jorge Maronna: ¡Aaah! ¡Sí!
Carlos Núñez Cortés: Estaba ahí tirado en el pasillo, una cosa babosa...
Jorge Maronna: ¡Ay! ¡Clarita! ¡Me acordé! Me tiene que dar la receta de la natilla
Carlos Núñez Cortés: Pero sí, querida, si es una bobada. ¿Para qué la quiere?
Jorge Maronna: La quiero hacer esta noche
Carlos Núñez Cortés: ¿Esta noche? ¿Por qué?
Jorge Maronna: Es que viene a cenar el pedícuro
Me declaraste tu afecto; pero luego me olvidaste...
(A partir de aquí, cada quien va por su lado de la conversación, concatenando sus ideas con la palabra final de la otra conversación. Una forma muy ingeniosa, de verdad) Carlos Núñez Cortés: Nunca me voy a olvidar la noche aquella cuando me lo trajeron al Arnolfo. Estaba a la miseria, pobre santo. Le pregunté al doctor: "¿será alguna comida que le cayó mal?", y va y me dice: "No señora, una cornisa que le cayó justo" (Bueno, fue una caída, de otro tipo pero caída). ¡No se movía, no hablaba! Jorge Maronna: Hablar, hablar. ¿De qué hablaremos con el pedicurista? Sí. Hablar y nada más, ¿eh? Él no puede esperar nada más, jamás lo he autorizado Carlos Núñez Cortés: "La autorización, me tiene que firmar la autorización", me dijo el doctor. Yo miré el papel y le dije: "¿Pero qué tiene que ver mi pobre Arnolfo con una autopista?, ¿eh?, ¿qué tiene que ver?" Jorge Maronna: ¡Ay, tiene que ver hoy en día las cosas que pasan! Una mujer sola tiene que saber decir que no Carlos Núñez Cortés: "No señora", me dijo el doctor, "autopista no..., ¡autopsia!". Y yo le dije: "y bueno, hágala, total, mal no le puede hacer" (Considerando que es una operación a un cadáver. Y de hecho yo quería ser forense, total, peor no puedo dejar a mis pacientes) Jorge Maronna: Él no puede hacer nada si yo no se lo permito. Empezaremos conversando y... y... bueno, ya veremos cómo sigue Carlos Núñez Cortés: Sigue estacionario, me dijeron en la autopsia. "Tranquila, señora", me decían, "tranquila" Jorge Maronna: Tranquila. Tranquilas las manos, ¿eh? Porque si no me pongo a gritar Carlos Núñez Cortés: A los gritos salió la enfermera, salió con el Arnolfo en brazos, me lo muestra y me dice: "La felicito señora, es un varón" (Pinche enfermera, eso sí es humor ultra negro, te sacan el cadáver como si fuera un neonato) Jorge Maronna: ¡Ah, sí, sí! Él es un varón (supongo que no se refiere a barón de título, ya que un barón no tendría necesidad de ser pedicurista); pero yo soy una mujer decente y tengo una forma de vivir. Carlos Núñez Cortés: Y hay que seguir viviendo, Rosarito
Jorge Maronna: Es lo que yo siempre digo, Clarita. Hay que seguir viviendo Carlos Núñez Cortés: Como usted dice, hay que seguir viviendo Jorge Maronna: Y como usted dice que yo digo, Clarita, hay que seguir viviendo
Viva la vida, viva el amor y la pasión juvenil. (Sobre todo juvenil con estas señoras)
Marcos Mundstock: A continuación, y prosiguiendo el presente recital... (le hablan al oído) Señoras, señores, para nosotros esta es una noche muy especial. Tenemos un motivo particular de alegría, y lo vamos a compartir con todos ustedes. Quien está al tanto de las últimas promociones de cantantes franceses conoce seguramente el nombre de Jean-Claude Tremend. Constantemente llegan noticias de toda Europa, no solo de Francia, del éxito, del gran éxito de los discos, los recitales, de ese gran artista, ese gran cantante que sin duda es Jean-Claude Tremend. Y hoy aquí tenemos la gran alegría, y bueno, también, por qué no, el orgullo de contar con la presencia... de su cuñado. (El texto es casi igual, la diferencia contra "Viejos Fracasos" es que en ese a Marcos no lo interrumpen, sino que le avisan en cuanto termina su canción)
(Daniel aparece entre el público y sube al escenario, saluda al público y saluda de beso en la mejilla a Marcos, cuando éste le quiere devolver el saludo, Daniel se aleja y lo avienta asustado. A diferencia de "Viejos Fracasos", en donde primero lo ignora y luego le avienta el humo del cigarro a la cara)
Daniel Rabinovich: Bonsoir, Mesdames et Messieurs. Je suis émotionné. Je suis recién arrivé de Paris, et pour moi c'est un grand honneur être ici, à Bogotá. À tout à l'heure, aujourd'hui... à tout à l'heure aujourd'hui. Moi, je suis orgoullose de piser cet éscenaire, avec la compagnie de Les Luthiers. (Aquí el galimatías que dice Daniel cambia, ya que en "Viejos Fracasos" lo adaptan a Chile y aquí a Colombia) Ernesto Acher: Ah, sí, Les Luthiers, entendí. (Esta línea es nueva, y de hecho sí entendió una palabra francesa, Les Luthiers es francés de hecho, y significa constructor de instrumentos)
Daniel Rabinovich: Abusant de la compagnie de Les Luthiers, et abusant de votre patience, je chanterai pour vous une chanson que me récuèrde très a Paris. ¿Et pourquoi me récuèrde très a Paris? Parce-que c'est une chanson parisienne, une chanson d'amour très fameuse, conoçu, connue, coné, coná... (Carlitos se empieza a reír) fameuse. J'espère que vous disfrutez, et le nom de la chanson... (Cada vez ríe más fuerte, llegando incluso a interrumpir a Daniel) le nom de la chanson... "Les nuits de Paris". (Este diálogo sí es diferente por completo)
Carlos Núñez Cortés: (Ya asustado porque no entendió nada) ¿Eh? (Y pide ayuda para entender) Ernesto Acher: ¡Eh! Perdón, maestro, no conocemos la canción, pero si usted la canta lo acompañamos y... Carlos Núñez Cortés: Claro, para darnos una idea... Daniel Rabinovich: Non, non, je ne vous comprends pas, moi je parle seulement Français. Carlos López Puccio: ¿En qué habla el francés éste? Jorge Maronna: En francés. Carlos Núñez Cortés: ¿Francés? Daniel Rabinovich: Oui, monsieur. Carlos Núñez Cortés: Jorge habla francés. Jorge Maronna: Sí, pero muy poco. Carlos Núñez Cortés: Fue a la Alianza. Jorge Maronna: Sí, pero un día solamente. (Esta línea es nueva) Ernesto Acher: Vos preguntale cómo es la canción. (Esta parte que sigue tiene varios cambios) Jorge Maronna: Eh... monsieur! Daniel Rabinovich: ¿Oui? Jorge Maronna: Eh… comment... allez - vous? ¡Me acordé! Daniel Rabinovich: Bien, merci, monsieur. Je suis très bien; un petit fatigué pour le voyage, et reventé de chaleur. Carlos Núñez Cortés: No, no, no, no, que la canción, que cómo es la canción. Ernesto Acher: Que la tararee. Carlos Núñez Cortés: Eh... s'il vous plaît, "tararier"… la chanson… Daniel Rabinovich: Eh? Carlos Núñez Cortés: Tararier, la... Daniel Rabinovich: Qu'est-ce que c'est "tararier"? Carlos Núñez Cortés: "Tararier", eh... ¿cómo se dice? "tararier"... cuando uno... aaaaa, ¿eh? así... (ante la pantomima de Carlitos, Daniel ve si se encuentra bien o si está "haciendo necesidades", incluso pide apoyo a los acomodadores. Como la situación se pone vergonzosa, los dos dejan de hacer lo que están haciendo para retomar compostura) Jorge Maronna: S'il vous plaît, "silbons" la chanson. Daniel Rabinovich: Oui, très bonne, monsieur; très très bonne, s'il est bonne? Oui. (Pensó que le preguntaba si estaba bien) Jorge Maronna: No... "chiflez". Daniel Rabinovich: Les nuits de Paris... qu'est-ce que vous chiment? (¿De qué estás hablando?)
Carlos Núñez Cortés: Oui! Oui! Daniel Rabinovich: Oui? Carlos Núñez Cortés: Oui! Daniel Rabinovich: Oui, oui? Carlos Núñez Cortés: Oui, oui!
Daniel Rabinovich: Alors... mois, je commence? Carlos Núñez Cortés: Oui. Daniel Rabinovich: Bien sûr? Carlos Núñez Cortés: Of course. (Y todavía le contesta en inglés para rematar) Daniel Rabinovich: Passe-partout? Carlos Núñez Cortés: Passe-partout. Daniel Rabinovich: Un, deux, trois...
(Comienzan a tocar una canción)
Daniel Rabinovich: Non, non, non, parez, parez. Qu'est-ce que cette pendejade? Carlos Núñez Cortés: "Les nuits de Paris" Daniel Rabinovich: C'est "Les nuits d'Istanbul", que "Les nuits de Paris". Les nuits de Paris, une chanson d'amour... la mineur, trois pour quatre... Todos: ¿Eh?! Daniel Rabinovich: La mineur, trois pour quatre. (Un menor, tres por cuatro) Todos: Ah, de tres por cuatro. Daniel Rabinovich: Alors, vous la savez o non la savez? Carlos Núñez Cortés: Oui. Daniel Rabinovich: Oui, ¿qué? Carlos Núñez Cortés: La chanson... que of course, passe-partout. (Mezclando ya tres idiomas) Daniel Rabinovich: Un, deux, trois...
(Comienzan a tocar otra canción)
Daniel Rabinovich: Non, non, non.... c'est pas une tarentelle italienne!.....Animaux!, sauvages!, brut!, demi-sec! Vous disculperez... nous n'avons pas ensayé un cul (no hemos ensayado ni un culo, en la versión anterior fueron más discretos al decir "comino"), alors... ce n'est pas possible pour nous... Carlos Núñez Cortés: Mais, tonnerre de Dieu, cela suffit, monsieur! Ce que vous pouvez emmerder avec votre chanson! Ni "Les nuits d'Istanbul", ni la tarentelle, ni une autre chanson ne vous convienne, monsieur... Nous avons marre de jouer sans cesse! Qu'est-ce que c'est "Les nuits de Paris", sacré bleu! (Esto sí es francés correcto, Carlitos dijo: ¡Pero, trueno de Dios, basta, señor! ¿Qué puedes hacer con tu canción? Ni "Istanbul Nights", ni la tarantela, ni ninguna otra canción le conviene, señor... ¡Estamos cansados de tocar constantemente! ¿Qué son las “Noches de París”, azul santo!) Daniel Rabinovich: Alors, vous parlez Français! Carlos Núñez Cortés: No... ¡Es que no lo entiendo, no lo entiendo! (Aquí este chiste lo extendieron para explicar mejor lo sucedido, Carlos lo habla pero no lo entiende)
(Aquí el texto cambia completamente para dar paso a una versión totalmente distinta de la canción) Ernesto Acher: ¿Su merced no sabe un "chansón" en español? Daniel Rabinovich: Oui, je sais une chanson en espagnol. Carlos Núñez Cortés: ¿Y por qué no canta esa? Daniel Rabinovich: Non, non, non, moi je me confunde, je ne sais bien pas la lettre... (esta es la clave, se va a confundir porque no sabe la letra) Carlos Núñez Cortés: ¡Y cántela sin el "palaletre"! Y, comme se llamme? Daniel Rabinovich: ¿Eh? Carlos Núñez Cortés: Que comme se llamme, comme se... Ernesto Acher: Le titule. Daniel Rabinovich: Ah, le titule!... "Comme se llamme" (Regañando a Ernesto)... Las noches de Paris. Carlos Núñez Cortés: ¡Ah sí, las noches de París! Ernesto Acher: No hay ningún problema. Maître... "comenzón" Carlos Núñez Cortés: Lo que él quiere decir es que usted ..."empezón" (Durante toda la canción Daniel cometerá errores que para un extranjero pueden ser errores mínimos en la pronunciación; pero que de verdad son enormes cambios al significado de las oraciones. Todos los chistes irán en ese sentido) Daniel Rabinovich: Un, deux, trois... Aujourd'hui! Ah, las noches de París... París y tú. Por aquellos bulevares nuestras almas gemelas... Esteban Augusto... Carlos Núñez Cortés: ¿Eh? Ah, no.... ¡estaban a gusto! Daniel Rabinovich: Por aquellas callejuelas, rodeados por la mafia... Carlos Núñez Cortés: No, no, ¿qué mafia? No, la magia, la magia. Daniel Rabinovich: ¡Magia, magia! Oh, París y tú, (Aquí Daniel jugará con la dificultad de pronunciar la "r" fuerte cuando son nativos de pronunciar la "r" gutural) cuántos gecuegdos... gecueg... cuántos gecueg... gecueg... cuegdos... gegegods... (¡La cara de Carlitos apoyando el esfuerzo de Daniel, es fenomenal!) cuántos gecuegggaga... ggguagagaga... ggguagagaga... ¡Magia! (Ya, no pude pronunciarlo, digo la que sí me sale. Y la cara de desilusión de Carlitos, simplemente maravilloso)
Daniel Rabinovich: París, la noche y tú, una barca, y la luna llena, tu regazo, tibio y sereno, y mis manos, tocando el seno...
Carlos Núñez Cortés: ¡No!, el Sena, el río...
Daniel Rabinovich: Te ruego, vuelve a mí y tendremos pasión y alegrías, perdóname y vuelve a mi lado, ya verás cuánto haré porquerías...
Carlos Núñez Cortés: ¡No, no!, por que rías, rías...la risa...
Daniel Rabinovich: En un triste atardecer con gesto altivo partiste, y así la espalda me diste, pero cuando te alejaste yo te vi hermoso traste...
Carlos Núñez Cortés: ¡No, no! ¡Hermosa y triste! Daniel Rabinovich: Eres precioso... (Este error también es común, el poner el género correcto en la palabra) Carlos Núñez Cortés: No, no, no... ¡precio-sa! Es una da-ma. Daniel Rabinovich: Eres muy bello... Carlos Núñez Cortés: ¡No!, ¡bella!, ¡bella!, ¡a!, ¡con la a! Daniel Rabinovich: Y yo te quiero "mucha" (que también hay extranjeros que se pasan y no saben cuándo va el género y cuándo no)
Daniel Rabinovich: No logro comprender el desprecio en tus ojos celestes, el maltrato al que tú me sometes, te suplico que no me destetes...
Carlos Núñez Cortés: ¡Detestes! Daniel Rabinovich: ¡Destestes! Carlos Núñez Cortés: ¡Detestes! Daniel Rabinovich: ¡Destestes! Carlos Núñez Cortés: ¿Qué "destestes"? ¡Detestes! Daniel Rabinovich: Dedetedés, dedeté, dedetedetes, que se te detes, quetemetes, ¿qué te metes?, se que te seques, que te seques el, te deses el, que me, que, me, pere... ¡Magia! (Ya, calmados, digo la palabra que sí me sale. Que esta forma de enredar las palabras era algo que tenía muy bien dominado Daniel)
Daniel Rabinovich: Oigo alejarse tu bus... Carlos Núñez Cortés: ¡Tu voz! Daniel Rabinovich: Diciendo: no volveré atroz... Carlos Núñez Cortés: ¡Atrás! Daniel Rabinovich: Pero igual, dolorida es tos... Carlos Núñez Cortés: ¡Estás!
Daniel Rabinovich: Pues la última vez que nos vimos te causé un sufrimiento atrás. (Que también pudo haber sido...)
Carlos Núñez Cortés: ¡Atroz!
(Al terminar la canción, el único feliz es Daniel, todos los demás huyen avergonzados)