Literatura y filosofía

Estudiando a Les Luthiers. Parte 23

La idea de este especial es analizar su humor y sus letras, basándome en la lista oficial de espectáculos de su página


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No voy a ahondar en la complejidad musical, ya que no es mi fuerte, sino en basarme en los guiones de los espectáculos para analizar los chistes

Me apoyaré en una página hecha por fanáticos, la cual es https://lesluthiers.org/ y enlazaré a los artículos de dicha página cuando sea necesario

Aunque no me basaré en ella, también esta página está muy completa http://www.leslu.com.ar/ por si la quieren visitar

Obra
Sonatas para latín y piano Op. 17 
(para latín, piano y triángulo amoroso)

Texto de la obra aquí

En esta ocasión, el video tiene un intro tan largo que ameritó su propia entrada, el video oficial para esta canción incluye el chiste del poema de Gemini; pero como ya lo analizamos, empezaremos desde que Marcos lee la introducción que está en su carpeta roja

Marcos Mundstock: A continuación vamos a escuchar fragmentos de las cuatro sonatas opus 17 para violín y piano que Mastropiero compusiera para el dúo formado por el violinista Rudolff von Lichtenkraut (hierba de abeto en alemán) y su esposa, la pianista Gundula von von Lichtenkraut (el uso de "von", que significa "desde" en alemán, es muy usado en los apellidos, aquí se juega con que se junten dos veces en un mismo apellido. Como el alemán no usa acentos escritos, dejaremos el nombre de Gundula sin acentuar), radicados en Praga.

La primera sonata del opus 17 está compuesta con pasión y arrebato; apasionada al estilo de los compositores románticos en general y arrebatada a algunos de ellos en particular. (O sea, que Mastropiero se las robó, plagió)

Durante el estreno de esta primera sonata se produjo un verdadero escándalo. Desde un comienzo el público se dividió: mientras unos silbaban y abucheaban el resto se retiraba de la sala. (O sea, que a nadie le gustó, más bien la división fue si debían agredir o retirarse en paz)

Seguidamente escucharemos un fragmento de la sonata nº 1, opus 17, para violín y piano de Johann Sebastian Mastropiero en su versión original, tal como fue estrenada por Rudolff y Gundula von Lichtenkraut.

(Carlos López Puccio haciendo de Rudolff y Carlos Núñez Cortés haciendo de Gundula interpretan la primera sonata)

("Gundula" tiene problemas para sentarse, pues su vestido es muy amplio y le estorba para acomodarse en la silla, por lo que le pide ayuda a "Rudolff" y ahora sí, se siente muy graciosamente. Después de la indicación de que están listos, interpretan la obra)

Marcos Mundstock: En la primavera siguiente Mastropiero viajó a Praga y conoció personalmente al matrimonio von Lichtenkraut.

Para Johann Sebastian verla a Gundula, enamorarse perdidamente, caminar toda la noche desesperado a orillas del Moldava, pasar dos días borracho en una taberna y componer durante una semana la sonata nº 2 del opus 17 pensando en ella fue todo cuestión de un instante. (Dejen a un lado el chiste de que todo eso pasó rápidamente, los pulmones para aguantar todo el aire y decirlo de corrido)

La noche del estreno, las miradas que Gundula lanzaba hacia el palco ocupado por Mastropiero parecían indicar que ella tampoco permanecía indiferente. (Los ojitos de Marcos de que ahí hay algo)

En esta sonata nº 2 el compositor, reflejando sus sentimientos por Gundula otorgó el lucimiento mayor a la parte del piano, como pudo comprobarlo el público de Praga en la noche de su estreno.

(Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés interpretan la segunda sonata)

(En esta ocasión "Rudolff" tiene una simples notas aisladas, cosa que lo intriga, mientras que "Gundula" tiene todo para lucirse en el piano)

Marcos Mundstock: Gundula, fiel al respeto debido a su esposo, sentía que no podía corresponder a los requerimientos amatorios de Mastropiero, hasta que una tarde comprobó que podía perfectamente. (No era cuestión de poder, sino de querer, y como quería, vio que podía. Un chiste genialmente narrado)

Los encuentros entre Gundula y Johann Sebastian se hicieron cada vez más frecuentes, y la vorágine pasional que vivieron ambos se refleja en la sonata nº 3 del opus 17 de Mastropiero, que el matrimonio von Lichtenkraut estrenó en el otoño siguiente con la presencia del compositor.

Llamó la atención del público esa noche la excesiva importancia asignada por Mastropiero a los solos de violín.

(Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés interpretan la tercera sonata)

(En esta ocasión, "Gundula" coquetea con Mastropiero, y éste parece decirle que si se pueden encontrar, "Gundula" le dice que no, porque obvio, está tocando el piano, que cómo se le ocurre; pero de pronto, su parte del piano tiene un silencio muy prolongado y el violín tiene una parte muy complicada, cosa que "Gundula" aprovecha para cumplirle a Mastropiero y regresar a tocar el piano. Luego nota que hay otro gran silencio y aprovecha para volver a Mastropiero mientras el violín tiene una parte muy complicada; pero en esta ocasión "Gundula" no regresa. "Rudolff" repite un par de veces para ver si entra el piano; pero al no hacerlo voltea y ve que "Gundula" no está, la busca bajo el piano, y al no encontrarla por ningún lado, con el piano toca unas notas como diciendo "amorcito", o cualquier otra frase de cuatro sílabas que encaje, lo cual es muy gracioso. "Rudolff" voltea y la ve con Mastropiero, por lo que corre con ella)

Marcos Mundstock: Rudolff descubrió el engaño (Marcos voltea al público y sonríe, pues claro, fueron demasiado mensos Gundula y Mastropiero). Increpó duramente a Mastropiero, mencionó la palabra “duelo”, y dijo algo acerca de sus padrinos. Ante la pasividad de Johann Sebastian mencionó la palabra “cerdo”, y dijo algo acerca de su madrina (le mentó la madre, con elegancia, pues). Entonces Johann Sebastian por fin reaccionó y, enfrentando a von Lichtenkraut le dijo: “¿Qué nos está pasando, Rudy?”. (Así, chavalmente, como si no tuviera importancia, como si fueran grandes amigos, a ver si pega y se salva)

Von Lichtenkraut le arrojó un guante a la cara. Mastropiero comprendió entonces que ya no podía rehusar el desafío. Al día siguiente envió a sus padrinos a concertar un duelo con von Lichtenkraut, puso en orden sus papeles, escribió una patética carta a Gundula… y huyó de Praga. (Claro, no iba a enfrentarse a duelo)

Gundula, desilusionada y arrepentida volvió a los brazos de Rudolff más enamorada que nunca.

Mastropiero, resentido con ambos, compuso la sonata nº 4, última del opus 17, con extrañas indicaciones en la partitura que Gundula y Rudolff von Lichtenkraut, forzados por contrato a ejecutar su música, se vieron obligados a respetar.

(Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés interpretan la cuarta sonata)

("Rudolff" y "Gundula" ven sus anotaciones al margen y se asombran; pero bueno, hay que hacerlo. Empiezan a tocar una partitura muy elaborada, como para castigarlos físicamente, e incluso "Rudolff" tiene que hacer una sentadilla, golpear a "Gundula" y cerrarle el piano)

Este es el video de la obra
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Estudiando a Les Luthiers. Parte 22

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Obra
Poema de Gemini
(no es en sí una obra, sino más bien un chiste previo a Sonatas para latín y piano Op. 17; pero en la página de los fanáticos la ponen aparte, y para el análisis, me facilita partirlo de esta forma)

Texto de la obra aquí

Otra vez Jorge intenta retar a Marcos y se lo vuelven a llevar a jalones. Al acercarse el asistente de escenario, Marcos se asusta porque no lo esperaba tan cerca. Ya preparándose para por fin seguir con el siguiente acto, entra Daniel recitando de su librito de poemas

Daniel Rabinovich: Aunque el sol ya se escondió
no esperes que yo me vaya

(Se acerca a Marcos por la espalda y se vuelve a asustar. Daniel lo calma y le quiere contar de su librito de poemas; pero Marcos le pide que se detenga, pues ha agarrado algo detrás de la cortina a una altura muy sospechosa. Se ponen a pensar qué podría ser. Marcos dice que lo agarró al momento de asustarse. Daniel verifica que no haya nada. Ven diferentes opciones y van descartando. Marcos piensa en una posibilidad, se asusta, lo suelta, y al ver detrás ven que no hay nada. Ya con Marcos calmado, Daniel sigue con lo suyo)

Daniel: Mirá qué belleza este poema de Torcuato Gemini del siglo dieci... dieci... del siglo. (En el audio escuchamos que dice "de un siglo")

Aunque el sol ya se escondió
no esperes que yo me vaya;
amante fiel como yo
otro no, no creo que hai...ga. (Aquí el chiste está en la conjugación errónea del verbo haber)

Porque ya es noche cerrada
tú ni siquiera me ves.
Me encontrará la alborada
aquí, rendido a tus pies...es. (Aquí el chiste está en el plural incorrecto, ya que los sustantivos terminados en s, el plural es igual, otros dicen que no tienen plural; pero eso es harina de otro costal, ejemplo, el virus, los virus)

(Por algún motivo, este verso no está en la presentación oficial por video; pero sí en el audio)

Tengo sueño, es mediodía,
quema el sol; pues bien, me iré.
Más tu recuerdo, alma mía,
me seguirá donde esté...aah. (Y aquí el chiste está en rimar mal. El primer verso y el tercero están bien, el segundo y el cuarto así como lo leyó está bien; pero Daniel forzó a que rimara con el primero

(También en el guión que tienen lo fanáticos en su sitio, no me concuerda con lo que dice Daniel en el video oficial. Como son galimatías que no tienen sentido, pongo lo que dice en el video oficial)

Qué belleza, ¿eh? Y el último... el último es un "sonecto" (El chiste está en la mala pronunciación de la palabra soneto) a mí es el que me... (por algún motivo, cuando retrocedía el video para revisar que estuviera escribiendo bien, a veces se oía mejor a Daniel decir "a mí" justo antes de empezar la siguiente frase; pero si la escuchaba de corrido, era apenas perceptible) el último es el que más me... el que... el que me... cuando... el... es el de... de todos es el que más me... cuando lo leí me... y después cuando lo releí también (también esta parte es graciosa, porque supone que le estamos entendiendo) y ahora que lo leo me... me... en el futuro... a mí me... es como si... tiene una... para mí el último es... es al final, el que termina (Un chiste metido entre el sinsentido, que de por sí es ya un chiste verlo trabado) y de los "sonectos", este... a mí me... el último me.. es que... a mí me... (voltea  a ver a Marcos, que tiene cara de que no entiende nada, y Daniel cree que sí lo está entendiendo, por lo que le dice) bueno, a vos no, a vos no te, a mí sí me (si nos fijamos, el terminar las frases con el "te" y el "me" hace suponer que entendemos lo que quiere expresar, cosa que realmente nadie le sigue la idea), cada cual tiene realmente... a mí me... me... me... me... (Daniel se traba hasta que Marcos lo empuja para destrabarlo) ¡Me gusta! ¡Eso! (Por fin sabemos qué es ese "te", "me")

Esta es la galimatías que dice en el audio
Qué belleza, ¿eh? Y el último... el último es un "sonecto" que... es... a mí es el que... el último siempre me... de todos el más... a mí el último me... es un... el autor... y a mí me... es el que... yo cuando... se ve que en esta ed... siempre tuve como... a mí es el... el último a mí me... es el que... bueno a vos no te, a mí sí me, cada cual... a mí me... es el que... como yo si... una vez lo... y después... otra vez y otra vez me... y después otra vez me... me... ¡me copa!

Se terminó de imprimir en los Talleres Gráficos de "El Amanecer"... (En el video oficial de la obra, no dice con claridad el taller gráfico que lo imprimió, en el audio sí)

(Marcos detiene a Daniel y le explica de qué es realmente ese texto que tanto "le", y al darse cuenta se va avergonzado tapándose con el librito)

Marcos ve al asistente de escena y le pregunta
Marcos: Muchacho, ¿por dónde entran todos?
El asistente le indica por dónde y Marcos habla con mímica al público, de que todos entran por donde se debe y él tuvo que salir por debajo de la cortina. Hace un ademán con la mano y recuerda que agarró algo sospechoso, por lo que hace mímica al público de que pudo ser cualquier cosa, mejor saluda y se pone a leer la introducción de la siguiente canción)

Este es el video de la obra
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Estudiando a Les Luthiers. Parte 21

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Obra
Lazy Daisy
(hall music)

Texto de la obra aquí

Texto de carátula del disco: Daniel se agarra la mano con la manija del bass-pipe. Ernesto y Puccio se confabulan para que Carlos Núñez equivoque su parte en la coreografía con bastones imaginarios. Al final Ernesto y Núñez compiten con armas no muy limpias en sus solos de "scat"

Marcos Mundstock: El primer viaje de Mastropiero a los Estados Unidos había sido anterior a su experiencia cinematográfica ya relatada. En Nueva York vivía desde pequeño Harold Mastropiero, hermano gemelo de asombroso parecido con Johann Sebastian. Los hermanos Mastropiero, Johann Sebastian y Harold, sabían muy poco el uno del otro. Johann Sebastian tenía noticias de que su hermano pertenecía a la Mafia y éste conocía la música de Johann Sebastian. Ambos estaban indignadísimos (digo, una cosa es tener un hermano mafioso; pero, ¿un músico como Johann en la familia? ¡Qué horror!). Decidido a reconciliarse, Johann Sebastian se embarcó rumbo a Nueva York. Cuando el vapor estaba llegando a puerto Johann Sebastian, acodado en cubierta, comentó con el capitán: “Jamás me hubiera imaginado así a Nueva York”. “Tiene razón, señor, -le contestó el capitán- estamos llegando a las Canarias” (Chiste inocente pero efectivo). Unos días más tarde el barco llegó efectivamente a la ciudad de Nueva York. Finalmente los mellizos Mastropiero se encontraron. Se reconocieron de inmediato (siendo idénticos sería difícil que no pasara). El parecido era tan notable que durante toda la estadía de Johann Sebastian los guardaespaldas de Harold no sabían a quien proteger, el mayordomo de Harold no sabía a quien atender y la mujer de Harold… se llamaba Margaret (¿qué pensaban?, ¿que no sabía con quién ir a la cama? Mal pensados). Harold Mastropiero explotaba un sórdido local en el que funcionaban un cabaret clandestino, un salón de juegos prohibidos y un centro de apuestas ilegales, pero en realidad su local era sólo una pantalla para ocultar la fuente de sus fabulosos ingresos. En los fondos funcionaba un almacén (Aquí el chiste es que por lo general, los mafiosos hacen las cosas al revés). Johann Sebastian compuso varias piezas de Music Hall que fueron estrenadas en el cabaret clandestino de su hermano Harold. Escucharemos a continuación una de ellas, la denominada “Lazy Daisy”.

(Marcos no puede salir de escena porque le pusieron la cortina. Buscando la forma de salir, se queda pensativo, viendo a ver qué pasa, ríe al público, se acomoda y como no hay nada atrás de él más que la cortina, cae de espaldas siendo cubierto por ella. Entran a escena Ernesto, Carlos, quien atropella a Ernesto y López Puccio. Se acomodan, prueban el micrófono y creen que siguen probando el audio. Daniel sigue gritando y Jorge lo regaña; pero es porque Daniel se atoró la mano con su instrumento)

Coro:

There’s a boy who fell in love one day (oh, oh) (Hay un chico que se enamoró un día)
And his music used to sound this way (oh, oh) (y su música solía sonar así)

Doo-doo-doo-doo

But the lady was a lazy thing (oh, yes) (Pero la chica era una cosa perezosa)
Didn’t care a dime about the ring (oh, no) (No le importaba ni un centavo el anillo) (Lo gracioso es que Carlos exagera el no con la cabeza, por lo que Ernesto y López Puccio tienen que alejarse un poco sin romper la formación)
She only wants to linger (Ella solo quiere estar de ociosa) (La definición en inglés de linger es aquella persona que se queda de más en un lugar y no muestra interés de irse)
She never moves a finger (Ella nunca mueve un dedo) (En el meneadito pierden el control y tropiezan)
So this is what he used to sing (Así que esto solía cantar él)
¡Oh, yes!

Be my Lazy Daisy you are my perfect set (Sé mi floja Daisy, eres mi aparato perfecto) (decidí traducir aparato en la palabra set porque es algo que no se mueve)
Be my Lazy Daisy be my pet (Sé mi floja Daisy, sé mi mascota)
Don’t be mean 'cause you are my queen (No seas mala porque eres mi reina)
Come on move yourself (Vamos, muévete sola)
Leave your blues, what’s the use of being on the shelf? (Deja el blues, ¿qué caso tiene estar en el aparador?)

Be my Lazy Daisy doing what you do (Sé mi floja Daisy, haciendo lo que haces)
I’m completely crazy just for you (Estoy completamente loco solo por ti)
But don’t forget we have to… (Pero no olvides que debemos...)
Ba-bara-bara-bara-ba (Piensen lo que quieran pensar de lo que ellos deben hacer al grado de que tuvieron que censurar esa parte, si les sirve, rima con fuck)
Keep your style, you’re just fine (Mantén tu estilo, estás más que bien)
Lazy Daisy of mine (Mi floja Daisy)

Ba-bara-bara-bara-ba

(Aprovechando que Carlos le da la espalda a López Puccio, da una señal a Ernesto quien sí está volteando, la señal era para que no aplaudieran para hacer quedar mal a Carlos, por eso se ríe López Puccio)

Don’t be mean 'cause you are my queen (No seas mala porque eres mi reina)
Come on move yourself (Vamos, muévete sola)
(Aquí en lugar de tronar los dedos, se acomodan el cabello para volver a dejar mal parado a Carlos)
Leave your blues, what’s the use of being on the shelf? (Deja el blues, ¿qué caso tiene estar en el aparador?)

Ba-bara-bara-bara-ba

(Otra vez la señal de López Puccio para Ernesto, en esta ocasión es voltear la píldora, que sí aplaudan dejando ver a Carlos mal por no aplaudir. Ernesto es quien ríe en esta ocasión. Ahora improvisan en sus movimientos los dos haciendo que Carlos no sepa qué hacer

But don’t forget we have to (Pero no olvides que debemos...)
Ba-bara-bara-bara-ba
Keep your style, you are just fine (Mantén tu estilo, estás más que bien)
Be my Lazy Daisy (Mi floja Daisy)

(Aquí Carlos avienta a los otros dos para hacer un solo de tap que termina con Carlos arrojando un sombrero, atrapándolo en el aire para acomodarse sobre un bastón imaginario que Ernesto patea para que se caiga Carlos)

Chikitituki, chikitituki, ¡chak!
Keep your style, you are just fine (Mantén tu estilo, estás más que bien)
Lazy Daisy of mine (Mi floja Daisy)

(Empieza una batalla entre Ernesto y Carlos por sobresalir y hacer que el otro quede en ridículo)

Tad-li-ta-ta, tad-li-ta-ta, tad-li-ta-ta-ta
Tad-li-ta-ta, tad-li-ta-ta, tad-li-ta-ta-ta
Sha, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la.

Lazy Daisy, Lazy Daisy (Floja Daisy, floja Daisy)
But don’t forget we have to… (Pero no olvides que debemos...)
Ba-bara-bara-bara-ba
Keep your style, you’re just fine (Mantén tu estilo, estás más que bien)
Lazy Daisy of mine (Mi floja Daisy)
Ba-bara-bara-bara-ba

Lazy Daisy, lazy, lazy Daisy of mine (Floja Daisy, mi floja Daisy)
That’s all! (Eso es todo)

(En el paso final, Carlos vuelve a apoyarse sobre su bastón imaginario pisando y lastimando con éste el pie de Ernesto, quien se retira saltando mientras se agarra el pie. Se retiran los tres, se despiden del público Jorge y Daniel con reverencia, Daniel hace que su instrumento, el bass-pie a vara, haga reverencia y salen. Por fin vemos que Marcos está bien saliendo por debajo de la cortina y haciendo reverencia al público)

Este es el video de la obra
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Estudiando a Les Luthiers. Parte 20

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Obra
El beso de Ariadna
(aria de ópera)

Texto de la obra aquí

Empezamos con un Marcos cansado por la carrera que se tuvo que aventar en el cierre de la canción pasada. Suelta una risita y musita algo para seguirse riendo de algo. Sigue musitando y hablando para sí mismo. López Puccio ve en la carpeta y le quita la revista que él tenía originalmente. Ya sin ella, Marcos se dispone ahora sí a leer la introducción; pero Jorge lo interrumpe para retarlo a un duelo musical, Ernesto toma del brazo a Jorge y se lo lleva. No sé si fue efecto del equipo de sonido o si Jorge hizo su voz para que sonara como si estuviera hablando en velocidad rápida, lo cual se puede simular haciéndola aguda y hablando rápido. Como sea, la escena es graciosa. Ahora sí, Marcos lee la introducción

Marcos Mundstock: Toda vez que por necesidades económicas Mastropiero se vio obligado a componer música a pedido o por encargo, produjo obras mediocres e inexpresivas. Por el contrario, cuando sólo obedeció a su inspiración jamás escribió una nota. (O sea que todas sus obras son mediocres e inexpresivas). Ejemplo de su música por encargo es la ópera de Mastropiero "Ariadna y Teseo". En el aria que escucharemos a continuación, conocida como "La invocación al beso", perteneciente a dicha ópera, Teseo clama a los dioses, a náyades y musas, todo lo que ansía es ser besado por Ariadna.

(Entra Daniel a escena. Saluda al resto del grupo y al público, y sale de escena. Vuelve enseguida, dandose cuenta de su despiste. Carlos Núñez (pianista) y Daniel (cantante) miran atónitos sus respectivas partituras. Carlos intenta cantar, y Daniel intenta tocar unas notas al piano. Carlos descubre que las partituras están cambiadas y realiza el intercambio)

Daniel Rabinovich:
Oh, náyades,
oh, ninfas,
oh mesas... musas,
arrojad vuestro hálito incierto.
Oh, dolor, que de mi alma te abusas,
y mi pecho en un grito has abierto.
Oh, iras de Zeus,
oh, furias de Eolo,
un ósculo quiero de Ariadna
tan sólo.

(Daniel toca unas notas en el piano, y Carlos Núñez le golpea el brazo. Todos esperan a que Marcos siga con su narración, las luces enfocan a Marcos y éste aparece dormido. Puccio lo despierta y Marcos, después de un rato de confusión, se dirige rápidamente hacia el micrófono. Comienza a leer, pero su voz sale demasiado aguda. Tosiendo y ejercitando la garganta, consigue por fin su auténtica voz)

(En lo anterior vemos cómo una obra de ópera muy bonita no es comprendida y por lo tanto, se torna aburrida, motivo por el cual, la calidad de la canción va a ir decayendo para hacerse más comercial y aceptable a un público inculto)

Marcos Mundstock: Luego del estreno, el empresario pidió a Mastropiero que corrigiera este fragmento para que la invocación al beso tuviera una repercusión emotiva más directa en el público. Mastropiero compuso entonces... (bosteza y le vuelve a salir la voz aguda, por lo que vuelve a forzar el sonido grave con la boca)... esta segunda versión:

(Carlos Núñez marca con una mano el ritmo de la música al resto del grupo. Daniel hace como si tirara de un hilo que cuelga del brazo de Carlos. Carlos quiere seguir, y Daniel quiere quitarle el hilo. Después de un rato de "lucha", Daniel pisa con su pie el supuesto hilo, Carlos no puede mover el brazo, y por tanto Daniel demuestra que verdaderamente tenía un hilo colgando)

Daniel Rabinovich:
Ariadna, Ariadna,
responde al gemir de mi dolor.
Tus besos me curan,
tus besos me sanan.
(Ernesto da un fuerte golpe de platillos, su cuerpo tiembla unos instantes)
Bésame Ariadna,
Ariadna, mi amor.

(Ernesto por fin se queda quieto y con los ojos cerrados. Sus compañeros intentan una y otra vez que se sostenga derecho en su silla)

(Notemos que las palabras cultas se han ido; pero aún así, la música es muy elaborada para un público neófito y de bajo seso, por eso decae todavía más la canción)

Marcos Mundstock: El empresario aún no conforme exigió a Mastropiero algo todavía más accesible. Johann Sebastian compuso entonces esta tercera y definitiva versión de la invocación al beso:

(Ernesto, todavía atarantado, se pone en el rostro la parte de su instrumento por donde sale el sonido, luego se pica el ojo con la boquilla, y cuando por fin logra ponerse bien el instrumento, se queda calmado y tranquilo como bebé con biberón. Carlos Núñez intenta tocar la flauta, pero se choca primero con el teclado del piano y luego con el micrófono)

Daniel Rabinovich:
Bésame muñequita, sha la la la
bésame muñequita, sha la la la
que sí me das un beso, sha la la la
me vas a besar, sha la la la
y yo voy a sentir, sha la la la
que me diste un beso sha la la la

(Aquí vemos cómo progresivamente va decayendo la música todo por llegar a más público con tal de adquirir ventas)

(Ernesto todavía se siente atolondrado, por lo que no puede irse y tiene que incluso saltar la silla para salir de escena)

Este es el video de la obra
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Estudiando a Les Luthiers. Parte 19

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Obra
Kathy, la reina del salón
(música de cine mudo)

Texto de la obra aquí

Marcos Mundstock: Las dos obras escuchadas no fueron en verdad el primer aporte de Mastropiero a la música para cine. Muchos años antes, viviendo en Paris, Mastropiero había trabajado como pianista acompañante de cine mudo en el célebre “Viex Royal” (Creo que hay un error en el texto oficial, porque Marcos dice "view royal", es decir, vista real en inglés), donde acostumbraba a reunirse la avant garde intelectual. (La expresión francesa de "avant garde" significa algo así como "primer plano"; pero se refiere a un movimiento cultural de vanguardia artística)

Daniel Rabinovich: Sí, Ava Gardner, ¡qué mina! (expresión de que la persona a la que te refieres es muy atractiva físicamente, ya que Daniel cree que Marcos se refiere a la actriz Ava Gardner)
Jorge Maronna: ¡Avant garde!
Daniel Rabinovich: Sí, Ava Gardner, ¡qué mina era!
Jorge Maronna: No, no, avant gar-de.
Daniel Rabinovich: ¿Ava Gardner?
Jorge Maronna: ¡Avant garde!
Daniel Rabinovich: ¿Avant garde? ¿En serio? ¡Qué mina!

Marcos Mundstock: En esa época, una tierna adolescente llamada Henriette solía sentarse junto a Mastropiero en la estrecha banqueta del pianista vigilada de cerca por la madre, Madame Leforquier (Daniel todo emocionado por la escena y la arruina la madre con su presencia). Con Henriette a su lado, Mastropiero aporreaba el piano ilustrando las películas que eran mudas. Henriette, por suerte para ella, era sorda (la gracia está en la situación siguiente, una exageración en el piano para que la joven sorda comprenda, quizá lo veamos como un acto generoso; pero no estamos en un ambiente de caridad, sino de comedia, por lo que el enseñar música a una sorda se convierte en un acto irónico y jocoso. De ahí la risa del público y la de Daniel), y la madre, por suerte para Mastropiero, era ciega (ahora entendemos que sí tenía Mastropiero oportunidad de hacer sus cositas con la joven, mientras sonara el piano, el cual era aporreado, no era necesario dar notas claras, solo que hiciera ruido. Este giro es más gracioso entre más lo piensas, al menos no para López Puccio, a quien Daniel ve asombrado de que esté serio todo el tiempo). Musicalmente, este período de Mastropiero no fue muy brillante ya que, entre la oscuridad de la sala y la turbación que le provocaba la cercanía de Henriette, Johann Sebastian terminaba tocando cualquier cosa (este juego de palabras va en el sentido inocente, de que al ser la joven sorda y la madre ciega, podía tocar en el piano cualquier pieza sin importarle nada; y otro sentido, un poco más de humor adulto, Mastropiero podía tocar impunemente a la joven, mientras hiciera ruido en el piano, es decir, literalmente, tocar cualquier cosa tanto en el piano como en el cuerpo de la joven. Esto saca la carcajada de Daniel; pero en la edición del video algo pasó que lo cortaron. Se nota el corte abrupto de las risas del público y Daniel se aleja de López Puccio quien por fin sonríe. Consulté con las redes sociales oficiales del grupo pero no obtuve respuesta. Escribí al equipo del sitio org y dicen que posiblemente fue una unión de dos actuaciones distintas, ya que esa grabación se hizo con la unión de dos actuaciones de días seguidos). Lo más destacado de esta etapa de Mastropiero fue la música que compuso para acompañar un clásico del cine mudo: “Kathy, la reina del saloon”. (Kathy en inglés se pronuncia la th como una z española, haciendo que al oído hispanohablante suene Kazi, y en el latinoamericano, que no acostumbra hacer la diferencia del sonido, suene muy similar a "Kasi")
Daniel Rabinovich: Casi reina, por un pelito no fue reina… (Por lo explicado anteriormente, Daniel cree que casi fue reina, Jorge, otra vez, tratará de explicarle el sonido y la pronunciación correcta)
Jorge Maronna: ¡Kathy!
Daniel Rabinovich: ¿Eh?
Jorge Maronna: Ka-thy
Daniel Rabinovich: ¿Zoz zezeozo voz?  (Daniel entonces cree que Jorge está hablando como español y exagera todos los sonidos de la "s", y mejor se aleja de Jorge; pero se queda demasiado cerca de López Puccio y se vuelve a acomodar)

Marcos Mundstock: Casi...
Ernesto Acher: ¡Kathy, Kathy! (Ernesto interrumpe a Marcos, volviendo otra vez a la confusión de los sonidos con el nombre de Kathy y la palabra casi, por lo que Marcos exagera el sonido para hacerle entender que ahora sí quería decir "casi") 
Marcos Mundstock: Cazi ziempre proyectada en zineclubez esta película... (Esto ocasiona la risa y aplauso del público, así como la reacción de pena de Ernesto y que Daniel siga con sus payasadas mientras los demás lo regañan) casi siempre proyectada en cineclubes, esta película cuenta una típica historia del Oeste en la que un heroico “cowboy” salva a la hermosa protagonista de las garras de un villano deforme.
Daniel Rabinovich: ¡Sí, qué peliculón!
Jorge Maronna: ¿La viste?
Daniel Rabinovich: Dos veces, la segunda no la entendí. (Esto es muy gracioso, por lo general, la segunda vez entiendes mejor la película, no te confunde más. Sé que puede pasar; pero vamos, recordemos que estamos aquí para reír, así que divagar fuera del contexto hace que pierda la gracia)

(Antes de que empiece a hablar Marcos, el equipo de apoyo retira los micrófonos ante el asombro de Daniel)

Marcos Mundstock: Se escuchará a continuación, de Johann Sebastian Mastropiero, la música de acompañamiento para la película muda “Kathy, la reina del saloon” en su versión original para solo de piano.

(Daniel, al ver al compañero de apoyo escénico, agarra la silla, no vaya a ser que también se la quite como le quitó el micrófono. Ya todos sentados, Daniel quiere cruzar la pierna; pero le da demasiado impulso y se acaba apretando salva sea la parte. La gente aplaude a Carlos que entra para tocar el piano, se le queda viendo raro a Ernesto, quien está en una pose de divo apreciativo)

(A partir de aquí, Carlos Núñez interpreta al piano la música, mientras el resto va explicando con mímica el argumento de la película)

(Daniel le pregunta a Jorge si ha vista la película, Jorge dice que no y Daniel la cuenta. En una cantina estaban jugando en la mesa cartas. Alguien hizo trampa, se dan cuenta y lo golpean. Alguien prende un cigarrillo. Daniel lo apaga en su pierna y "se quema", lo cual es parte de la película. Hay una pianola y el músico toca entre trago y trago, en una de esas, no alcanza a voltear para beber y se moja todo con el licor. Luego no se acuerda Daniel y Marcos sigue contando, que entra un ser deforme; pero no logra describirlo con detalle, entonces ve a Ernesto que está disfrutando de la música moviéndose al compás, y les dice que más o menos así se veía el villano, el cual agarra una botella y no puede beber... porque no le ha quitado el tapón, ante lo cual hasta Ernesto ríe. Lo que llama la atención es que López Puccio suelta una carcajada muy sonora, le preguntan si es por lo de la botella y él dice que no. Daniel se pregunta entonces de qué se ríe mientras Marcos sigue contando. Ahora explica cómo es el héroe, quien viaja a caballo, y al abrir las puertas de la cantina saca de su bolsillo... ¿una pistola? ¡No! ¡Un peine! Otra vez López Puccio suelta la carcajada y Daniel le pregunta si ahora sí ríe por eso, a lo que contesta que no, sino que se acordó de su historieta, la cual saca y se pone a leerla. Daniel sigue contando ahora, que el villano, al ver al héroe, se burla de él y éste golpea al villano. López Puccio interrumpe con su carcajada y Daniel le avienta lejos su historieta. Marcos cuenta cómo es la hermosa protagonista; pero Daniel dice que estaba más caderona de lo que Marcos cuenta. De hermoso cabello, lindos ojos y de busto, bueno, más o menos. El héroe, al verla, se enamora, va con ella, platican, él haciéndole plática y ella diciendo sí a todo con un ademán de empuje en tono amistoso; pero que Marcos hace muy rudamente hacia Ernesto, casi tirándolo. Marcos explica que el héroe sigue coqueteando haciendo un cariñito en la cara de ella, y ella toda embobada hace el empujón, el cual exagera otra vez Marcos y casi tira otra vez a Ernesto, el cual ahora se aleja de Marcos. Marcos explica que el héroe le pide matrimonio a la protagonista, y ella dice que sí, y jala al héroe hacia ella; pero Marcos exagera el jalón y tira definitivamente a Ernesto. Daniel se da cuenta de que López Puccio quiere alcanzar su historieta y le pregunta que qué hace ahí, a lo que al verse descubierto, dice que estaba haciendo ejercicio. Por si las dudas, Daniel patea más lejos la revista. Siguiendo la narración, ella y él se despiden y regresamos con el villano. Daniel hace el ademán de escupir del villano pero sí estaba escupiendo de verdad, así que Jorge se esconde; pero al ver que se escondió, Daniel esperó a que se asomara para escupir. Todo al ritmo de la música en una maravillosa sincronización. El villano afila un cuchillo para matar al héroe, el cual se prepara para sentarse y al hacerlo, Marcos queda tieso. Jorge le pregunta si fue el villano y Marcos dice que no, que se sentó en algo, y fue un silbato. Ernesto se adjudica la travesura. Daniel explica que la protagonista fue a darse un baño, cómo llena el agua, se quita los guantes; pero vuelve a hacer el ademán de quitarse el primer guante, Jorge le pregunta que si no se lo había quitado ya, y Daniel reacciona para proseguir con el resto de las prendas. Todos emocionados por la escena donde ella se quita la ropa, batalla para quitarse la faja y con éxito por fin lo logra para maravilla de todos. Otra vez con excelente sincronización musical. El villano aparece en escena y aprovecha que ella se está secando para espiarla. Incluso al ver por la cerradura le tiemblan las piernas ante lo que ve. Forza el cerrojo y quiere atacarla. La protagonista grita por ayuda. El grito es oído por el héroe, quien saca de su bolsillo... ¿la pistola ahora sí? ¡No! ¡El peine! Toca a la puerta con caballerosidad, no vaya a ser, y al no haber respuesta, la embiste. El villano le dispara al héroe, quien con gracia esquiva las balas. Otra vez, maravillosa sincronización de música y actuación. El héroe procede a sacar de su bolsillo... ¿otra vez el peine? Pues no, Jorge, ¿qué no piensas, qué no ves la situación? ¡Claro que la pistola! El héroe dispara y el villano esquiva con cierta gracia; pero le alcanza a dar en la mano en el último tiro, lo cual nos dice que tenía muy mala puntería el héroe, porque la mano estaba muy lejos del cuerpo. Entonces el villano huye y el héroe salta a su caballo, notemos la sincronización musical una vez más. En la persecución hay una balacera, que Daniel exagera diciendo que el villano lanzó fuego, granadas, flechas, y no le hace caso a Marcos quien dice que eso no pasó. Daniel hace como que usa un florete y hasta una motocicleta. López Puccio dice que no fue así, que en la balacera le dieron al villano, quien cae estrepitosamente y, plan con maña de López Puccio, junto a su revista, la cual sigue leyendo acostado. Se la quita Daniel, y Marcos se la quita a Daniel para dársela a Ernesto, el cual parece disfrutarla. A partir de aquí, vemos que más que una película muda de western, es más un sketch de comedia británica, en donde corren, se caen y se persiguen, sobre todo al final a Marcos, quien también parece gustar de la revista y se la lleva para él solo, siendo perseguido por todos dejando el escenario vacío. Lo gracioso y destacable, es que Carlos al final, al verse solo, cree que todos los aplausos son para él solito cuando la gente realmente aplaudía a todos ellos que se habían ido antes de terminar la música)

Este es el video de la obra

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